La Nasa prueba el programa Artemis para llevar humanos a la Luna, tras 50 años de Apolo

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© Getty Images via AFP

Desde Cabo Cañaveral, Florida, despega el lunes 29 de agosto el potente cohete SLS y la cápsula Orión, como parte del programa Artemis 1 de la Nasa, que apunta a llevar humanos a la Luna y prepara un eventual viaje a Marte, entre otros objetivos. La misión más revolucionaria de la Agencia Espacial de Estados Unidos se pone en marcha 50 años después de que el hombre llegó por primera vez a la Luna, una hazaña que ahora espera poner al alcance de más personas.

La Nasa vuelve a la Luna. Artemis 1, el programa de prueba del cohete Space Launch System y la cápsula de tripulación Orión, en su parte superior, debuta en un vuelo de alto riesgo.

El cohete de 98 metros intentará enviar una cápsula de tripulación vacía a una órbita lunar lejana, algo que la agencia no ha realizado desde 1962 cuando los humanos llegaron por primera vez al satélite natural con el programa Apolo.

Sin embargo, “no se trata solo de llevar gente de vuelta a la Luna, esto fue básicamente por lo que terminó el programa Apolo, no tenía una visión a largo plazo. Hoy en día hay una visión más amplia que es explorar el sistema solar, incluido Marte, los asteroides y resolver problemas relacionados con la Tierra”, explicó a France 24 Jacco Van Loon, director del Observatorio Keel del Reino Unido.

Está previsto que la nave tome una semana en llegar a la Luna, a 386.000 kilómetros de distancia. Toda la operación tardaría seis semanas, desde su despegue en Florida hasta el amerizaje en el Pacífico.

No obstante, podría interrumpirse en caso de alguna falla, advierten los funcionarios de la Administración Nacional de Aeronáutica y el Espacio (NASA), responsable del programa espacial civil.

“Vamos a lanzarlo y probarlo. Haremos que haga cosas que nunca haríamos con una tripulación a bordo para intentar que sea lo más seguro posible”, aseguró el administrador de la NASA, Bill Nelson.

El desarrollo previsto para el programa Artemis

Después de girar de cerca alrededor de la luna, la cápsula entrará en una órbita distante con un punto lejano de 61. 000 kilómetros. Eso pondrá a Orión a 450.000 kilómetros de la Tierra, más lejos que Apolo.

La gran prueba llega al final de la misión, cuando Orión llegue a la atmósfera a 40.000 kph, en su camino hacia un amerizaje.

El escudo térmico utiliza el mismo material que las cápsulas Apolo para soportar temperaturas de reingreso de 2.750 grados Celsius. Pero el diseño avanzado anticipa retornos más rápidos de las futuras tripulaciones a Marte, indican los expertos.

Para este vuelo de prueba, un maniquí de tamaño completo con un traje de vuelo naranja ocupará el asiento del comandante, equipado con sensores de vibración y aceleración. Otros dos maniquíes hechos de material que simula el tejido humano (cabezas y torsos femeninos, pero sin extremidades) medirán la radiación cósmica, uno de los mayores riesgos de los vuelos espaciales.

Si todo sale bien, en 2024 se pondrá en marcha la misión Artemis 2, con astronautas que darían una vuelta alrededor de la Luna, pero no aterrizará en la superficie, similar a lo que hizo el Apolo 8.

Posteriormente, para 2025, está programada Artemis 3, aunque es posible que no se lleve a cabo hasta 2026, según una auditoría independiente del programa. Para esa ocasión la NASA prevé llevar a dos personas a la superficie lunar.

Las fallas previstas para Artemis 1

Además de tres muñecos de prueba, el vuelo tiene una gran cantidad de polizones para la investigación del espacio profundo.

Diez satélites del tamaño de una caja de zapatos saltarán una vez que Orión se dirija hacia la luna. El problema es que estos llamados CubeSats se instalaron en el cohete hace un año y las baterías de la mitad de ellos no se pudieron recargar porque el lanzamiento se retrasó.

La NASA espera que algunos fallen, dada la naturaleza de bajo costo y alto riesgo de estos minisatélites. Los CubeSats de medición de radiación deberían funcionar de forma correcta.

En un guiño a un posible regreso, Orión llevará algunas astillas de rocas lunares recolectadas por Neil Armstrong y Buzz Aldrin del Apolo 11 en 1969, y una pieza de uno de sus motores de cohetes, rescatado del mar hace una década.

El objetivo es aprender a mantener una presencia humana en el espacio profundo durante un período prolongado, subraya la agencia estadounidense.

Por ello, la creación de un "campamento base" en la Luna es parte del plan con los astronautas que permanecen en la superficie lunar hasta por dos meses.

También está previsto que la NASA utilice el conocimiento obtenido de Artemis sobre trajes espaciales, vehículos, propulsión, reabastecimiento y otras áreas de próxima generación para prepararse para un viaje a Marte.

Mientras un trayecto a la Luna toma algunos días, un viaje a Marte tomaría un mínimo de varios meses.

Con Reuters, AP y AFP