Museo del Jurásico de Asturias y su colección única de huellas de dinosauros

Agencia EFE
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Colunga (Asturias), 4 abr (EFE).- Enclavado en lo alto de un acantilado de la costa del Mar Cantábrico, en el municipio de Colunga, el Museo del Jurásico de Asturias (MUJA), alberga la colección más completa de huellas de dinosaurios de Europa y la tercera del mundo, y al cumplirse el decimoséptimo aniversario de su creación está a punto de alcanzar los 2.500.000 visitantes.

El MUJA había recibido hasta finales de febrero 2.468.580 visitas desde que abrió sus puertas al público el 1 de abril de 2004 , momento en el que se convirtió en un referente para la divulgación de la evolución de la vida en el planeta, desde las cianobacterias marinas hasta la desaparición de los grandes vertebrados hace 66 millones de años.

La pandemia de coronavirus ha impedido que el pasado año 2020 se pudiera recibir al visitante número 2.500.000, aunque a pesar de las restricciones sanitarias ha tenido “cifras muy positivas” con “un verano muy bueno” en el que hubo “jornadas de aforo completo”, ha informado a EFE la coordinadora del museo, Marta Molleda.

La mayor parte de los visitantes, un 73,89 por ciento, son de origen español, principalmente de Madrid, Castilla y León y Galicia, un 22,4 por ciento son de las principales ciudades de Asturias y el 1,62 por ciento son extranjeros, franceses, alemanes e ingleses.

Con más de 520 piezas, la colección de icnitas, huellas de dinosaurios, del MUJA ha sido considerada la “mejor” de los museos de Europa y la tercera del mundo por detrás de la del Dinosaur Tracks Museum y de la del Beneski Museum of Natural History, de Estados Unidos.

El paleontólogo galés Martin Lockley, uno de los expertos de mayor prestigio en la búsqueda y estudio de huellas de fósiles vertebrados, ha dicho que la colección del Jurásico superior que se puede ver en el MUJA “es la más importante del mundo de esa época”.

El Jurásico superior, que abarca un periodo que comenzó hace 201 millones de años y acabó hace 145 millones de años, caracterizado por la hegemonía de los grandes dinosaurios y el inicio de la separación de los continentes, se conoce como la edad de los zoorópodos, brontosaurio y estegosaurio.

“No hay tantos ejemplares de estos dos dinosaurios en otros periodos, la colección de huellas de Asturias es muy impresionante e importante por la cantidad de piezas que contiene”, ha afirmado el científico galés.

En el MUJA se pueden ver las mayores huellas de terópodos y estegosaurios conocidas hasta el momento, los esqueletos más completos de los reptiles marinos ictiosaurio y plesiosaurio de la península Ibérica, parte de un esqueleto de un dinosaurio ornitópodo y restos óseos de tortugas, cocodrilos y peces.

En algunas de las rocas halladas en la llamada costa de los dinosaurios, que se extiende desde Gijón hasta Ribadesella, recuperadas por el equipo científico del museo, pueden observarse marcas de la piel de los dinosaurios.

Y es que la costa asturiana no era esa sucesión de pequeñas playas de arena entre acantilados rocosos que hay en la actualidad, sino unos terrenos bajos y blandos en los que los grandes animales prehistóricos dejaban sus rastros. Al final de la era Paleozoica, Asturias no era un territorio de costa porque ocupaba el centro de la tierra, en el medio de un único continente, Pangea, que se fracturó y dio lugar al mundo tal y como lo conocemos.

El equipo de investigación del MUJA, formado por los geólogos José Carlos García-Ramos y Laura Piñuela, continua la búsqueda de huellas en los acantilados de la costa asturiana y cientos de estas muestras se encuentran para su estudio en el subsuelo del museo.

García-Ramos y Piñuela colaboran con 47 especialistas de estados Unidos, Canadá, Japón y Argentina y en los dos últimos años han participado en la excavación, preparación y estudio de varios yacimientos de huellas de dinosaurios en las provincias de Chongping y Gansu, en China.

Juan González

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