La NASA comienza a ensamblar el cohete más potente de la Historia

Javier Peláez
·3 min de lectura
Ensamblando el primer segmento del SLS | imagen NASA
Ensamblando el primer segmento del SLS | imagen NASA

Mercury, Gemini, Apollo… hay nombres que consiguen hacer volar nuestra imaginación como recuerdo de las épocas pioneras de la conquista espacial. Han pasado más de cincuenta años y las designaciones de aquellos míticos programas por fin tienen un nuevo compañero: el programa Artemisa, el proyecto de NASA para volver a pisar nuestro satélite y llevar a “la primera mujer y el próximo hombre” al polo sur de la Luna para el año 2024. Por supuesto, los nombres de aquellos históricos programas viajaban impulsados por otros nombres míticos como Redstone, Titan y, evidentemente, Saturno V.

El regreso a la Luna de la agencia estadounidense ha pasado por incontables fases y cambios de planes, pero desde 2019 NASA estableció para Artemisa una estructura de vuelo basada en el cohete gigante SLS (Space Launch System) y la nave tripulada Orión.

La nave Orion del programa Artemisa, la nave que nos llevará de vuelta a la Luna | Imagen NASA
La nave Orion del programa Artemisa, la nave que nos llevará de vuelta a la Luna | Imagen NASA

Después de más de una década de trabajo, retrasos, sobrecostes, alegrías y desencantos, parece que el proyecto del SLS por fin empieza a levantar cabeza. Hace tan solo unos días, NASA publicó imágenes con los segmentos de los motores para el primer vuelo del SLS en el Centro espacial Kennedy en Florida, y por fin ayer comenzaba a apilar el primero de ellos.

Segmentos del cohete SLS listos para el montaje del lanzador | imagen NASA
Segmentos del cohete SLS listos para el montaje del lanzador | imagen NASA

Es el primer paso de un cohete que va a superar todos los récords habidos y por haber. Una vez ensamblados, cada propulsor medirá casi la mitad de un campo de fútbol, y juntos generarán más empuje que 14 aviones comerciales jumbo de cuatro motores. Una vez apilado, el cohete SLS será más alto que la Estatua de la Libertad y tendrá un 15% más de empuje en el despegue que el cohete Saturno V del programa Apolo, lo que lo convierte en el cohete más poderoso jamás construido.

"Apilar la primera pieza del cohete SLS marca un hito importante para el Programa Artemisa", explicaba Andrew Shroble, gerente de operaciones, “demuestra que la misión realmente está tomando forma y pronto se dirigirá a la plataforma de lanzamiento". Los propulsores de cohetes sólidos son los primeros componentes del cohete SLS que se apilan y ayudarán a soportar las piezas restantes del cohete y la nave espacial Orion. Durante las próximas semanas, los trabajadores utilizarán una grúa aérea que puede contener hasta 325 toneladas (el peso de unos 50 elefantes), para levantar los segmentos restantes, uno por uno, y colocarlos cuidadosamente dentro del Edificio de Ensamblaje de Vehículos (VAB) que mide más de 160 metros de altura.

Infografía de los cinco principales pasos en el proceso de ensamblaje de los segmentos del SLS | imagen NASA
Infografía de los cinco principales pasos en el proceso de ensamblaje de los segmentos del SLS | imagen NASA

El programa Artemisa será la pieza clave de la NASA durante la próxima década y representa la vuelta a la verdadera conquista del espacio, después de años y años estancados en las órbitas bajas. Solo queda por saber cómo afectará el cambio de administración en Estados Unidos, pero lo que sí está claro es que, la nueva carrera espacial ya está lanzada. Si NASA se queda atrás, otros países y agencias cogerán el relevo. Mientras escribo estas palabras, China se dispone a recoger material de la superficie lunar con su sonda Chang’e 5, Japón está de regreso con muestras del asteroide Ryugu con su sonda Hayabusa 2 y Rusia esboza su flamante nave tripulada Oryol, que podrá efectuar misiones independientes —sin acoplarse con ninguna estación espacial— de hasta treinta días si la tripulación es de dos cosmonautas o de catorce días si es de cuatro. Todo ello sin contar con la incorporación de empresas privadas como Space X o Blue Origin que, en apenas unos años, ya realizan más lanzamientos que la mayoría de agencias espaciales tradicionales. Nos esperan años fascinantes, y es una gran noticia comprobar que NASA no se quedará atrás gracias al tan esperado SLS.

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