Nacho Cano tienta a la suerte con su documental megalómano de Netflix

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Por Mike Medianoche.- El pasado 12 de octubre, sin el aire festivo que caracteriza al Día de la Hispanidad y casi sin promoción, Netflix estrenaba un documental llamado La creación de Malinche: un documental de Nacho Cano. Una producción que narra cómo el autor de ‘Perdido en mi habitación’ o ‘Me colé en una fiesta’ prepara un nuevo musical que estaría llamado a cambiar la historia del espectáculo de nuestro país, y por qué no, del mundo. Un canto al mestizaje y a la conquista española de México que gira en torno a la relación amorosa entre Hernán Cortés y Malinche, una mexicana que los libros de historia siempre han presentado como una traidora. 

Pero más allá de los entresijos del proyecto, lo único que queda claro al visionar La creación de Malinche es que Nacho Cano tiene una gran megalomanía, unas ganas de figurar y de reconocimiento como una catedral. Tanto es así que nos vende el musical como la mega producción del siglo, pero uno no puede más que temer por el resultado cuando recordamos sus antecedentes no tan lejanos y la implicación política que ronda al proyecto.

Cartel de La creación de Malinche: un documental de Nacho Cano (Netflix)
Cartel de La creación de Malinche: un documental de Nacho Cano (Netflix)

De hecho, fíjense si hay tal síndrome de grandiosidad autoproclamada que el propio título del documental incluye su nombre y tras una primera secuencia de ensayo, una voz en off nos indica que “Nacho Cano es el creador del musical Hoy no me puedo levantar y junto a Ana Torroja y su hermano José María creador del grupo Mecano, los dos acontecimientos musicales de más éxito en la historia de la música en castellano”. Tras este arranque "carente de humildad", la locución prosigue: “Este documental cuenta el proceso creativo de su nuevo musical, con el que lleva trabajando más de diez años”. 

Pero justo entonces en pantalla aparece escrito que el documental que tenemos entre manos cuenta con un guion del propio Nacho, que también ejerce de productor. Es decir, y en otras palabras, que está usando a una voz en off para no decir de sus propios labios lo grande que es, lo mucho que debemos adorarle y que nos agarremos los mochos porque se avecina algo aún más espectacular. "En el año 2010 se trasladó a vivir a Miami, desde su apartamento, todos los días al amanecer, sus primeras notas de piano venían acompañadas por la vista del puerto" afirma la voz en tono poético y en tercera persona, aunque fue él quién escribió el libreto mientras la secuencia pasa a una entrevista con Armando Manzanero donde lo alaba por el trabajo que está haciendo.

En este automasaje Nacho Cano presume de amistades y contactos. Habla con el rey de los boleros y Hans Zimmer, ganador del Óscar por la banda sonora de El Rey León, que alaban su creatividad por sobre todas las cosas. Nos invita a inclinarnos a sus pies, a adorar cada uno de sus marcados músculos -esos que exhibe en camisetas sin mangas cada vez que puede- y nos vende la piel del oso antes de cazarlo porque en lugar de hacer un documental sobre un fenómeno ya consolidado (de Mecano o del musical Hoy no me puedo levantar), Nacho solo nos está advirtiendo que va a hacer algo y que no te lo puedes perder. Que se vienen cositas, como se suele decir en Twitter pero sin siquiera dar una fecha de estreno.

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Como podemos comprobar los que vimos el documental, Nacho pretende tirar la casa por la ventana con un musical ambicioso y en un teatro nuevo con forma de pirámide maya. Es como si estuviéramos siendo testigos de un adelanto de la que podrá ser la obra teatral que podría poner a España a la altura de Broadway o el West End londinense. Sin embargo, esa aparente grandiosidad se traduce como el afán de Nacho Cano de superarse y crear algo apoteósico. Algo que ya hizo y no salió tan bien parado.

La diferencia es que ahora, con este documental, él mismo presume de algo que todavía no ha estrenado como si fuera un antes y un después en el mundo del musical español, pero cuando en esta ocasión hay mucho más en juego. Es decir, el riesgo de semejante megalomanía es incluso más grande.

El documental de Malinche lleva un tiempo dando titulares desde que Isabel Díaz Ayuso cediera por cuatro años una parcela de 19.000 metros cuadrados en el distrito de Hortaleza para que levante un nuevo teatro efímero, donde se estrenará este musical que invita a cerrar heridas entre México y España y celebrar el mestizaje. Nacho pagará a la ciudad un canon de 450.000 euros al año por este terreno público, y a pesar de ello, muchos vecinos protestaron. En el mundillo político le apoyan, hasta el punto de que el alcalde de Madrid, José Luis Martínez-Almeida, aparece en el documental. En el aire hay promesas de empleos, sueldos y turismo, pero ese afán de superación, de ser el más de lo más se puede convertir en un arma de doble filo. 

Es decir, tiene a vecinos de la zona en contra y a ciudadanos contrarios al PP criticando cada uno de sus pasos debido a su supuesta amistad con Isabel Díaz Ayuso. O cercanía. Y es que el buen rollo entre Cano y el partido viene de hace tiempo, con su colaboración con una pieza instrumental para homenajear al Príncipe de Asturias en su boda, cuando tocó 'Un año más' en la pasada Nochevieja o la contratación de su productora en 2008 para la fiesta de inauguración de los Teatros del Canal con un costo de más de 400.000 euros.

Además, a lo largo de los últimos meses surgieron rumores que hablaban de una posible amistad con Ayuso, como el día que la mandataria le entregó la Medalla del Arte y la Cultura en la fiesta del Dos de Mayo para bañarla de elogios sobre el escenario: "Nuestros amigos de Australia, de Nueva York, de Londres, me llamaban: Oye, Nacho, Madrid es un milagro, están abiertos los teatros. ¿Cuál es el nombre de ese milagro? Bueno, pues ese milagro tiene piernas, cabeza y corazón... " decía Cano. "Muchos me han dicho: 'Si ves a la presidenta [comunícale] dos palabras 'gracias' y 'valiente' [...] Creo que este año la Medalla del Arte y la Cultura, por haber mantenido los teatros abiertos, por ser tan valiente y ser tan buena presidenta, te la mereces tú" remataba a Ayuso.

Meses más tarde Díaz Ayuso defendía a Cano durante una discusión con la líder de la oposición, Mónica García, diciendo que Cano es "uno de los mejores músicos de este país [...] que va a traer aquí empleos, sueldos y turismo", para luego leer que medios locales de Ibiza señalaban que habían pasado las vacaciones juntos (isla donde vive Nacho). Sin embargo, esta información la desmintió un representante del compositor.

En resumen, a nivel profesional Nacho podría estar dando un salto al vacío. Porque viendo el documental y el pronóstico de grandiosidad que sugiere, resulta inevitable no acordarse de A, el musical que estrenó en 2008 con canciones originales -con la excepción de ‘Vivimos siempre juntos’- y donde narraba la historia de un niño nacido en una familia conservadora con una gran virtud para la música. Antes de su estreno, él mismo nos lo vendió repitiendo la estrategia de promocionar con aires de grandeza al asegurar que era “el más caro de la historia [...] Ni El Señor de los Anillos”. Y eso que comparar cualquier producción con la saga de Peter Jackson son palabras mayores.

A, El musical se estrenó en Madrid cuando él aseguraba que ya tenía gente interesada en representarlo en China y en Dubai. Sin embargo, lo más lejos que llegó fue a Barcelona y desde hace varios años no sabemos nada.

A esto hay que sumarle su escandalosa salida de Hoy no me puedo levantar, el musical basado en las canciones de Mecano que creó él y estrenó en 2005. Tuvo tales problemas con la productora que se le prohibió la entrada al teatro. Es más, cuando se estrenó esta producción, la función tenía el subtítulo de ‘un musical de Nacho Cano’ (de nuevo su nombre en letras grandes) pero más tarde se reescribió como ‘el musical de los éxitos de Mecano’. Como si quisieran borrar su nombre a pesar de haber sido protagonista del proyecto y director.

Con estos antecedentes en el mercado del teatro musical, el machaque político que le cae en redes sociales cada vez que habla del proyecto y el costo anual que tendrá para mantener el teatro en el terreno concedido, Nacho se podría estar jugando el todo por el todo. Y el documental no hace precisamente que esperemos verlo con humildad. Aquí vemos a un Nacho Cano poseído por el dios de la música, promocionando su labor pero con los focos sobre sí mismo, demostrando una grandiosidad como si no hubiera lugar al fracaso o siquiera considerarlo. Pasión no le falta pero después de que A, el musical no cumpliera lo prometido (incluso su página web aparece desactivada) y tras su salida aparentemente forzada de Hoy no me puedo levantar, sumado al aluvión de críticas que le llueven a raíz de la implicación del PP en su proyecto (el día del estreno del documental era tendencia en Twitter con decenas de comentarios negativos), el riesgo se antoja tan alto que de haber sido productor del documental le hubiera aconsejado una dosis de humildad.

En el documental, Nacho Cano posa los focos principalmente en su labor y figura, sin embargo tanto brillo puede encandilar y no ver el precipicio por delante. Tanto por los vecinos de Hortaleza, por la apuesta del PP en su proyecto y su perfil profesional, el musical de Malinche no puede pifiarla. Y tanta promesa grandilocuente puede servir como un arma de doble filo. Porque si fracasa, cuando el documental promete una obra espectacular pero sin enseñar más que ensayos y colocar a Nacho como el dios creador, el abismo podría ser muy profundo.

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