Si el número de enfermos crónicos se duplica en 2030, ¿colapsará la sanidad?

<a href="https://www.shutterstock.com/es/image-photo/patient-elderly-on-wheelchair-many-waiting-401052658" rel="nofollow noopener" target="_blank" data-ylk="slk:Shutterstock / PongMoji" class="link ">Shutterstock / PongMoji</a>

España, junto a Italia y Japón, encabeza la lista de países del mundo con mayor envejecimiento de su población. Tanto es así que en 2030 se espera que las enfermedades crónicas dupliquen su actual incidencia entre las personas mayores de 65 años. Afortunadamente vivimos más, sí. Pero esta creciente longevidad supone un reto en términos de salud porque nos volvemos más frágiles y padecemos más enfermedades que requieren atención y cuidados.

Las personas que padecen varias condiciones crónicas experimentan una necesidad creciente de cuidados para afrontar los síntomas físicos y emocionales, gestionar su tratamiento y, en los casos más difíciles, para llevar a cabo las tareas de la vida diaria. Se trata de cuidados cada vez más complejos, que requieren de mayor preparación.

Esta realidad ha dado lugar a la nueva economía de los cuidados. En los próximos años se espera que crezca aún más dado el incremento del número de pacientes y mayores que optan por vivir en sus hogares frente a otras opciones residenciales.

El 80 % de las visitas al médico de cabecera son de pacientes crónicos

Los números hablan por sí solos. Solo en España se estima que hay casi 20 millones de personas con problemas de salud crónicos para cuya atención se destinan tres cuartas partes de los recursos sanitarios. Actualmente, en atención primaria, hasta el 40 % de los pacientes pluripatológicos presentan tres o más condiciones crónicas. El 94 % están polimedicados (toman cinco o más fármacos al día), el 34 % presenta un Índice de Barthel (que mide la autonomía personal) por debajo de 60 y el 37 % tiene deterioro cognitivo.

Estas personas requieren hasta cuatro veces más recursos sanitarios, incluyendo hospitalizaciones más frecuentes y prolongadas. Siguiendo con las cifras, juntos representan el 75 % del gasto sanitario, el 80 % del gasto farmacéutico y el 80 % de las visitas al médico de atención primaria.

En muchos casos, son pacientes que suelen estar al cuidado de un familiar o cuidador/a informal. Éste asume la gestión y administración de medicamentos en el hogar y la aplicación de procedimientos de cuidado para su bienestar. Esta función, por cuestiones tradicionales (sesgo de género), la asumen muchas más veces las mujeres que los hombres (84 % frente al 16 %).

Entrenamiento virtual para cuidados domésticos de calidad

Nuestro grupo de investigación, con participación de investigadores de FISABIO y de la Universidad Miguel Hernández de Elche, junto a profesionales de varios hospitales de Alicante, Valencia, Sevilla, Granada y Madrid, busca fórmulas para asegurar que la calidad de los cuidados que se reciben en el hogar sea equivalente a la proporcionada en las instituciones sanitarias.

Llevamos unos años analizando los errores involuntarios con los medicamentos en el hogar, así como el tipo y frecuencia de errores en maniobras diarias de cuidado. Ahora, mediante escenas que creamos en tres dimensiones, con ayuda de realidad virtual y realidad aumentada, estamos buscando fórmulas para entrenar a las personas que cuidan a otras personas. El objetivo es capacitarlas en estas tareas de una forma sencilla, rápida, segura y con un bajo coste, lo que multiplica sus posibilidades de llegar a muchos hogares a la vez.

Trabajamos con materiales totalmente inmersivos, creando mundos en tres dimensiones que nos permiten “vernos” dentro de la escena y observar lo que ocurre desde todos sus ángulos.

En cuanto a la realidad virtual, permite crear un mundo digital muy similar al real en el que pueden manipularse dispositivos digitales para dispensar medicamentos, además de realizar maniobras de cuidado a un paciente digital. Al enfrentarles a situaciones que ejemplifican lo que ocurre a diario en el hogar, nos adelantamos a posibles maniobras incorrectas o errores en la dispensación de medicamentos.

De esta forma, la persona cuidadora pueden adquirir destreza y corregir posibles fallos sin el riesgo de que la persona a la que cuida pueda sufrir ningún percance. Esta simulación digital puede usarse en teléfonos móviles, lo que permite llegar a muchas personas sin necesidad de grandes inversiones.

En los próximos meses llevaremos a cabo varios ensayos clínicos para testar estos materiales inmersivos e identificar las mejores estrategias de aprendizaje. El siguiente paso consistirá en escalar la experiencia y todo lo aprendido para lograr al objetivo de un entrenamiento coste-efectivo para la seguridad de pacientes que reciben cuidados en el hogar.

Este artículo fue publicado originalmente en The Conversation. Lea el original.

José Mira recibe fondos de Instituto de Salud Carlos III, Generalitat Valenciana, Ministerio de Ciencia, España.