La muñeca Mariquita Pérez nació en España por una frivolidad de alta alcurnia

Inmortalizada en pinturas y obras literarias, codiciada por celebridades y miembros de la realeza y coleccionada hoy por miles de nostálgicos, no cabe duda de que Mariquita Pérez es la muñeca más icónica que se ha fabricado en España.

Cabría pensar que tras el enorme éxito de la mofletuda moña tuvo que haber una potente compañía con una clara estrategia de mercado… pero el origen de Mariquita nada tiene que ver con la mesa de reuniones de una oficina.

La muñeca Mariquita Pérez tenía distintos atuendos. Imagen vía todocoleccion.net
La muñeca Mariquita Pérez tenía distintos atuendos. Imagen vía todocoleccion.net

La creadora de Mariquita Pérez fue Leonor Coello de Portugal, una dama de la nobleza madrileña residente en San Sebastián que, junto a su hija de dos años Leonor de Góngora, causaba furor entre los paseantes de la Playa de la Concha. La razón: la pequeña Leonor y su muñeca siempre iban vestidas con idénticos atuendos.

Y es que doña Leonor tenía por afición dibujar y coser trajes, uno para su hija y otro para la muñeca alemana de porcelana que había ganado en una rifa benéfica y que sería el germen de un próspero negocio. Asesorada por amigos y familiares, encontró una socia capitalista y fundó la empresa Mariquita Pérez S. A.

El gancho de Mariquita siempre fue precisamente su ropa, fiel al eslogan “la muñeca que se viste como una niña”. Se fabricaron todo tipo de atuendos y complementos y, con el tiempo, se le dio incluso un hermano pequeño, Juanín. La propia Mariquita evolucionó con el tiempo, desde las primeras ediciones de cartón piedra y pelo natural hasta los últimos modelos de plástico, que marcaron el declive de la empresa con la competencia de las multinacionales que entraron en el mercado. En 1976, Mariquita Pérez S.A. echó el cierre.

Publicidad de Mariquita Pérez en Galerías Preciados
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En 1994 unos fabricantes de Onil que nada tenían que ver con los anteriores dueños relanzaron la marca con la fundación de “Nueva Mariquita Pérez S.L.”, sin llegar a alcanzar el éxito del que una vez gozó la muñeca. A día de hoy, las Mariquitas clásicas son objeto de culto y los coleccionistas pagan pequeñas fortunas por sus accesorios. ¿Quién le iba a decir a aquella madre que paseaba por la playa con su hija que su afición iba a convertirse en leyenda?

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