Myanmar: condenan a tres años más de cárcel a la líder derrocada Aung San Suu Kyi

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© AFP/Jonathan Nackstrand

Un tribunal bajo poder de la junta birmana, que controla Myanmar desde el golpe de Estado de 2021, condenó este viernes 2 de septiembre a la derrocada líder Aung San Suu Kyi a otros tres años en prisión y trabajos forzados, por supuesto fraude electoral. La sentencia se suma a más de 17 años de cárcel a los que ya fue condenada, por controvertidos cargos que apuntan a dejarla fuera del poder y socavar la democracia, denuncian grupos de derechos humanos.

El Ejército de Myanmar sigue sumando años de cárcel contra la líder que derrocó el 1 de febrero de 2021.

Aung San Suu Kyi fue sentenciada a tres años más en prisión y trabajos forzados. Un tribunal la declaró culpable este viernes 2 de septiembre de supuesto fraude electoral, en los comicios que su partido ganó frente a los candidatos de la institución castrense en noviembre de 2020.

Esta es la primera vez que se incluyen trabajos forzados a la sentencia de Suu Kyi y no está claro qué implicaría.

Desde que volvió a tomar el poder a la fuerza, la junta birmana ha justificado sus acciones en que presuntamente se registró un “fraude generalizado” en las urnas.

Sin embargo, los observadores independientes de las elecciones no encontraron irregularidades.

“Los observadores electorales nacionales de Myanmar tampoco vieron eso (...) Había mejoras por hacer con seguridad, todavía veníamos de un largo camino por detrás de otras democracias, en Myanmar, pero ¿las afirmaciones de la junta de que el 25% de los votantes eran fraudulentos? Esto no resiste nuestro escrutinio, seguro”, aseguró tras conocer el nuevo dictamen Amaël Vier, portavoz de la Red Asiática para Elecciones Libres con sede en Bangkok, un grupo de observación de encuestas no partidista.

La Liga Nacional para la Democracia, el partido político de Suu Kyi, obtuvo una aplastante victoria, con la que derrotó a un movimiento creado por los poderosos militares.

En ese momento, los resultados electorales frustraron las aspiraciones políticas del general en jefe del Ejército, Min Aung Hlaing. El militar lideró la toma del poder y ahora dirige el país, mientras mantiene a Suu Kyi encarcelada, así como al depuesto presidente Win Mying. El derrocado mandatario recibió la misma sentencia este viernes.

Muchos altos miembros de su partido y gobierno también han sido encarcelados, mientras que otros han huido al extranjero.

La última condena se suma a otros 17 años de prisión

Desde que volvió a caer bajo arresto por parte de los militares, Suu Kyi ha recibido otras sentencias que suman más de 17 años tras las rejas, por cargos de importación y posesión ilegal de walkie-talkies, violación de las restricciones del Covid-19 y sedición.

La líder ha estado en juicios durante más de un año y sigue enfrentado múltiples acusaciones, que van desde corrupción e incitación a filtraciones de secretos oficiales. Las sentencias máximas combinadas por esos señalamientos podrían acarrearle más de 190 años de cárcel.

La líder política y ganadora del Premio Nobel de la Paz niega todas las imputaciones.

Sus juicios se han llevado a cabo a puerta cerrada en la capital, Naypyitaw, y las declaraciones de la junta sobre los procedimientos han sido limitadas. Incluso, han impuesto una orden de mordaza a los abogados de Suu Kyi para que trascienda la menor información posible.

Activistas pro-democracia y organizaciones de derechos humanos señalan que con estas condenas, el Ejército busca dejar fuera de la política y de forma definitiva a la mujer que actualmente tiene 77 años.

“¿Por qué la junta de Myanmar seguiría acumulando sentencias de prisión contra Aung San Suu Kyi? Porque le aterroriza el movimiento a favor de la democracia que podría liderar si alguna vez saliera de la custodia”, aseguró Kenneth Roth, exdirector ejecutivo de Human Rights Watch.

Partidarios de Suu Kyi y analistas políticos también afirman que la junta militar intenta desacreditarla y legitimar la toma del poder.

Entretanto, la institución castrense asegura que la detenida está recibiendo el “debido proceso”.

En respuesta a una solicitud hecha por un funcionario de Naciones Unidas que pidió que se permitiera a Suu Kyi regresar a casa, el dirigente de la junta dijo el mes pasado que consideraría ponerla en arresto domiciliario, pero solo después de que se hayan dictado todos los veredictos en sus casos.

Con Reuters y AP