La necesidad obliga a reinventarse vendiendo naranjas y mandarinas en Bolivia

Santa Cruz (Bolivia), 21 may (EFE).- La necesidad ha llevado a reinventarse vendiendo fruta a los empleados de un boliche en Santa Cruz, la mayor ciudad de Bolivia.

La cuarentena que rige en el país conlleva una notable caída en actividades económicas y el recurso que han encontrado es la venta de frutas como naranjas y mandarinas frente al local.

"Para sobrevivir", comenta a Efe Patricia, una empleada, que junto al resto se afana en llenar bolsas con la fruta, que venden en la calle.

Algún cliente pasa en auto, en bici o a pie y se para a comprar, además de que también van con las bolsas a vender por la avenida en que está su lugar de trabajo.

"Estamos pasándola muy mal, estamos haciendo algo fuera de lo común para nosotras", confiesa esta joven, madre de una niña, que es la mayor de varias hermanas en una familia sin padre.

Al menos "se está vendiendo muy bien" la fruta, lo que puede dejar el equivalente a unos treinta dólares al día, que destinan a una olla común con la que salen al paso en una situación complicada, e incluso los viernes tienen el gesto solidario de compartir esta comida con vecinos.

El trabajo habitual suponía en cambio para cada trabajador hasta doscientos dólares algunas jornadas.

Bolivia tiene declarado estado de emergencia sanitaria desde finales de marzo, con restricciones para salir de casa o circular en auto, lo que ha conllevado un importante descenso de la actividad económica, con protestas incluso en algunas partes del país entre quienes dependen del día a día para ganarse la vida, muchos en trabajos en la calle.

La emergencia está declarada al menos hasta el próximo 31 de mayo y las principales ciudades, como Santa Cruz, que tiene más de un millón y medio de habitantes, están consideradas de riesgo alto ante la COVID-19, por lo que hasta ahora no se han flexibilizado las restricciones y la actividad diaria sigue sin ser la habitual en esta urbe, que es la capital económica de Bolivia.

(c) Agencia EFE