Netanyahu pierde el apoyo de la Casa Blanca en elecciones de Israel

Daniella CHESLOW
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Para estas elecciones legislativas, el primer ministro israelí Benjamin Netanyahu perdió un aliado de peso, el de un presidente de Estados Unidos.

En los últimos tres comicios los carteles gigantes en las carreteras del país mostraban a Netanyahu junto a Donald Trump, y el dirigente israelí alardeaba de su relación con el estadounidense, a quien llamó el "mejor amigo" que Israel ha tenido en la Casa Blanca.

Pero Trump no fue reelecto en noviembre, y Netanyahu hace una campaña para las legislativas del 23 de marzo --las cuartas en menos de dos años-- en un país políticamente muy dividido.

Aunque Estados Unidos defiende a Israel, la administración Biden busca mantener la mayor distancia ante estas nuevas elecciones, estiman varios analistas consultados por la AFP.

"La presencia de la administración estadounidense es mínima", comparado con las últimas campañas, dice Tamar Hermann, profesora de Ciencias Políticas en la Universidad Libre de Israel.

"Hasta hace poco, Netanyahu decía todavía a sus seguidores 'miren, cuando quiero, sólo tengo que llamar a la puerta de la Casa Blanca y la puerta se abre", afirma.

Tras su llegada al poder el 20 de enero, Joe Biden esperó un mes a entrevistarse con Netanyahu, un detalle que no pasó desapercibido en la prensa israelí.

"Buena conversación", resumió lacónico Biden. Conversación "cálida" y "amistosa", comentó por su parte Netanyahu.

Biden ya dijo que iba a mantener la embajada de Estados Unidos en Jerusalén, y no la repatriaría a Tel Aviv. Y que iba a respetar los acuerdos de normalización de relaciones entre Israel y varios países árabes (Emiratos Árabes Unidos, Baréin, Sudán, Marruecos), impulsados por Trump.

Y su administración se opuso a la decisión de la Corte Penal Internacional (CPI) de abrir una investigación por supuestos "crímenes de guerra" cometidos por Israel en los Territorios Palestinos.

- "No hay amor" -

Pero Biden también prometió intentar reencauzar el acuerdo sobre el programa nuclear iraní y recuperar las relaciones diplomáticas con los palestinos.

Los dos políticos se conocen desde hace décadas, pero su relación sufrió un revés cuando Biden fue vicepresidente de Barack Obama, quien intentó convencer a Israel de suspender la colonización de Cisjordania ocupada.

"No hay amor para Netanyahu en la administración (Biden) ni en las élites demócratas", estima Shibley Telhami, especialista de la política extranjera de Estados Unidos en la Universidad de Maryland.

Para los demócratas "el problema actualmente es que las alternativas (a Netanyahu) son casi tan malas" como él, asegura.

Los últimos sondeos en Israel dan al Likud (derecha) de Netanyahu el primer lugar, seguido de Yesh Atid ("Hay un futuro", centro) de Yair Lapid y de las formaciones conservadora y de derecha radical dirigidas por Gideon Saar y Naftali Bennett.

Para Dan Shapiro, embajador estadounidense en Israel bajo Obama, la administración Biden no tendrá otra opción que "trabajar con quien sea que surja" de las elecciones.

"Pero mirando las cosas desde un punto de vista más general, la prioridad del presidente Biden no es realmente Oriente Medio", explica, en alusión entre otros temas a los efectos de la pandemia en la primera potencia mundial.

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