Neumonía, gripe o resfriado: ¿sabes diferenciar las infecciones respiratorias?

La mayoría de personas suelen confundirse entre una gripe y un resfriado común, por lo que muchos se descuidan y corren el riesgo de contraer una neumonía y otras complicaciones para la salud

La neumonía causada por una bacteria en ocasiones puede desarrollarse tras un resfriado o una gripe. Por eso es tan importante identificarlas y conocer las diferencias. (Foto: Getty)

La neumonía es una enfermedad más frecuente de lo que se suele pensar (alrededor de 274 personas en España son hospitalizadas cada día por neumonía), y aunque no resulta desconocida para la sociedad, se ignora el riesgo que puede suponer contraerla. 

Y es que la neumonía -también conocida como pulmonía- es una enfermedad que debe ser tomada muy en serio, ya que consiste en una infección o inflamación grave de los pulmones, y por tanto puede ser causa de fallecimiento, especialmente de ancianos y/o personas debilitadas, si no son tratados a tiempo y correctamente.

Según datos del Instituto Nacional de Estadística (INE), la neumonía provoca unas 10.000 muertes cada año. Además, el incremento en la esperanza de vida y la mayor supervivencia de pacientes con enfermedades crónicas y/o con inmunodeficiencias hace prever que las cifras continúen en aumento en los próximos años. No menos preocupante es la comorbilidad, complicaciones, pérdida de calidad de vida, etc. que provoca en población infantil y adulta.

En este contexto, y coincidiendo con el Día Mundial contra la Neumonía que se conmemora cada 12 de noviembre, los especialistas insisten en la necesidad de conocer y diferenciar las enfermedades respiratorias y prevenir la neumonía mediante vacunación. Médicos de familia y neumólogos nos dan las claves.

La gripe no es una infección banal y, además, es masiva, ya que puede afectar a un gran número de personas cada año. Así, en la temporada 2017-2018, hubo en España 700.000 casos leves, 52.000 casos de ingresos hospitalarios, de los cuales 14.000 desarrollaron complicaciones graves y 3.000 ingresaron en la UCI. (Foto: Getty)

Qué debes saber

  • La neumonía es una infección de las vías respiratorias bajas que puede ser grave. 

  • En 2016 fue la causa de 9.310 defunciones, de ellas 4.090 hombres y 5.220 mujeres.

  • Cuando la neumonía requiere hospitalización, el riesgo de complicaciones es elevado: un 69,9 por ciento pacientes tiene complicaciones extrapulmonares y un 47 por ciento pulmonares.

  • “Aunque la neumonía también es una enfermedad infantil con mayor incidencia en menores 5 años, afecta principalmente a la población mayor de 65”, explica la neumóloga Rosario Menéndez. Y también las personas con ciertas patologías crónicas o inmunodeprimidos.

    “En el caso de personas mayores, estamos ante los más susceptibles a infecciones respiratorias y a perjuicios por la contaminación, debido a que su sistema inmune no reacciona como el de una persona joven y tienen más riesgo de contraer infecciones, entre ellas la neumonía”, explica la doctora Isabel Urrutia Landa, neumólogo y coordinadora del Área EROM (Enfermedades Respiratorias Ocupacionales y Medioambientales).

  • Puede estar causada por diferentes gérmenes, como bacterias, virus u hongos.

  • Otros gérmenes frecuentes son el estafilococo y el hemofilus, estos últimos especialmente relevantes en niños.

Cuántos tipos hay

El agente microbiano que causa más a menudo neumonía (bacteriana) es el neumococo, que es un tipo de estreptococo (Streptococcus pneumoniae). Aunque también hay subtipos. Por ejemplo, cuando la neumonía bacteriana generalmente afecta solo a un lóbulo o área de un pulmón se llama neumonía lobar.

El Streptococcus pneumoniae o neumococo es el más común en la neumonía adquirida en la comunidad. (Foto: Getty)

Por otro lado, la neumonía vírica es muy frecuente y suele tener una apariencia algo menos grave que la neumonía bacteriana, sobre todo en niños, que la soportan aceptablemente bien. Este tipo de neumonía –vírica o por micoplasmas– se caracteriza por tener pocos síntomas generales (malestar general, fiebre) pero sí mucha tos. Con frecuencia los pacientes que la sufren se quejan de cansancio durante varias semanas.

Como ya sabrás, el virus que más comúnmente causa neumonía en los adultos es el virus de la gripe. Otros virus causantes pueden ser el rinovirus, virus para influenza humanos o metapneumovirus humano.

Tras una neumonía viral, se corre el riesgo de padecer una neumonía bacteriana. ¡Ah! Y si la neumonía está causada por una de las siguientes bacterias, se llama neumonía atípica: Legionella pneumophila, Mycoplasma pneumoniae, Chlamydia pneumoniae.

Cómo se reconoce

Los síntomas iniciales de las neumonías virales son los mismos que los de la gripe: fiebre, tos seca, dolor de cabeza, dolores musculares y debilidad.

En un periodo de 12 a 36 horas aumenta la falta de aire y la tos empeora, a la vez que se produce una pequeña cantidad de esputo. La fiebre es elevada, los labios pueden aparecer azulados y, en ocasiones, el paciente tiene dificultad para respirar y necesita oxígeno.

Vamos que si tienes una neumonía te puedes llegar a encontrar muy mal. Los síntomas más reconocibles son: dolor torácico, escalofríos, dificultad para respirar, fiebre alta y tos productiva (con sangre).

Cuánto tarda en curarse

Incluso después de que los principales síntomas hayan desaparecido tras el tratamiento, puedes sentirte cansado y no volver a la normalidad hasta 6 meses después. Esta es una guía general de cómo se va curando. Después de..

Una semana: la fiebre se debería haber ido.

Cuatro semanas: el dolor en el pecho y la producción de moco deberían haberse reducido sustancialmente.

Seis semanas: la tos y la falta de aliento deberían haber ido remitiendo.

Tres meses: la mayoría de los síntomas deberían haberse resuelto, pero es posible que aún se sienta muy cansado (fatiga).

Seis meses: la mayoría de las personas se sentirá normal.

Muchos casos de neumonía viral son leves y pueden mejorar sin tratamiento entre una y tres semanas, algunos casos son más graves y pueden requerir tratamiento en el hospital. De hecho, alrededor de 274 personas en España son hospitalizadas cada día por neumonía. Y suelen pasar unos 13 días ingresados.

Cuando se habla de 'neumonía típica' -la más frecuentemente producida por neumococo- suele aparecer en dos o tres días con tos y expectoración purulenta, en ocasiones con sangre, dolor torácico y fiebre con escalofríos. (Foto: Getty)

Diferencias con el resfriado y la gripe

El resfriado apenas provoca fiebre, o si lo hace es muy baja. Aparece de forma gradual y genera malestar general y cansancio. Lo normal es que produzca moqueo, picor nasal y estornudos. También puede dar tos y dolor de garganta o cabeza, pero la diferencia más visible entre el resfriado y la gripe es la intensidad de los síntomas.

En la gripe la fiebre es moderada o alta y las molestias van un poco más allá, provocando dolores musculares moderados o intensos, escalofríos y fatiga. Aparece súbitamente y puede durar entre 1 y 2 semanas. Aunque comparte algunos otros síntomas con la neumonía (esa sensación de que te duele todo el cuerpo, escalofríos y pérdida del apetito), suelen ser más leves. Por ejemplo, la fatiga extrema es exclusiva de la neumonía. Igual que el dolor en el pecho, el sudor o la mucosidad o sangre al toser.

Así evitarás una infección respiratoria

La prevención es fundamental. Como la neumonía puede desarrollarse tras una infección respiratoria, presta atención a cualquier síntoma que dure más de unos días.

La principal forma de prevención de la neumonía es la vacunación frente a gripe y frente al neumococo que puede administrarse a cualquier edad a partir de las 6 semanas de vida, tal y como apunta el doctor David de la Rosa, neumólogo y coordinador del Área de Tuberculosis e Infecciones Respiratorias de la Sociedad Española de Neumología y Cirugía Torácica (SEPAR).

En este sentido, el doctor Francisco Sanz, neumólogo del Hospital General de Valencia y miembro del Área de Infecciones Respiratorias de SEPAR, recuerda que “revacunarse de la gripe cada año permite reforzar las propias defensas y que estas se adapten a las cepas de gripe que circulan cada año;  puede haber pequeñas mutaciones antigénicas que impliquen que los anticuerpos que desarrollen frente a la vacuna no sean tan eficaces. Además, cuando llegan las temperaturas invernales, los anticuerpos frente a la gripe están prácticamente agotados y es preciso reforzarlos con una nueva vacuna antigripal, ya que esta ofrece una garantía de inmunidad de 12 meses”.

Otras medidas de prevención comunes son tan simples como lavarse las manos con frecuencia (especialmente tras sonarte la nariz, ir al baño, cambiar pañales y antes de comer o cocinar), tener una adecuada higiene orodental, desechar de manera apropiada los pañuelos y cubrirse la boca y la nariz al estornudar o toser y no fumar.

Es importante tener en cuenta que no sirve tomar un antibiótico ya que, al ser enfermedades provocadas por virus, este tipo de medicamento nada puede hacer. (Foto: Getty)

También es importante cuidar la alimentación. La mala nutrición y la deshidratación favorecen la presencia de esta enfermedad. Seguir una dieta rica en nutrientes y asegurar que la persona beba al menos dos litros de agua al día son buenas medidas para mantener el organismo fuerte frente al ataque de virus y bacterias.  

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