Navarra y el Estado coinciden en las prioridades tras las inundaciones de diciembre

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Pamplona, 10 ene (EFE).- La reparación de motas y redes de abastecimiento y comunicaciones, avanzar en los protocolos de prevención y las ayudas a los afectados por las históricas inundaciones del mes de diciembre son las prioridades compartidas por el Estado y Navarra.

Así lo han puesto de manifiesto en rueda de prensa la vicepresidenta tercera y ministra de Transición Ecológica, Teresa Ribera, y la presidenta de Navarra, María Chivite, quienes se han reunido en Pamplona con responsables de Confederación Hidrográfica del Ebro (CHE) para analizar los daños y las actuaciones a desarrollar tras las inundaciones ocurridas en la Comunidad Foral el pasado diciembre.

En una jornada, en la que las lluvias de nuevo son protagonistas con crecidas de los ríos e inundaciones en algunos puntos, que han llevado a una situación de prealerta pero sin llegar a los niveles de diciembre, ambas tienen previsto visitar las zonas que en aquel momento resultaron más afectadas en Funes.

Ribera ha recordado los "duros" momentos que se vivieron en esas inundaciones "históricas", en las que hubo que lamentar el fallecimiento de dos personas, a cuyas familias ha trasladado el "cariño del Gobierno".

Un total de 133 municipios navarros y más de 10.000 hectáreas se vieron afectados en ese episodio, ha recordado Chivite, quien ha apuntado que todavía no hay una evaluación precisa de los daños porque "prácticamente la lluvia no ha parado".

Ambas han coincidido en que lo más importante es la capacidad de reacción inmediata que se mide a la hora de activar los procedimientos de protección civil y de cobertura frente a los daños sufridos por particulares e instituciones.

Al respecto Ribera ha apuntado que continúan recibiendo las estimaciones de daños en todas las zonas afectadas por la crecida del Ebro y que el Consorcio de Compensación de Seguros calculaba que podía llegar a alcanzar los 60 millones de euros, una cifra "todavía hoy lejos de las solicitudes recibidas".

Ha considerado fundamental la respuesta de emergencia en infraestructuras de protección y en ese sentido ambas han coincidido en la importancia de contar con las motas en buen estado antes de que en primavera lleguen nuevas lluvias y el deshielo, con el consiguiente incremento de caudales.

Por eso, ha indicado, desde el primer instante se activaron todos los procedimientos para en el momento que el tiempo y las condiciones del suelo lo permitan ir trabajando en la reparación motas, en sitios particularmente significativos por lo que representan de barrera de protección de núcleos urbanos o de actividades agrícolas.

No obstante, ha remarcado, que "esto no basta" y es que cada vez más se viven con más frecuencia episodios que antes tenían una recurrencia de 50 o 100 años. Esto, ha dicho, "lleva a escenarios en los que las infraestructuras deben poder resistir a estos fenómenos, una capacidad de resiliencia a los efectos del cambio climático, a las afecciones como consecuencia de las inundaciones que obligan a trabajar con seriedad en el medio y largo plazo".

Por eso, activar y acelerar todas las previsiones incluidas en el programa Ebro Resilience resulta "particularmente importante", según Ribera, quien ha indicado que quieren que este programa permita invertir en los próximos cuatro años más de 36 millones de euros en Navarra, incrementados por intervenciones en otras zonas del Ebro más allá de esta comunidad.

En esa línea ha hablado de un real decreto que prevén aprobar en las próximas semanas que "permita ensayar el modo de prepararse, de adaptarse a los riesgos de inundación", a partir de intervenciones concretas en la naturaleza, en infraestructuras o modificaciones de actividades que se pueden desarrollar en zonas inundables.

"Todo ello debe ayudarnos a aprender, a estar preparados para afrontar estas situaciones y no caer en la desesperanza que produce a cualquier vecino ver su casa inundada cuando se produce una avenida de estas características", ha sostenido.

Esto, ha agregado, obliga a trabajar en otro aspecto "clave, crítico" como son los modelos para conocer mejor cómo se comporta el Ebro desde la cabecera hasta la desembocadura y en particular en el tramo medio. Se está trabajando en ello, "pero todavía pueden ser mejorables" fortaleciendo los sistemas de alerta frente al riesgo de inundaciones o con la capacidad de modelizar qué puede ocurrir en determinadas circunstancias meteorológicas por la acumulación de agua.

(c) Agencia EFE

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