No, los animales no mueren congelados de pie, ni siquiera en Siberia

Miguel Artime
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Imagen de un perro supuestamente encontrado muerto por congelacion de pie en Kazajistán. Se puede apreciar que el lateral derecho del animal está recubierto de polvo de nieve, lo que prueba que estuvo tumbado sobre ese lado. (Crédito imagen: © zhest_kz/east2west news).
Imagen de un perro supuestamente encontrado muerto por congelacion de pie en Kazajistán. Se puede apreciar que el lateral derecho del animal está recubierto de polvo de nieve, lo que prueba que estuvo tumbado sobre ese lado. (Crédito imagen: © zhest_kz/east2west news).

Que Siberia es un lugar gélido hasta la muerte, especialmente en inviernos crudos como este, es un dato irrefutable. Stalin lo sabía bien, y muchos de los disidentes acababan sus últimos días recluidos en los Gulag, o campos de trabajos forzados, desperdigados por las tierras más septentrionales de la Unión Soviética.

Este invierno, en que incluso en España nos hemos topado con frío anormalmente extremo, las crónicas que nos llegan desde Siberia hablan de temperaturas que han alcanzado los -62ºC en un pueblo siberiano llamado Oimiakón, cuyo suelo se encuentra permanentemente congelado formando permafrost. El lugar es famoso por haber alcanzado los -71,2ºC en enero de 1926, una de las temperatura s más bajas jamás registradas en un lugar habitado.

En otros lugares próximos, como Kazajistán, los lugareños informan de que las temperaturas han caído en picado rebasando los -50ºC lo cual, según medios “sensacionalistas” ha provocado que los animales murieran congelados casi instantáneamente, mientras caminaban sobre la nieve.

Tales afirmaciones vienen acompañadas de vídeos efectistas (obviamente manipulados) que han hecho las delicias de tabloides británicos como el Daily Mail Online. Nunca me cansaré de recomendar cierto espíritu crítico y el mayor de los escepticismos cada vez que uno lee algo en prensa amarilla. De hecho ¡qué demonios! Mi recomendación sería que nadie leyera esta clase de prensa desinformadora, pero en fin, supongo que hay gente para todos los gustos.

Como podéis ver en los vídeos llegados desde las ex repúblicas más al este de la antigua URSS, las temperaturas casi polares han acabado con la vida de cualquier animal doméstico sin refugio que vagara por los campos. Las imágenes muestran cabras, ovejas y perros, así como a algunas criaturas salvajes como liebres, zorros e incluso un antílope de Saiga, encontrados sin vida y “aparentemente” erguidos. Como si la muerte les hubiera llegado de forma instantánea, congelándoles mientras daban su último paso.

Esto es simplemente imposible ya que su último instinto será arremolinarse sobre sí mismos como un ovillo para mantener el calor, y aunque no hicieran tal cosa, cuando perdiesen la conciencia se caerían al suelo, incluso aunque se vieran enterrados por un alud de nieve.

No obstante hay que reconocer que en efecto, la muerte dulce (que es como llaman a la que llega por hipotermia) puede actuar rápidamente en humanos. A menos 34 grados Celsius, cualquier persona saludable que no esté vestida apropiadamente podría experimentar hipotermia en apenas 10 minutos. Entre menos 40 y menos 45 grados, la hipotermia puede aparecer en tan solo 5 o 7 minutos.

Y es que por desgracia para los habitantes de zonas gélidas como Siberia, los humanos hemos evolucionado inicialmente como animales tropicales, que perdieron el pelo para ayudar a mantenernos frescos en la tórrida sabana africana. Eso nos hace extremadamente susceptibles a morir por congelación, ya que nuestros cuerpos no pueden evitar la fuga de calor.

Pero cuando hablamos de animales, especialmente de criaturas adaptadas a la vida en la tundra y estepa siberiana, su capacidad de resistencia frente al frio es mucho mayor que la nuestra. El aislante que les procura su denso pelaje, que captura burbujas de aire creando con ellas un colchón térmico, así como sus capas de grasa subcutánea, les hacer sobrevivir a temperaturas muy bajas. No obstante cuando la temperatura alcanza los 50 grados bajo cero, es lógico que los ejemplares débiles, aislados o enfermos si pueden perecer congelados. En cuanto a los animales domésticos, ningún ganadero en su sano juicio los dejaría a la intemperie en unas condiciones tan extremas.

Resumiendo. Creo firmemente que los kazajos que han subido esos vídeos han colocado de pie los cadáveres intencionadamente, para impactar más, y en el caso de uno de los perros del vídeo, hasta se puede apreciar que un lateral del animal está recubierto de polvo de hielo, mostrando que ese fue el lado por el que pobre can se tumbó por última vez. (Véase foto inicial).

Pero no culpemos a los Kazajos en exclusiva de este amor por el drama de mal gusto. Los soldados finlandeses ya hacían algo parecido con los cadáveres de los enemigos soviéticos que encontraban congelados durante la llamada Guerra de Invierno, a los cuales ponían en pie a modo de advertencia. ¡Cosas de la guerra psicológica! Pero aquellos soldados, como las cabras y perros de Kazajistán en nuestros días, sin duda encontraron la muerte tumbados sobre la fría nieve, a la que cayeron irremisiblemente tras perder la conciencia.

Y es que me temo que los únicos seres vivos que pueden morir de pie, tal y como nos advirtió Casona en su célebre drama teatral, son los árboles.

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