Multimorbilidad: cuando diversas patologías están presentes en el mismo individuo

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La Organización Mundial de la Salud define la salud como un estado de completo bienestar físico, mental y social, y no solamente la ausencia de afecciones o enfermedades.

Por su parte, la enfermedad es una alteración o desviación del estado fisiológico en uno o varios sistemas del cuerpo, por causas en general conocidas, manifestada por síntomas y signos característicos, y cuya evolución es más o menos previsible.

El paradigma europeo en salud

Actualmente la población mundial está envejeciendo rápidamente. Entre 2015 y 2050, la proporción de individuos con más de 60 años de edad pasará de 900 millones a 2 000 millones, lo que representa un aumento del 12% al 22%.

En paralelo, el envejecimiento de la población y sus patrones de exposición a los factores de riesgo han hecho que se dispare el número de personas que viven con enfermedades crónicas. Nada baladí teniendo en cuenta que las enfermedades crónicas son de larga duración y progresión lenta, y que están detrás del 63% del total de causas de mortalidad en el mundo. Solo en 2008, 36 millones de personas murieron de una enfermedad crónica, de las cuales el 71% tenía más de 60 años de edad.

Por si fuera poco, las enfermedades crónicas tienen consecuencias negativas, principalmente en relación con la limitación de la capacidad funcional, el bienestar y la afectación social. Este incremento progresivo de pacientes con perfiles clínicos complejos debidos a enfermedades crónicas, frecuentemente asociadas entre sí, ha hecho que se generalice el uso del término multimorbilidad.

¿Qué es la multimorbilidad?

La multimorbilidad se define como cualquier combinación de una enfermedad crónica con al menos otra enfermedad (aguda o crónica). O con un trastorno en el que una persona presenta síntomas físicos pero que no pueden ser explicados por una enfermedad física (orgánica).

El problema es serio y tiene un gran impacto en los trabajadores, debido a sus daños en la calidad de vida y la productividad laboral. Personas con multimorbilidad presentan mayores índices de absentismo, mayores posibilidades de bajas temporales o permanentes y, consecuentemente, menores tasas de empleabilidad.

Además, la multimorbilidad se asocia con características sociodemográficas y físicas (obesidad, etc), autoevaluación de la salud negativa, soledad y baja calidad de vida. Las mujeres, personas de mayor edad, con menor nivel educativo y autoevaluación de salud regular/mala son más propensas a tener multimorbilidad.

Uno de cada tres europeos mayores sufre multimorbilidad

En la población europea con edad igual o superior a 50 años, la prevalencia de multimorbilidad es aproximadamente del 28% entre los hombres y del 35% entre mujeres. Las afecciones de salud más comunes son enfermedades cardio-metabólicas y osteoarticulares en ambos sexos, y trastornos emocionales en mujeres de 50 a 59 años.

Según hemos podido comprobar en un estudio reciente, existe una gran variabilidad en la prevalencia de multimorbilidad en Europa, incluso entre países de la misma región. Sobre todo ha aumentado en países de Europa central (Alemania, Austria, Bélgica, República Checa, Francia y Suiza) y en España.

Las tendencias actuales indican un aumento de la prevalencia de enfermedades musculoesqueléticas (osteoartritis o artritis reumatoidea y fractura de cadera y/o femoral) y neurodegenerativas (enfermedad de Parkinson, enfermedad de Alzheimer y demencia o senilidad).

Las estrategias terapéuticas clásicamente se han centrado en una sola patología. Sin embargo, en este contexto de cronicidad y pluripatologías, resulta necesario modificar este enfoque hacia otro más integral.

Con la multimorbilidad tan extendida, las intervenciones deberían ser repensadas, avanzando hacia un modelo que incluya intervenciones clínicas personalizadas. Este modelo debería tener en cuenta los diferentes patrones de multimorbilidad y el contexto histórico, social y económico de los individuos. Aplicarlo podría requerir cambios en la formación médica, la investigación, la organización y la financiación de los servicios sanitarios.

Este artículo fue publicado originalmente en The Conversation. Lea el original.

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