La discusión sobre derechos de pesca bloquea negociaciones posbrexit

Dave CLARK, Marc BURLEIGH
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Los derechos de pesca en aguas británicas seguían bloqueando este sábado las negociaciones para un acuerdo comercial posbrexit entre el Reino Unido y la Unión Europea (UE), y sus negociadores volvieron a darse cita para el domingo.

No habrá acuerdo a menos que se produzca un "cambio sustancial" en las posiciones de Bruselas en los próximos días, advirtió el sábado por la noche una fuente británica a los medios.

Por otro lado, una fuente europea había indicado anteriormente que "las divergencias siguen siendo las mismas".

Ambas partes juegan con el reloj en contra: tan solo quedan diez días para cerrar un acuerdo que evite el caos de una ruptura brutal y el regreso de aranceles y cuotas a ambos lados del canal de la Mancha.

La pesca representa un peso económico pequeño en la relación comercial entre el Reino Unido y la UE, pero tiene una importancia política y social clave para varios países, en particular Francia y Países Bajos.

En el centro del debate están los 650 millones de euros (800 millones de dólares) en pesca capturados cada año por las flotas europeas en aguas británicas, y la duración del periodo que permitiría a los pescadores europeos adaptarse a las nuevas condiciones.

Bruselas propondría renunciar a cerca del 20% de ese monto en un periodo de siete años. Los británicos reivindican 60% en un plazo de adaptación de tres años, según fuentes europeas.

"Es una cuestión de números ahora", dijo un diplomático europeo.

El negociador europeo, el francés Michel Barnier, ha consultado con los países que comparten los ricos caladeros británicos para intentar encontrar una salida, añadió la fuente.

La Alianza de Pescaderos Europea alertó sobre un acuerdo que podría significar "la muerte de gran parte de una industria que ha contribuido tanto a hacer vivir las comunidades pesqueras de nueve estados miembros" de la UE.

- Domingo por la noche -

El Parlamento Europeo insiste por su parte en que quiere un acuerdo de aquí a medianoche (23H00 GMT) del domingo, para examinarlo y ratificarlo y que pueda entrar en vigor el 1 de enero.

Sin embargo, el secretario de Estado francés para los Asuntos Europeos, Clément Beaune, no excluyó que estas negociaciones se prolonguen más allá del domingo.

No se va a "sacrificar todo" por ser domingo por la noche, dijo en la emisora France Inter. "Están en juego sectores enteros, como la pesca, como las condiciones de competencia para nuestras empresas", añadió.

Un acuerdo alcanzado en los últimos días de diciembre podría entrar en vigor de forma provisional, una opción con la que parece que están de acuerdo los países miembros, pero a la que se opone el Parlamento.

Las otras cuestiones que bloquean las negociaciones --normas de competición y el futuro mecanismo de solución de controversias-- parece que se van solventando.

La UE es reacia a tener una economía sin regulación a sus puertas, que podría acabar llevando a cabo una competencia desleal para con sus empresas, sin respetar las normas medioambientales, sociales, fiscales o su estricto régimen de ayudas públicas.

El tiempo apremia más que nunca. Sin un tratado de libre comercio, a partir del 1 de enero las relaciones entre el Reino Unido y la UE se regirán por las normas de la Organización Mundial del Comercio (OMC), un escenario de consecuencias económicas imprevisibles que conlleva aranceles y cuotas.

A ambos lados del canal de la Mancha, se preparan para el regreso de los controles arancelarios.

Pero una informe del Parlamento británico advirtió que la preparación es insuficiente en el Reino Unido, y podrían producirse perturbaciones en los puertos y a nivel de la seguridad.

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