Muere un niño alérgico a los lácteos al que le dieron un sándwich de queso en su escuela en Harlem

Las autoridades sanitarias de Nueva York están investigando la muerte de un pequeño de tres años fallecido la semana pasada en un centro infantil de Harlem a causa de un shock anafiláctico. El niño, alérgico a los lácteos, comió un sándwich de queso. La familia, que ha abierto una campaña de crowdfunding para poder pagar el entierro y los gastos de una autopsia independiente, asegura que en el centro sabían de la alergia de su hijo.

Elijah Silvera, alérgico a los lácteos, falleció la pasada semana en su escuela al comer un sándwich de queso. (Foto obtenida de la página abierta por la familia en GoFundMe)

Elijah Silvera tenía tres años y acudía una guardería del Centro de Atención a las Familias en el barrio neoyorquino de Harlem. Con una alergia importante a los lácteos, la familia insiste en que en el centro estaban al tanto y que tenían toda la documentación al respecto. Sin embargo, alguien le dio el pasado día 3 de noviembre un sandwich de queso al pequeño, que sufrió un shock anafiláctico que le provocó la muerte.

Desde el departamento de bomberos de la ciudad han asegurado a The New York Post que ese día no recibieron ninguna llamada de emergencias del centro. Un familiar del niño ha contado que lo que hicieron los responsables fue directamente llamar a la madre. Ella fue quien trasladó al pequeño al hospital pediátrico de Harlem, “donde, trágicamente, no pudieron hacer nada por salvarle”, se indica en la página de GoFundMe en la que piden ayuda.

El centro, supervisado por la Administración de Servicios para los niños de la ciudad y el Departamento de Salud, ha sido cerrado y se ha abierto una investigación para esclarecer lo que ocurrió aquel día. ¿Cómo es posible que el niño comiese un sándwich de queso si los responsables tenían conocimiento de su alergia como alega la familia? Esta es la gran incógnita, qué fue lo que falló para que algo así ocurriera. Otra de las preguntas que surgen es por qué no había en el botiquín un EpiPen (adrenalina) que podría haber combatido los efectos del shock.

La familia ha abierto una página en el portal GoFundMe para recaudar fondos con los que pagar el entierro Elijah y la ayuda psicológica que necesitará su hermano mayor, Sebastian, de cinco años, para afrontar la pérdida. Además, una parte del dinero que recauden con esta iniciativa, explica, será para encargar una autopsia independiente que esclarezca las causas de la muerte del niño.

Con ello quieren esclarecer si existió algún tipo de negligencia o responsabilidad en lo sucedido tanto en la guardería como en el hospital. “Queremos justicia para Elijah”, escriben en su petición, realizada por familiarescercanos a Thomas y Dina, los padres. La campaña ha recibido un gran apoyo duplicando en tres día el objetivo marcado de 18.000 dólares.

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