El museo francés del Quai Branly expone por última vez los tesoros expoliados de Benín

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El museo parisino del Quai Branly exhibió este martes más de una docena de tesoros de la época colonial saqueados de Benín. Es la última vez que los objetos se mostrarán en Francia antes de ser devueltos a su país de origen en un paso histórico.

Las 26 piezas que forman parte de un tesoro de objetos arrebatados por las fuerzas francesas en 1892 se exponen durante seis días en el museo Quai Branly antes de ser enviadas al país de África occidental a finales de este mes.

La decisión de restituirlos se produce tras crecientes llamamientos desde el continente africano para que los países europeos remitan a sus naciones de origen, el botín colonial que se encuentra en sus museos.

La medida es parte de una iniciativa del presidente francés Emmanuel Macron para mejorar la imagen del país galo en África, especialmente entre los jóvenes.

Los tesoros en cuestión provienen del reino de Abomey (anteriormente Dahomey), en el sur del actual Benín, e incluyen el trono del último rey de Abomey, Behanzin, así como tres estatuas totémicas, cuatro puertas de palacio, varios altares portátiles y tres bastones de danza de guerreros.

Macron visitará la exposición el miércoles por la tarde

El Elíseo comunicó que el compromiso del mandatario francés para que los africanos puedan ver su riqueza cultural en sus países y no solo en los museos europeos "marca un paso importante en la construcción de una nueva relación entre Francia y África".

A principios de este mes, Macron anunció que un "tambor parlante" apreciado por el pueblo Ebrie de Costa de Marfil, que se halla también en el Quai Branly, sería devuelto.

Aunque algunos directores de museos han criticado la decisión de devolver obras que consideran de interés "universal", el presidente del Quai Branly, Emmanuel Kasarherou, celebró la "reflexión" suscitada por estos llamamientos sobre la procedencia de las obras.

“Arrancados de sus culturas de origen”

El Quai Branly, que posee un vasto fondo de objetos africanos, ha iniciado una profunda revisión de su colección de 300.000 objetos.

El objetivo es "identificar las obras que habrían sido tomadas por la violencia, sin el consentimiento de los propietarios, o como botín de guerra o por la opresión de la administración colonial", indicó el museo a la agencia de prensa AFP.

"No todos los objetos que están en las colecciones europeas han sido robados", subrayó, pero "¿qué proporción lo fue? Nuestro objetivo es averiguarlo".

Desde su elección en 2017, Macron ha ido más lejos que sus predecesores al admitir los abusos franceses del pasado en África.

En un discurso ante estudiantes en Burkina Faso poco después de asumir el cargo, se comprometió a facilitar la repatriación del patrimonio cultural africano en un plazo de cinco años.

Un informe de expertos, encargado por Macron, contabilizó unas 90.000 obras africanas en los museos franceses, 70.000 de ellas en el Quai Branly.

Las peticiones de restitución culminaron el año pasado con una votación en el Parlamento francés, en la que los legisladores apoyaron por abrumadora mayoría la devolución de un conjunto de objetos a Benín y Senegal, otra antigua colonia francesa.

El presidente francés ha asegurado que los 26 objetos sustraídos del palacio de Abomey serán "el orgullo de Benín" cuando sean devueltos a finales de octubre.

Mientras se espera la finalización de un museo en Abomey para recibirlas, las obras de arte se expondrán en varios lugares de la nación africana, incluido un antiguo fuerte portugués en la ciudad de Ouidah, que fue un centro de comercio de esclavos.

Pero el presidente de Benín, Patrice Talon, declaró que "no estaba satisfecho" con los "pequeños pasos" dados por Francia y pidió a Macron ir más allá.

Investigar los orígenes de las obras

Los expertos estiman que entre el 85 y el 90% de los objetos culturales africanos fueron sacados del continente. Pero, establecer cómo llegaron a manos europeas puede resultar muy complicado.

Algunos objetos fueron incautados por los administradores coloniales, las tropas o los médicos y pasaron a sus descendientes, que a su vez los donaron a los museos de Europa.

Pero otros fueron regalados a misioneros o adquiridos por coleccionistas de arte africanos a principios del siglo XX o descubiertos durante expediciones científicas.

Francia no es la única antigua potencia colonial que ha enfrentado solicitudes de restitución.

Reino Unido, Bélgica, los Países Bajos y Alemania también han estado examinando el modo en que amasaron sus colecciones de arte.

Nigeria anunció el mes pasado que había acordado con Alemania la devolución de cientos de los llamados Bronces de Benín, placas de metal y esculturas de los siglos XVI a XVIII que fueron robadas del palacio del antiguo Reino de Benín, en la Nigeria actual.

Bélgica, por su parte, ha anunciado que tiene previsto devolver varios objetos saqueados en la actual República Democrática del Congo.

Este artículo fue adaptado de original en inglés.

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