Myanmar: la junta militar niega la masacre que dejó sin vida a 35 personas

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Los militares aseguraron que el mortal episodio se produjo cuando se defendían de un ataque "terrorista", declaraciones que no coinciden con las de la ONU, que pide una investigación de lo sucedido, y la ONG Save the Children. La nación asiática vive una espiral de violencia desde la toma de poder de los militares hace casi un año.

Este domingo 2 de enero, la junta militar de Myanmar dio detalles de su versión de la masacre de 35 personas que ocurrió el pasado 24 de diciembre.

En una nota de prensa publicada en el medio oficialista 'Global New Light of Myanmar', las autoridades militares indicaron que fueron atacadas por "unos 10 terroristas que estaban en una colina con lanzacohetes, lanzagranadas de 44 milímetros y otras armas", después de que soldados pidieran a unos vehículos detenerse y estos ordenaran la orden, según la versión oficial.

Las autoridades, de acuerdo a lo que indica el comunicado, se habrían visto obligadas a reaccionar con armas de fuego. Un hecho que se cobró la vida de 35 personas, entre ellas, 4 niños y 2 trabajadores de la ONG Save the Children.

Los militares identificaron a los atacantes como miembros de la guerrilla Fuerza Nacional para la Defensa Karenni y de la Fuerza de Defensa del Pueblo.

Los sucesos ocurrieron en la aldea Moso, en la localidad de Prusho, en el estado occidental de Kayah.

La ONU pide una investigación formal de lo ocurrido

Martin Griffiths, coordinador de Naciones Unidas para la ayuda de emergencia, condenó el ataque y solicitó una investigación del caso el pasado 26 de diciembre.

En un comunicado, Griffiths se mostró "horrorizado" por lo que consideró "informes creíbles que aseguran que al menos 35 personas, incluido al menos un niño, fueron obligadas a abandonar sus vehículos, asesinadas y quemadas".

El funcionario consideró necesario "asegurar la rendición de cuentas en torno" a lo sucedido y hacer respetar "los derechos humanos y la seguridad de los civiles".

Por su parte, Estados Unidos y Save the Children pidieron al Consejo de Seguridad de Naciones Unidas un embargo de armas y el fin de la venta de armamento al Ejército de Myanmar.

La escalada de violencia en Myanmar tras la toma de los militares

Myanmar se ha sumergido en la violencia desde que los militares liderados por Min Aung Hlaing derrocaron al Gobierno democrático de Aung San Suu Kyi, tras un golpe de Estado el pasado 1 de febrero.

Los ciudadanos en contra del golpe emprendieron manifestaciones pacíficas en todo el país.

Además de estas manifestaciones, el conflicto en el país ha escalado con la creación de múltiples milicias civiles que han tomado las armas y guerrillas étnicas que durante décadas se han opuesto al Ejército nacional han recrudecido su lucha contra los militares.

Las fuerzas de seguridad han respondido a la disidencia con violencia, dejando al menos 1.377 muertos. Además, detuvieron a más de 11.200 opositores. Todo esto según un recuento de la Asociación de Asistencia a los Prisioneros Políticos (AAPP) de Myanmar.

Expertos de la ONU consideran que los recientes acontecimientos podrían llevar al país asiático hacia una guerra civil.

Con EFE

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