La Nación desembarca en Rosario con un objetivo: desarmar el poder de Los Monos

Germán de los Santos
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Operativo de fuerzas federales en el barrio La Tablada, uno de los más violentos de la ciudad de Rosario
Fuente: LA NACION - Crédito: Marcelo Manera

ROSARIO.- Setenta balas dispararon los sicarios el domingo a la tarde para ejecutar a un chico de 16 años en uno de los Fonavi de barrio Municipal, en el sur de la ciudad. El eco de las ráfagas quedó zumbando en los oídos de los vecinos de una zona que padeció una guerra efímera a principios de 2018 entre los clanes narco de los Funes y los Camino, cuyos líderes actualmente están presos.

En medio de la pandemia, con cinco meses en aislamiento obligatorio, esta forma de violencia extrema, a la que se sumaron nuevas, como los ataques a balazos extorsivos contra frentes de las casas (se produjeron 200 en septiembre), provocó que en los primeros nueve meses del año se registraran 155 homicidios en Rosario, de los cuales dos de cada tres están asociados al negocio del narcomenudeo, gerenciado en gran parte por distintos eslabones de la peligrosa banda de Los Monos.

Ante la espiral de violencia que arrancó en 2013, el gobierno nacional decidió ahora instalar una delegación del Ministerio de Seguridad de manera permanente en esta ciudad para intentar coordinar entre las fuerzas provinciales y federales un plan para desarticular los engranajes criminales en torno a la organización encabezada por la familia Cantero. Es que a pesar de que están presos, los líderes de la banda mantienen los hilos de un negocio cada vez más amplio, basado no solo en la venta de drogas sino también en las extorsiones, el juego clandestino y la protección a sindicatos.

La encargada de monitorear las acciones con el ministro de Seguridad de Santa Fe, Marcelo Saín, será Silvia La Ruffa, actual subsecretaria de Programación Federal y Articulación Legislativa de la cartera de encabeza Sabina Frederic.

Este nuevo esquema de abordaje del "problema Rosario" quedó sellado tras una reunión que mantuvieron el viernes en la Casa Rosada el presidente Alberto Fernández, el gobernador Omar Perotti y el jefe de Gabinete nacional, Santiago Cafiero. También participaron el intendente de la ciudad de Santa Fe, Emilio Jatón; el de Rafaela, Luis Castellano, y el de Rosario, Pablo Javkin. Este último le había reclamado al jefe de Estado "ayuda" en materia de seguridad en un acto en la ex Rural, a fines de septiembre.

Precedió al desembarco de Silvia La Ruffa un paquete de asistencia de $3000 millones que la Jefatura de Gabinete envió a Santa Fe para que la provincia lo invierta en tecnología para dotar de infraestructura a los Centros de Análisis y Operaciones de Rosario, Santa Fe y Rafaela.

Coordinación

Se espera que esa asistencia se destine a hacer más eficaz el trabajo policial en los principales centros urbanos, donde crecen las demandas y reclamos por un crecimiento de los delitos de robos y arrebatos, aunque las estadísticas del Ministerio de Seguridad de Santa Fe muestran una abrupta caída de los asaltos durante este año, que -según datos oficiales- se redujeron en más de 3500 casos, ayudado en un principio por los efectos de la cuarentena por el coronavirus.

Tenemos un ojo prioritario en Rosario porque queremos terminar con organizaciones delictivas que disputan el territorio y provocan las muertes violentas que están vinculadas a la narcocriminalidadSilvia La Ruffa

"Decidimos crear esta delegación del Ministerio de Seguridad y una mesa de coordinación permanente porque vemos que este fenómeno de la violencia, con homicidios relacionados con el narcotráfico, no se dan en otra parte del país. Y creemos que hay que prestarle una atención especial y trabajar de manera coordinada", afirmó la funcionaria de la cartera de Seguridad en diálogo con la radio Aire de Santa Fe.

La Ruffa sostuvo: "El gran desafío es profundizar la articulación en materia de investigación criminal. Estas organizaciones están vinculadas a más de un tipo de delito, como es el narcotráfico; también, a asesinatos, robos de autos para proveer a otras bandas y extorsiones, por lo que es imprescindible generar investigaciones complejas y coordinadas".

A fines de septiembre desembarcaron en Rosario unos 50 efectivos de la Fuerza de Respuesta Inmediata (FRI) de la Policía Federal, que comenzaron a realizar controles vehiculares y de circulación de personas, con operativos en las zonas calientes, donde hay mayor grado de violencia. Se sumará en los próximos días un grupo de elite de esa fuerza para llevar adelante incursiones contra bandas criminales vinculadas a Los Monos.

La queja del Ministerio de Seguridad de Santa Fe apuntaba a que los 3000 gendarmes que están destinados al Destacamento Móvil II de Rosario llevan adelante tareas que se diluyen frente a la cantidad de hechos de violencia que ocurren en esta ciudad, donde en lo que va del año hubo 554 heridos por disparos de armas de fuego. En septiembre se produjeron 200 ataques a balazos en la ciudad, según datos del Ministerio Público de la Acusación.

Frederic sostuvo, a la hora de la firma del acuerdo, que entre enero y septiembre se amplió de 1900 a 3409 el número de efectivos federales en Santa Fe, a los que se dotó de 15 patrulleros, 19 camionetas, tres furgones y 29 motos.

Control desde la cárcel

Según la mirada del ministro Saín detrás de la mayoría de los hechos de violencia aparece la sombra de Ariel Cantero, alias Guille, preso actualmente en el penal federal de Marcos Paz, quien suma 62 años de condena, y en un par de semanas podría cargar con una nueva sentencia a 24 años -como pidió la fiscalía- por ataques contra residencias de jueces y funcionarios judiciales.

"Cantero es un actor esencial de la violencia en Rosario a través de grupos de gatilleros que impiden que cualquier banda rival se consolide. Gran parte de estas tramas se manejan desde la cárcel y es necesario desmantelarlas", afirmó Saín.

La cuarentena no frenó a Guille: se expandió a través de grupos afines hacia el norte de Rosario y las ciudades del cordón portuario, como San Lorenzo, Capitán Bermúdez y Granadero Baigorria. Lo hizo con tiros y muertes, fruto de los ataques ordenados por Brandon Bay, uno de sus lugartenientes, desde la cárcel de Coronda.

En Villa Gobernador Gálvez ocurrió una sucesión de crímenes con otro alfil de Cantero como protagonista: Héctor Daniel Noguera, de 30 años, que de ser sicario del clan pasó a ser uno de los gerentes en la zona. La dinámica de mando incluye eliminar a los rivales, como ocurrió con Ariel Gaeta, ejecutado en un doble crimen en agosto pasado.

Otro síntoma que muestra el creciente poder de Cantero es la alianza con otras empresas criminales a partir de extorsiones, como quedó al descubierto en una causa de juego clandestino, en la que el principal capitalista, Leonardo Peiti, cedía al líder de Los Monos la administración de casinos clandestinos a cambio de no ser atacado a balazos.