Por qué la multimillonaria brasileña Luiza Trajano solo forma a ejecutivos negros para su empresa

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En Brasil, el racismo todavía es uno de los mayores problemas sociales del país. En un intento por contrarrestar este tipo de desigualdad, Luiza Trajano solo forma a ejecutivos negros en el programa de Magazine Luiza, su empresa, por lo que ha recibido halagos y críticas. Tanto es su peso en el país, que se ha llegado a especular con la participación de la empresaria en la carrera presidencial de Brasil.

Luiza Helena Trajano consiguió convertir la empresa de su familia en una de las corporaciones más ricas del país, Magazine Luiza o Magalu, de venta al por mayor. En los últimos años, consciente de su posición privilegiada en el país, la empresaria ha intentado aplicar procesos de selección inclusivos en Magazine Luiza.

En los últimos dos años, la empresa ha limitado su programa de formación de ejecutivos a recién graduados universitarios, para brindar más oportunidades a los jóvenes. Pero, recientemente, la corporación decidió dar un paso más allá: desde septiembre de 2020 el programa está únicamente enfocado en personas negras.

"El respeto a las personas, al medioambiente y la gobernabilidad corporativa es absolutamente fundamental para nosotros", dijo la multimillonaria en su cuenta de Twitter.

Una decisión que le ganó miles de halagos, aunque también muchas críticas -especialmente del sector de la derecha brasileña-.

De hecho, el hastag #MagaluRacista se viralizó en redes sociales, y tuvo tanto eco que incluso personalidades cercanas al presidente Jair Bolsonaro intentaron que se abriera una investigación contra la empresa por "violar las protecciones constitucionales". No obstante, muchos brasileños lo consideraron una buena opción para equilibrar la balanza de la tremenda desigualdad que se vive en Brasil y abrir debate al respecto.

"Todas las empresas hablaron de ello y todo el mundo tenía una opinión al respecto (...) Abrir este debate es esencial porque en Brasil tendemos a evitar estos grandes temas tabú, de los que nadie habla", señalo Paula Pessoa, una ejecutiva empresarial de los Juegos Olímpicos de 2016 en Río de Janeiro, al periódico 'The New York Times'.

Y es que Brasil es un país fuertemente asediado por el racismo. Abandonó la esclavitud en 1888, una de las naciones de la región que más tardó en hacerlo. Y, desde entonces, las políticas de "asimilación blanca" crearon una sociedad muy desigual en términos raciales, hasta el punto de que muchos afrodescendientes no se consideraban como tal. Algo que empezó a cambiar durante este siglo XXI, con el empoderamiento de los movimientos negros y el aumento de demandas de la raza mayoritaria del país.

No obstante, desde las instituciones públicas -especialmente el Ejército y la policía- la discriminación todavía es muy acusada. Lejos de ser incidentes aislados, las cifras muestran que la policía brasileña mata, sobre todo, a personas negras y pobres.

Solo en la última década, la policía ha matado a más de 33.000 civiles, de los que al menos el 75% eran hombres negros.

Además, esta discriminación también es patente en los espacios públicos y laborales, ya que los negros tienen mayor dificultad para ascender a posiciones de poder en una empresa. Unas tendencias que desde Magalu intentan revertir.

"Cuando llegué a Magalu, vi que la gente, de hecho, estaba preparada para recibirme. Y ese era mi miedo. ¿Cómo iba a crecer si el director no me daba una oportunidad? Pero aquí tengo voz y me siento bienvenida", cuenta al medio brasileño 'UOL' Gislaine Cruz, graduada en Políticas Públicas y trabajadora en el sector comercial de Magalu.

No obstante, no tan lejos en el tiempo, en 2019 -antes de aplicar el programa de ejecutivos-, Maganzine Luiza también tenía una tendencia discriminatoria. De sus empleados, el 53 % se consideraban negros, pero solo el 16 % ostentaba puestos de poder.

Es necesario tratar igual a los que son iguales y desigual a los que son desiguales para que, al final, todos tengan las mismas oportunidades

Ante las críticas de "racismo positivo" tras poner en marcha el programa ejecutivo únicamente para negros -anunciado con un vídeo en YouTube-, la empresa fue tajante y se acogió a la Constitución de Brasil, que sostiene que "para garantizar la igualdad, tal y como se recoge en la Carta Magna, es necesario tratar igual a los que son iguales y desigual a los que son desiguales para que, al final, todos partan del mismo lugar y puedan tener las mismas oportunidades".

La postura feminista de Luiza Trajano

Luiza Trajano también es una feminista declarada. En 2013 fundó el movimiento de Mujeres de Brasil, un movimiento suprapartidario que persigue el mayor protagonismo de las mujeres en la política nacional. Actualmente, ya cuenta con más de 100.000 afiliadas.

El colectivo defiende causas como la dignidad menstrual -con acceso igualitario a productos de higiene menstrual-, el acceso a la política y a puestos de poder en la esfera empresarial pública y privada.

Luchas que han hecho que Trajano ganara un puesto en la política brasileña, a pesar de estar aparentemente al margen de la militancia en ningún partido. Tanto es así, que se llegó a rumorear que la multimillonaria se presentaría a las elecciones del próximo 2022, algo que ella misma ha desmentido.

"Estamos 100.000 mujeres luchando por la paz. Esa oportunidad nació y ustedes están viendo que las mujeres todavía no se buscan para ser presidentas todavía, si no vicepresidentas, para mostrar las caderas", apuntó Trajano durante una entrevista con el periódico 'La Folha de São Paulo'.

También en comentarios al medio 'La Folha de São Paulo', del que forma parte de su consejo editorial, la dueña de Magalu dijo que no sería candidata, aunque sí una "política nata", interesada por el devenir político de su país.

Las desavenencias con el Gobierno de Bolsonaro y la cercanía a 'Lula'

Elegida como una de las 100 mujeres más influyentes del mundo por la revista 'Time', Trajano tiene una relación aparentemente estrecha con el expresidente de izquierda Luiz Inácio Lula da Silva. Algo que, junto a sus iniciativas progresistas, la ha situado lejos del Ejecutivo de Jair Bolsonaro.

El presidente llegó incluso a denominarla como "empresaria socialista" y alegrarse aparentemente después que el precio de las acciones de su empresa cayeran en los últimos meses, en medio de las especulaciones de una asociación política entre el Lula da Silva y Trajano -con ella como vicepresidenta, algo que ha negado-.

En el otro extremo, el izquierdista Lula da Silva -quien todavía no ha confirmado su participación oficialmente en los comicios de 2022, pero encabeza las encuestas como favorito- ha expresado su simpatía por Trajano en repetidas ocasiones.

"En un mundo en el que los multimillonarios gastan sus fortunas en aventuras espaciales y yates, Luiza se dedica a otro tipo de odisea", escribió da Silva en un artículo de 'Time' en el que se anunciaba su inclusión en la lista de las 100 mujeres más poderosas del mundo.

En medio de la defensa de distintas causas, la empresaria ha asegurado que continuará luchando contra la desigualdad social. "Si eso es ser socialista, entonces soy socialista", sostuvo ante 'The New York Times'.

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