El nuevo musical de Netflix es una de las películas del año

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Hollywood ya calienta motores para dar inicio a la temporada de premios y la carrera hacia el Oscar de este año se presenta muy interesante. Como ya viene siendo habitual desde hace unos años, Netflix empieza a desplegar su artillería pesada por estas épocas, reservándose para la recta final del año sus películas con más posibilidades de nominación. Así, mientras esperamos las grandes apuestas de El poder del perro y No mires arriba, ya podemos disfrutar en la plataforma de una de las joyas cinematográficas del año, tick, tick… BOOM!, musical que -si hay justicia- podría dar a Andrew Garfield su segunda nominación al Oscar.

Andrew Garfield como Jonathan Larson en 'tick, tick... BOOM!' (Photo Credit: Macall Polay/NETFLIX ©2021)
Andrew Garfield como Jonathan Larson en 'tick, tick... BOOM!' (Photo Credit: Macall Polay/NETFLIX ©2021)

tick, tick… BOOM! se basa en la obra musical autobiográfica de Jonathan Larson (autor de Rent), a quien Andrew Garfield interpreta en el film, y supone el debut en la dirección cinematográfica del omnipresente Lin-Manuel Miranda, creador del fenómeno de Broadway Hamilton entre muchas otras cosas. Larson-Garfield-Miranda, las tres esquinas de un triángulo perfecto que nos regala una de las experiencias más vivas, efervescentes y emocionantes que vamos a ver este año en una pantalla, ya sea grande o pequeña.

La película toma como punto de partida y expande el musical de Larson, que fue concebido originalmente como one-man-show interpretado por él mismo y posteriormente adaptado como musical para el Off-Broadway. A medio camino entre el musical y el biopic, la película aborda la historia de Larson, concretamente la etapa de su vida en la que preparaba su primera obra (que no llegó a producirse nunca), Superbia, experiencia que dio lugar a tick, tick… BOOM! y que precedería a Rent, su obra maestra. Tristemente, Larson murió cuando tenía solo 35 años, el día antes del primer pase de Rent, por lo que no pudo ver el impacto tan grande que su obra ejerció en el mundo del espectáculo y la sociedad, gracias a su forma de tratar a través del musical temas como la diferencia de clase, la homofobia, la adicción o la crisis del VIH.

Ambientada en la década de los 90, tick, tick… BOOM! sigue a un joven compositor a punto de cumplir los 30 que lleva varios años trabajando en un musical en el que ha depositado todo su esfuerzo y esperanzas. Jonathan es creativo, bohemio y moderno, pero hay una preocupación que no le deja disfrutar de la vida plenamente: el paso del tiempo. Al estrés de abandonar los 20 sin haber cumplido su sueño se suman sus problemas económicos, que le hacen plantearse buscar un trabajo “normal” de oficina, y una relación cada vez más eclipsada por su ambición.

Andrew Garfield como Jonathan Larson, Alexandra Shipp como Susan en Tick, tick... Boom! Credit: Macall Polat, cortesía de Netflix
Andrew Garfield como Jonathan Larson, Alexandra Shipp como Susan en Tick, tick... Boom! Credit: Macall Polat, cortesía de Netflix

Con su primera película como director, Miranda lleva a cabo un sentido y sincero homenaje a la figura de Larson, a su inquieto espíritu artístico y su impacto en la historia del teatro musical, sumergiéndose su singular proceso creativo para hablar de las dificultades de perseguir un sueño, el bloqueo, el rechazo y la presión de aprovechar el tiempo y dejar tu huella en el mundo antes de que sea demasiado tarde. Con Rent -que se mantuvo en cartel 12 años seguidos y recibió el prestigioso premio Pulitzer-, Larson consiguió su propósito, aunque no pudo verlo. Desafió las normas y demostró que en el musical había cabida para otros géneros, para la fusión y la experimentación, y para el comentario social, algo de lo que sabe mucho Miranda, que con Hamilton revolucionó los escenarios gracias a su relectura multicultural de la historia estadounidense a ritmo de rap.

Es decir, no había nadie mejor para rendir tributo a Larson y su legado que su admirador y sucesor, en cuya obra se puede detectar claramente su influencia. De hecho, viendo la película podía escuchar claramente su voz preguntándole a Larson aquello de “¿Por qué escribes como si te estuvieras quedando sin tiempo?”, uno de los leitmotivs de Hamilton. Con un nivel de dedicación que salta a la vista y llevando a cabo un significativo ejercicio de identificación con el sujeto que retrata, Miranda supera con buena nota el reto de realizar su primer largometraje, demostrando buen pulso como director y volcando todo su corazón en la película. En cada escena se puede sentir su contagiosa energía entre bambalinas y, sobre todo, su pasión desmedida por el mundo del teatro musical, el universo al que pertenece y al que se ha dedicado toda su vida. Ese amor por el género se traduce en una película que es un sueño hecho realidad para los amantes de los musicales, una película para nosotros (me incluyo, por supuesto) donde cada canción llega directa al corazón.

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Pero igual de imprescindible y acertada que la historia de Larson y la personalísima dirección de Miranda es la interpretación de Andrew Garfield. El actor de The Amazing Spider-Man se transforma aquí en un torbellino escénico, una fuerza de la naturaleza, un espectáculo en sí mismo del que no se puede apartar la mirada.

Garfield no interpreta a Larson, se convierte en él, se mete dentro de su piel, mira a través de sus ojos, siente lo que él siente, es decir, se abandona por completo al personaje en uno de los ejercicios interpretativos más portentosos y energéticos que hemos visto este año. Y por si alguien se lo está preguntando, sí, es él quien canta realmente en la película. De hecho, Garfield nunca antes había cantado en público y practicó durante un año con varios preparadores vocales para poder afrontar el papel. Y no solo eso, sino que también dio clases de piano (Decider). Un nivel de compromiso que dio sus frutos y resultó en la que todos están calificando como la mejor interpretación de su carrera hasta ahora. Sería una sorpresa que no lo nominaran al Oscar.

Pero Garfield no está solo. Miranda reúne en tick, tick… BOOM! a un reparto excelente que incluye a Alexandra Shipp (Con amor, Simon), Michaela Jaé Rodríguez (Pose), Bradley Whitford (El cuento de la criada), Judith Light (Transparent), Vanessa Hudgens (High School Musical) y la revelación de la película, Robin de Jesus, que ya nos enamoró en la adaptación de Los chicos de la banda de Netflix, y aquí se reafirma como promesa a seguir de cerca gracias a su carismático y conmovedor papel como el amigo gay del protagonista, Michael. Por no hablar de los cameos. ¡Vaya cameos!

Uno de los números centrales de la película, Sunday, transcurre durante la ajetreada hora del brunch en el diner donde Larson trabaja como camarero para sobrevivir mientras escribe su musical. La escena en cuestión es un homenaje de Larson a Sunday in the Park with George, el musical de su admirado Stephen Sondheim, y Miranda lo aprovecha para dedicar una carta de amor a la historia de Broadway, incluyendo en la escena hasta 15 figuras míticas de los escenarios de Nueva York, entre ellas, Joel Grey (Cabaret), Adam Pascal y Wilson Jermaine Heredia (Rent), Beth Malone (Fun Home), Daphne Rubin-Vega (In the Heights), Bebe Neuwirth (Chicago), Renée Elise Goldsberry y Phillipa Soo (Hamilton), la legendaria Chita Rivera (West Side Story) y una de las mayores divas de Broadway, Bernadette Peters. Un All Stars de Broadway que hará derramar más de una lágrima a cualquier fan de los musicales.

tick, tick… BOOM! es una de esas películas que no se conforman con solo hacer pasar un buen rato, sino que te abraza, te arropa y te hace sentir algo especial. Como apasionado de los musicales para quien Rent significa mucho, el film de Miranda (cuyos musicales In the Heights y Hamilton también son obsesiones personales) me ha hablado en primera persona, me ha hecho sentir que la película estaba hecha para mí, que me hacía formar parte de ella. Y no siempre se siente algo tan especial y personal delante de una pantalla.

Andrew Garfield como Jonathan Larson en 'tick, tick... BOOM!' (Photo Credit: Macall Polay/NETFLIX ©2021)
Andrew Garfield como Jonathan Larson en 'tick, tick... BOOM!' (Photo Credit: Macall Polay/NETFLIX ©2021)

Este año, Lin-Manuel Miranda está haciendo horas extra para conseguir ese ansiado EGOT (el distinguido honor de ganar los cuatro premios más importantes de la industria del entretenimiento en Estados Unidos, el Emmy, el Grammy, el Oscar y el Tony, de los cuales solo le falta la “O”). Con la adaptación de En un barrio de Nueva York, el musical animado de Netflix Vivo, tick, tick… BOOM! y la nueva película de Disney, Encanto, Miranda está jugando muchas papeletas en 2021 de cara a la temporada de premios, y está por ver si alguna le depara el número ganador que lo encumbre (más todavía) a la gloria.

Ahora bien, todos sabemos que muchas películas que empiezan a sonar temprano como posibles candidatas al Oscar acaban cayéndose de la carrera por una razón u otra. Vaticino que Garfield aguantará firme hasta el momento de oro (o eso quiero creer), pero si tick, tick… BOOM! no llegara a esa meta, no se podría tachar de fracaso, puesto que ya ha logrado ganarse el corazón de los espectadores y entrar en el distinguido club de las mejores películas del año. Estamos ante una obra que será recordada por muchos motivos, por la pletórica interpretación de Andrew Garfield, por sus preciosas canciones, por la pasión de Lin-Manuel Miranda tras las cámaras y sobre todo, por recordarnos el poder de la música y el cine para movernos por dentro.

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