Nadie entiende qué pinta aún José Luis Escrivá en el Gobierno

·4 min de lectura
El ministro de Inclusión, Seguridad Social y Migraciones, José Luis Escrivá (Photo By A. Perez Meca/Europa Press via Getty Images)
El ministro de Inclusión, Seguridad Social y Migraciones, José Luis Escrivá (Photo By A. Perez Meca/Europa Press via Getty Images)

El presidente del Gobierno no gana para sustos. Por si la detención de Carles Puigdemont no fuera suficiente para hacer descarrilar, además de la mesa de diálogo, la negociación presupuestaria del Ejecutivo con sus socios, Pedro Sánchez se levantó ayer con una nueva polémica. De las gordas y con la firma de un ministro reincidente.

Fue a través de una entrevista concedida al diario Ara por la que el ministro de Inclusión, Seguridad Social y Migraciones, José Luis Escrivá, abogó por acometer "un cambio cultural en España" para "trabajar más" hasta los "70 o 75 años", desincentivar la "jubilación anticipada" y estimular la "prolongación de la vida laboral más allá de la edad legal". Sus declaraciones en seguida se viralizaron con importantes y numerosas críticas por el planteamiento.

Inicialmente en las redes sociales. Y después desde casi todos los frentes políticos. La crisis abierta ha sido de las grandes. Porque, teniendo en cuanto lo poco amigo a las rectificaciones -y lo fácilmente que aduce que se le ha malinterpretado- que ha demostrado ser Escrivá desde que llegó al Ministerio, esta mañana le ha faltado tiempo para corregirse a sí mismo. "Veo con sorpresa que algunas personas han sacado de contexto mis palabras (...) Como he dicho en múltiples ocasiones y en la propia entrevista, España tiene una edad de jubilación adecuada, que no es necesario modificar", ha señalado a través de su cuenta de twitter.

GUÍA | Los pasos que tienes que seguir para poder ver un tuit no disponible por tus preferencias de privacidad

Está claro que a Escrivá le han obligado a rectificar para no romper ningún puente entre el PSOE y sus socios. Empezando por el de coalición, ya que la vicepresidenta segunda, Yolanda Díaz, le ha pedido "prudencia" en un debate de la "máxima importancia" como es el de las pensiones. Para la ministra, lo que el Gobierno ha "de hacer" es "mejorar las pensiones públicas" y le ha recordado a Escrivá que "las medidas que ha esbozado no se contemplan en el acuerdo de Gobierno". También desde IU, su portavoz federal, Sira Rego, ha calificado de "desafortunadas" las palabras del ministro por suponer "cambiar la cultura de los derechos por la cultura de la precariedad".

Pero como el incendio era de los gordos, el propio portavoz del PSOE en el Congreso, Héctor Gómez, ha tenido que salir al paso para afirmar que "no va a avanzar" en retrasar la edad de jubilación. El socialista, incluso, ha reducido lo dicho por Escrivá a "declaraciones orientadas a la voluntariedad". 

El PNV ya ha avisado de lo fácilmente que podría bajarse del barco si Escrivá no cesa sus ocurrencias. Y aún falta el PP, que aún no ha querido hacer sangre, pero justo esta semana defiende en el Congreso una enmienda a la totalidad de la reforma de pensiones, por lo que Escrivá se ha convertido en su mejor argumento.

Dejando de lado las críticas de los rivales políticos, lo hecho por Gómez demuestra la gravedad del asunto. Tener que dedicar el mensaje principal del lunes a reprender a uno de los tuyos no es el plan ideal de un departamento de comunicación. Puede ocurrir, cualquier ministro puede cometer un desliz. Pero en este caso llueve sobre mojado. Y lo que, en realidad, sorprende es que Escrivá siga haciendo de las suyas desde su cargo de ministro. Porque ya en julio señaló que los nacidos en la era del 'babyboom' tendrían que elegir entre cobrar menos o "trabajar algo más". Y unos meses antes, en enero, abrió una brecha con Podemos por la polémica generada en torno a la posibilidad de ampliar el periodo de cálculo de las pensiones de 25 a 35 años.

La lista de ministros cesados por menos meteduras de pata que las de Escrivá es larga. Incluso hay más de una en el haber de Pedro Sánchez. Por eso cuesta aún más entender qué papel juega Escrivá en el Gobierno por mucho que sus defensores ensalcen sus conocimientos técnicos de la materia. Podía pensarse que sus lapsus están meditados, y que sirven al PSOE para allanar el terreno para las posteriores decisiones. Pero no es así. Cada una de sus salidas de tono han acabado en la papelera de reciclaje. Y no solo en materia de pensiones. La pasada semana, sin ir más lejos, se posicionó contra la mejora del SMI. Y mañana mismo se aprobará su subida.

Entonces, si Escrivá no ejerce de globo sonda oficial del Gobierno y no para de crearle enemigos al presidente Sánchez en los asuntos que más soliviantan al electorado socialista, ¿Qué pinta aún en el Consejo de Ministros? Ese es uno de los grandes misterios de Moncloa.

En vídeo | La UE dice adiós, temporalmente, a la austeridad

Más historias que te pueden interesar:

Nuestro objetivo es crear un lugar seguro y atractivo para que los usuarios puedan establecer conexiones en función de sus intereses y pasiones. A fin de mejorar la experiencia de nuestra comunidad, hemos suspendido los comentarios en artículos temporalmente