Myanmar: la Junta cerca la crítica al condenar a 11 años de cárcel a un periodista de EE. UU.

·6 min de lectura

La sentencia contra el profesional estadounidense Danny Fenster, encarcelado en la prisión de Insein, es de las más severas desde el golpe de los militares en febrero y podría sumar hasta 40 años por los delitos de sedición y terrorismo, de los que aún debe ser juzgado. No obstante, su condena no solo es una advertencia a los disidentes nacionales, en concreto a los profesionales de la información, sino también una amenaza a cualquier país que critique o sancione a la Junta.

Este viernes, la Justicia birmana, controlada por la Junta Militar en el poder, sentenció a once años de cárcel al periodista estadounidense Danny Fenster, en una decisión que no solo pone a raya a la prensa nacional, sino a Estados Unidos y a las sanciones y los llamados de la comunidad extranjera.

De 37 años, Fenster, a quien el Gobierno de su país natal intentó liberar, pasó los últimos seis meses bajo un implacable y dudoso proceso a puerta cerrada –sin observadores internacionales–, después de ser detenido en mayo al intentar salir de Myanmar, dominado desde el 1 de febrero por el Ejército golpista.

Sin embargo, a este tiempo, el tribunal que se pronunció desde la prisión de Insein (en Rangún) sumó una condena de tres años por "incitación" y tratar de deslegitimar a la Junta, otros tres por asociación ilegal y cinco años adicionales por violar la ley migratoria del país, de acuerdo al portal de noticias 'Frontier' para el que trabaja Fenster.

De hecho, el periodista lleva desde julio de 2020 al servicio del medio. Pero todos los cargos en su contra se basan en la acusación de que en realidad sirve a la publicación en inglés 'Myanmar Now', hoy ilegalizada.

Algo que el director de 'Frontier', Thomas Kean, negó con insistencia tras el fallo: "No hay ninguna prueba para condenar a Danny (Fenster) por estos cargos. Su equipo legal ha demostrado claramente al tribunal que había dimitido de su trabajo para 'Myanmar Now' y trabajaba para 'Frontier' desde mediados del año pasado".

Con todo, los once años podrían no quedar ahí, debido a que esta misma semana fue señalado de sedición y terrorismo, delitos que, de ser declarado culpable, alargarían su castigo hasta 20 años extra por cada uno.

¿Quién es Danny Fenster?

El periodista que durante sus estudios en Chicago se enamoró del sudeste asiático se encuentra ahora en la célebre cárcel de corte colonial de Insein, en la división de Rangún. Prisión que por décadas ha albergado en condiciones de hacinamiento a presos políticos y en la actualidad cuenta por miles los disidentes arrestados, entre ellos otros profesionales del oficio.

En parte, esa es la realidad que lo conquistó en sus inicios, según el 'Chicago Tribune', donde conectó con la comunidad birmana refugiada en Estados Unidos. Luego de trabajar en un diario en Louisiana, se lanzó a la intuición de marcharse a Myanmar para cubrir cuestiones de derechos humanos y, especialmente, el trato a la minoría musulmana rohingya, denunciado por la ONU de ofensiva con "intención genocida".

Tal y como explica su hermano, eso lo llevó a ser redactor base en el medio de investigación y largo formato 'Myanmar Now' y, en 2020, editor jefe en la revista independiente 'Frontier' hasta su detención en la principal puerta de entrada de Rangún cuando se alistaba para volar a Malasia, primera escala de regreso a Michigan, estado en el que nació.

Hoy, con la condena, se ha convertido además en el primer periodista extranjero sentenciado desde 2017, cuando varios reporteros de Singapur fueron detenidos por volar un dron en Naipyidó. Solo que en su caso fueron liberados rápidamente, al igual que otros tres periodistas –el también estadounidense Nathan Maung, el polaco Robert Bociaga y el japonés Yuki Kitazumi– ya deportados a sus países.

Una campaña que sigue sosteniendo la familia Fenster con la esperanza de su redención, a pesar de que ni el Departamento de Estado estadounidense tiene acceso consular al personal de su embajada. Lo único que se sabe es por su abogado Than Zaw Aung, quien acusa que el encarcelamiento está provocando al periodista tensión mental y signos de depresión.

"Todo el mundo en 'Frontier' está decepcionado con esta decisión. Solo queremos ver a Danny liberado lo antes posible para que pueda volver a casa con su familia", sentenció Kean.

Bachelet calificó de "injusto" el juicio y rechazó la persecución periodística

Como era esperable, Estados Unidos denunció la sentencia tachándola de "condena injusta de una persona inocente", mientras que un portavoz del Departamento de Estado prometió seguir luchando por su salida.

Aunque más contundente fue la Alta Comisionada de Naciones Unidas para los Derechos Humanos. Michelle Bachelet calificó de "injusto" el juicio contra Fenster y aprovechó para reprobar la detención de al menos 136 periodistas, trabajadores de medios de comunicación y editores en lo que va de golpe de Estado, con 47 de ellos aún bajo custodia, más de 20 imputados por causas ligadas a su oficio y 9 con la licencia suspendida.

"Los periodistas han sido atacados desde el 1 de febrero con la clara intención de suprimir sus intentos de informar de las graves violaciones de Derechos Humanos perpetradas en todo Myanmar (...) Los ataques solo exacerban la vulnerabilidad de grandes sectores de la población que confían en una información independiente", agregó Bachelet, instando asimismo a dejar en libertad a todos los profesionales.

Por todo ello, los analistas interpretan esta decisión como otro golpe, uno sobre la mesa, contra la libertad de expresión e información –desde hace meses es casi imposible informar de manera crítica–, así como contra los ciudadanos extranjeros. El límite ya no está solo en los críticos del país, en peores condiciones que nunca, sino en cualquier disidente sobre el terreno.

"El mensaje es: 'Si podemos hacerle esto a un extranjero, imaginad lo que os haremos a vosotros'. (Es) conmocionar e intimidar a todos los periodistas que quedan dentro de Myanmar al castigar de este modo a un periodista extranjero", declaró a la agencia EFE Phil Robertson, activista y subdirector de Human Rights Watch (HRW) en Asia.

Cuando la Junta depuso y encarceló a la entonces líder Aung San Suu Kyi, hizo lo propio con el australiano Sean Turnell, su asesor económico y el extranjero de más alto perfil en prisión. Pero con el castigo a Danny Fenster, que ha sufrido las leyes más severas ideadas por el régimen, la amenaza también sobrevuela las sanciones económicas anunciadas por la Administración de Joe Biden.

"Los generales (...) pueden devolver el golpe con una diplomacia de rehenes", advierte Robertson a EFE.

Desde el golpe de febrero, al menos 1.253 personas han perdido la vida por la represión militar y 10.034 han sido detenidas, entre ellas Suu Kyi y más de un centenar de profesionales de la información.

Datos de la Asociación para la Asistencia de los Prisioneros Políticos y de Reporteros Sin Fronteras que son difíciles de actualizar debido al control de los militares, a la amnistía decretada el pasado octubre y a la crisis económica, política y social que se cierne sobre Myanmar, con milicias civiles que han profundizado la violencia de las guerrillas.

Con Reuters, AFP y medios

Nuestro objetivo es crear un lugar seguro y atractivo para que los usuarios puedan establecer conexiones en función de sus intereses y pasiones. A fin de mejorar la experiencia de nuestra comunidad, hemos suspendido los comentarios en artículos temporalmente