Muertes a diario y calor en la "zona roja" de un hospital ruso

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"La morgue es por aquí", dice el guardia a la gente que entra con flores en el hospital Mariinskaia de San Petersburgo, en Rusia, donde la nueva ola de coronavirus causada por la variante Delta está siendo devastadora.

"Desde mediados de junio hay cada vez más gente, es el covid", dice lacónico el guardia de este establecimiento reconvertido hace algunas semanas en hospital para enfermos del coronavirus, para enfrentar el alza rápida de contaminaciones en la segunda ciudad del país.

Rusia registró la semana pasada varios récords de muertes diarias en Moscú y San Petersburgo, los principales focos. El país registra también cifras de nuevas contaminaciones al más alto nivel desde mediados de enero, cuando salía de una segunda ola.

La situación se agrava mientras sigue el rechazo de la población a la vacunación debido a la desconfianza.

Según el sitio Gogov, que reúne datos de regiones y medios de prensa ante la falta de estadísticas oficiales, solo 18,3 millones de rusos de 146 millones en total recibieron dos dosis, o sea el 12.57%.

En la "zona roja" del hospital Mariinskaia, que no solo recibe a los enfermos de covid-19, la casi totalidad de las 760 camas disponibles están ocupadas.

El establecimiento está situado en pleno centro de esta ciudad de 5,4 millones de habitantes, muy turística.

"Por la mañana reina la calma. Con frecuencia, la mayoría de los pacientes llegan por la tarde", indica el doctor Alexéi Lepakov mostrando la sala donde son recibidos los enfermos, donde se encuentran algunos pacientes traídos en ambulancia.

Vestido con un traje de protección, guantes y mascarilla, Lepakov debe además, como todo el personal del hospital, trabajar horas y horas en medio del calor excepcional que afecta estas últimas semanas a San Petersburgo, con temperaturas récord para la temporada que van hasta 30°C.

"Es duro, a veces perdemos hasta tres kilos diarios por el calor, pero estamos acostumbrados", dice Lepakov.

- "Hay que vacunarse" -

En el servicio de cuidados intensivos, los equipos médicos tienen mucho que hacer para salvar pacientes entre la vida y la muerte. Bajo respiración artificial, algunos están colocados en posición ventral.

"Por ahora hay 24 pacientes en cuidados intensivos. Todas las camas están ocupadas", subraya el médico jefe del servicio Pavel Ermakov.

"La gente llega aquí en un estado grave. Para salir de eso, mucho depende del estado físico del paciente: además del covid, todo el mundo sufre de otros trastornos como la diabetes o el sobrepeso", indica Ermakov.

En el plazo de media hora, la AFP vio al personal llevarse dos cuerpos de pacientes en bolsas mortuorias negras.

"Lo siento pero aquí es la reanimación. Afortunadamente, la mayoría de los pacientes se salvan", indicó el médico.

Es el caso de Mijaíl Konovalov, que pasó algunos días en cuidados intensivos antes de comenzar a restablecerse.

"Doy las gracias a los médicos que me salvaron. Después de todo esto, puedo decir a todos: hay que hacerse vacunar", subraya este empleado del aeropuerto de la ciudad, de 45 años, sentado en su cama de hospital.

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