Una muestra glosa sobre el arte social, rebelde y profético de Keith Haring

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Vista de una de las obras del artista y activista estadounidense Keith Haring, este jueves en Valladolid, durante la inauguración de la muestra que aúna un centenar de piezas originales que resumen el espíritu pop, callejero y social del creador. EFE/ R. García

Valladolid, 28 nov (EFE).- El arte entendido como un instrumento de reivindicación, conciencia social y rearme moral encontró en los años ochenta un referente en el estadounidense Keith Haring (1958-1990) a través de una obra gráfica que ya forma parte de los principales museos y galerías del mundo.

Piezas originales y un centenar de carteles, cedidos por el coleccionista José Luis Rupérez, se exhiben desde este jueves en Valladolid dentro de "Arte para todos", la primera exposición que en España anticipa el trigésimo aniversario de la muerte, a los 31 años, de quien ya es referente de una época, mito y profeta.

Imbuido desde niño de la doctrina evangelista que conoció en su casa, recaló en el arte como un canal de expresión sobre los principales problemas sociales del momento, alguno de los cuales anticipó en la dimensión que, tres décadas después, se conocen actualmente como su preocupación por la conservación del planeta.

La batalla contra el Sida, enfermedad que acabó con su vida, el desarme nuclear en la postrimería de la Guerra Fría con la disolución de la URSS y la caída del Muro de Berlín, la pobreza, el hambre y los desequilibrios territoriales fueron constantes temáticas en sus dibujos, serigrafías y litografías.

De forma consciente, según ha explicado Rupérez durante una rueda de prensa, utilizó esas técnicas para facilitar la reproducción y difusión principalmente de carteles como los que se pueden ver en Valladolid (Museo de la Pasión) hasta el 16 de febrero próximo, como continuación de otra recientemente clausurada en Liverpool (Tate).

"Todas las cosas importantes que sucedieron en los años ochenta figuran en sus carteles", ha añadido el dueño de la colección, quien ha destacado la "firmeza del trazo", su capacidad y facilidad para el trabajo, lo que a su juicio explica la ingente cantidad de piezas que dejó a su muerte, principalmente fechadas entre 1980 y 1990.

Fue un "artista social, una persona inquieta", en la línea del socialismo utópico de finales del siglo XIX, con la que compartía la necesidad de que la pobreza no impidiera el acceso a la cultura, ha insistido.

Desde las paredes del Metro de Nueva York, que empleó en sus inicios como improvisado escenario de sus dibujos espontáneos, próximos al graffiti, pasó a trabajar con Andy Warhol, Yoko Ono y Jean Michel Basquiat que firmaron uno de los carteles de Haring que se puede ver en esta exposición, el que recuerda la hambruna de Etiopía que motivó un movimiento artístico de ayuda a África.

Sus creaciones ilustraron festivales de música y danza, competiciones deportivas, secundaron campañas solidarias contra el Sida y la hambruna y decoraron portadas de revistas como Playboy.

En una de ellas fue protagonista, una edición de The Rolling Stone donde anunció en 1989 que era portador del virus del Sida, ejemplar que también puede verse en el muestrario de este "Arte para todos" junto a su testamento artístico.

Se trata, en este caso, de un alegato a favor del planeta, donde alerta de su precario estado de conservación y apela a la conciencia de todos, según explica en una nota manuscrita previa a una serie de dibujos inspirados en varias canciones de Bob Marley y donde pinta a la Tierra desangrada por el puñal del hombre.

La cuatricromía propia del cartelismo publicitario, unido a figuras humanas estrictamente contorneadas, distinguen la obra de uno de los artistas más prolíficos del siglo XX junto a Pablo Ruiz Picasso y Andy Warhol.

La moda, la música y el arte fueron sus principales obsesiones que plasmó en una iconografía perfectamente reconocible en algunas de las principales colecciones privadas y públicas situadas, entre otros lugares, en Nueva York (Modern Art), París (Pompidou), Colonia (Ludwig) y Amsterdam (Stedelijk).