Nadie entiende a Greenpeace y su oposición al arroz dorado

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Durante estos días un debate sobre biotecnología ha sido portada de numerosos medios de comunicación tras hacerse pública una carta, firmada por más de cien científicos galardonados con el Premio Nobel, dirigida a Greenpeace por su posición contraria a los transgénicos.

El documento, que podéis leer traducido en este enlace, carga duramente contra la postura anticientífica de los ecologistas a los que acusan de desinformar, mentir e incluso de “apoyar la destrucción criminal de pruebas de campo y proyectos de investigación aprobados”.

Lo cierto es que para un gran sector de la ciencia la deriva ideológica que ha tomado Greenpeace durante los últimos años ha pasado de preocupante a directamente perjudicial y peligrosa, tanto como para acusar a los ecologistas de “crimen contra la humanidad”. Muchos nos preguntamos qué fue de aquella organización que en los ’70 consiguió el respeto de mucha gente por su valiente lucha por las ballenas y cómo es posible que, con el paso del tiempo, haya terminado convirtiéndose en una organización antipática salpicada por demasiados conflictos con el avance y la investigación científica.

Esta semana el campo de batalla se ha centrado en el Arroz dorado, uno de los proyectos más ilusionantes de la biotecnología actual y para conocer todos los detalles de este tema nos ponemos en contacto con Jose Miguel Mulet, Profesor de biotecnología en la Universidad Politécnica de Valencia, autor de varios libros y uno de los expertos más conocidos en el campo de los transgénicos.

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En primer lugar… ¿Qué es el arroz dorado y por qué tanto revuelo a su alrededor?

A grandes rasgos el arroz dorado es un arroz en el que se han incluido dos genes de dos plantas diferentes para que pueda sintetizar β-caroteno, que es un precusor de la vitamina A. Es una tecnología complicada que lleva casi 20 años en experimentación. Las primeras versiones no producían una cantidad significativa de esta vitamina pero, desde hace unos años, ya podemos afirmar que producen una cantidad más que suficiente. El revuelo llega a causa de determinados grupos ecologistas que, de forma injustificada, están bloqueando y vetando su desarrollo. El ejemplo más claro lo tenemos hace tan solo unos meses cuando destruyeron campos de investigación en Filipinas.

¿De qué forma puede ayudar en países desarrollados?

Piensa que en el mundo existen aproximadamente 800 millones de personas cuyo principal, y casi único alimento, es el arroz. Estas personas, sobre todo con una mayor influencia en los niños, sufren una enfermedad denominada Xeroftalmia que es una ceguera infantil asociada al déficit de vitamina A. Si este arroz dorado se cultivase en estos sitios posiblemente se podría ayudar a prevenir esta enfermedad y tendría un impacto en la salud muy importante.

¿Es cierto eso de que este arroz dorado es la gran esperanza para acabar con el hambre o es una exageración buscada para desprestigiarlo?

El hambre es un problema muy complejo y depende de muchos factores. Este arroz dorado no está pensado para acabar con el hambre puesto que la producción no va a aumentar, es decir: incluir betacaroteno en el arroz no hace que haya más producción, que sea más resistente a plagas o a sequías y tampoco va a hacer que mejoren las cosechas. Lo que hará es paliar un problema que es el déficit de Vitamina A… Esto por supuesto repercutirá, no en que haya menos hambre pero sí en que exista una mejor nutrición y que haya gente que no pierda la visión.

Cada transgénico es diferente y por tanto tiene unas características diferentes. Si contemplamos el problema de una manera más global, sí existen otras variedades transgénicas que ayudan a obtener una mayor producción ya sea por su mejor resistencia a las sequías y a las plagas, pero ese no es el caso del arroz dorado.

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Aún no está disponible para el público, ¿por qué?

No tenemos que olvidar que es una tecnología muy compleja que se ha encontrado con muchas dificultades, uno de ellos es que muchos campos experimentales y muchos ensayos clínicos han sido vetados por la presión de los ecologistas, cuando no por acciones vandálicas y criminales. Si no se hubiesen encontrado estos problemas y obstáculos se podría haber trabajado mucho más rápido de lo que se ha estado haciendo.

Lo que también conviene recordar es que paralelamente al arroz dorado se están desarrollando nuevas tecnologías transgénicas que también quieren aumentar la cantidad de Vitamina A en productos como el maiz dorado, la patata dorada, la yuca dorada, el plátano dorado o la naranja dorada… Muchos de ellos están empezando a superar fases de evaluación e incluso ya podemos decir que tenemos versiones de maiz dorado y naranja dorada enriquecidos con vitamina A, con el aval de diversos artículos científicos publicados y ya listos para consumo humano.

Greenpeace siempre incide en el problema de patentes y de monopolios de las empresas que comercializan transgénicos. ¿Ocurre esto en el arroz dorado?

En esta cuestión planteada por Greenpeace hay muchos aspectos distorsionados y algunos directamente falsos. En primer lugar hay que tener muy en cuenta que en la agricultura ecológica que tanto defienden los activistas también hay infinidad de patentes y semillas patentadas, pero es que además en el caso del arroz dorado incurren en mentiras muy claras.

Tiene que quedar muy claro: El arroz dorado está libre de patentes, Ingo Potrykus y Peter Beyer del Instituto Tecnológico de Suiza, renunciaron a la patente para que el arroz pueda ser utilizado libre y gratuitamente con fines humanitarios. Por eso nadie entiende la oposición de Greenpeace a la investigación y desarrollo de un producto que podría ayudar a tanta gente por todo el mundo en situaciones extremas de pobreza.