De naranjas a mangos, el cambio climático ha llevado a los agricultores a sustituir sus cultivos

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El cambio climático está afectando la vida y el trabajo de miles de agricultores en Italia. Las alteraciones climáticas han producido un cambio en los cultivos de frutas: ahora se da mangos en lugar de naranjas, y maracuyá en lugar de mandarinas.

En Calabria, al sur de Italia, frente a la costa de Sicilia, estos dos jóvenes hermanos decidieron cambiar sus cultivos: han pasado de los cítricos a las frutas tropicales que se adaptan mejor a la nueva realidad climática.

Francesco Bilardi, agricultor de la región, explica esta nueva situación. "Las estaciones son cada vez más largas; el verano ya no dura sólo 3 meses, sino que empieza en mayo, con 25 grados, y se prolonga hasta septiembre o incluso octubre, con temperaturas muy altas".

"Por lo tanto, el verano dura 5 meses en lugar de 3. Estas plantas han encontrado aquí un clima casi perfecto para crecer", agrega Bilardi.

Nuevos sabores para los clientes

En esta parte de Italia, se esperaría un tiempo cálido y seco, que es el clima perfecto para el cultivo de frutas como las naranjas y las mandarinas. Hoy en día, en su lugar, lo que se encuentra son frutas tropicales.

El aumento de las temperaturas ha generado superficies adecuadas para el cultivo de frutas tropicales y subtropicales. Los pobladores de la región comienzan a apreciar estos nuevos sabores.

"Los lunes por la tarde enviamos nuestros encargos a toda Italia, al sur, al centro y al norte. Nuestras frutas están en las mesas de nuestros clientes en dos días laborables. Estamos obteniendo muy buenos resultados y comentarios muy positivos en cuanto al sabor de estas frutas tropicales", cuenta Paolo Bilardi, agricultor de Cantabria.

Según Pietro Siranni, director de la asociación Coldiretti, antes las estaciones eran más regulares y normales, y la temporada de verano solía ser calurosa y eso era todo. Sin embargo, ahora las circunstancias climáticas han cambiado drásticamente.

"Hoy en día pueden producirse tormentas especialmente intensas, huracanes y fuertes vientos, que tienen efectos negativos en nuestras producciones", explica Siranni.

Nuevos usos de la tierra y una selección diferente de cultivos es ahora el escenario. Para esta generación de agricultores innovar es el mejor camino para adaptarse y sobrevivir al cambio climático.