Las mujeres sudafricanas se arman contra la violencia

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Aprenden a tirar disparando balas reales. Para decenas de mujeres en este centro de tiro cerca de Johannesburgo, manejar un arma de fuego es una forma de protegerse en un país donde una mujer es asesinada cada tres horas.

Por primera vez en su vida, Ntando Mthembu, de 33 años, tiene un revólver en sus manos. Diez balas contra el objetivo de cartón, y ningún titubeo.

En noviembre perdió a su prima. Sola y en una casa durante unas horas, fue violada por varios hombres y luego asesinada.

"Antes de que eso me ocurra, quiero estar lista", dijo Ntando.

En Sudáfrica, uno de los países más violentos del mundo, los asesinatos se incrementan de manera constante. En 2019-2020, 21.325 personas (+1,4%) fueron asesinadas, según el último informe anual de la policía.

Y la tasa de feminicidios es cinco veces más elevada que el promedio mundial.

"Las mujeres son un objetivo en este país", dice Matsie Noge, otra participante en el curso de iniciación a las armas de fuego reservada a las mujeres y organizado por la Asociación de propietarios de armas de fuego en Sudáfrica (GOSA).

Esta madre de familia vino con su hija de 24 años. "Debí haberla traído mucho antes, cuando tenía 15 años. Mientras más pronto, mejor".

"Estas formaciones están destinadas en particular a jóvenes negras, que son las más atacadas estadísticamente por los criminales", dice Themba Kubheka, de la asociación GOSA y creador de estos cursillos. "Cada mujer aquí conoce a una mujer que fue violada, robada, golpeada. Cada una tiene una historia sobre la violencia de este país", añade.

- "Callarse" -

"En vez de pedir ayuda, deben ser capaces de defenderse", subraya Themba, y recuerda que en caso de agresión, la policía tarda en promedio 15 minutos para llegar.

Luego de lanzar tres balas, Nthabiseng Phele coloca el revólver en la mesa del puesto de tiro. Sus manos tiemblan y transpira. La joven de 32 años está visiblemente conmocionada.

"Esto me recuerda el momento en que me hubiera gustado tener un arma", señala.

Hace nueve años fue violada varias veces en su cuarto. El vecino de la casa donde vivía con sus padres en un suburbio de Johannesburgo, entró por la ventana.

No presentó demanda y no recibió ningún apoyo. Solo los perros ladraban cuando ella gritaba. Sus padres le reprocharon avergonzar a la familia.

Cuando habló con un amigo y le contó, éste la violó también. "Eso te enseña a callar", dice.

En Sudáfrica, 110 demandas por violación son registradas diariamente por la policía. En 2019, las agresiones sexuales aumentaron en 1,7% (+873 casos) con relación al año anterior, o sea 53.293 casos en total.

Al comparar el nivel de violencia hacia las mujeres sudafricanas con el "de un país en guerra", el presidente Cyril Ramaphosa hizo de la lucha contra esta plaga una causa nacional a fines de 2019.

Ahora Nthabiseng vive con su pareja. Él conoce sus historia. Juntos decidieron instalar una caja fuerte en casa para guardar el arma.

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