MsF celebra sus 50 años sobresaliendo allí donde la humanidad fracasa

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Barcelona, 2 oct (EFE).- La ONG Médicos Sin Fronteras (MsF) cumplirá en diciembre 50 años desde su fundación y se ha consolidado como una marca global y reconocible que ha recibido múltiples reconocimientos: "MsF sobresale allí donde la humanidad fracasa", ha dicho en una entrevista con Efe el presidente de la organización en España, David Noguera.

Médicos sin Fronteras nació formalmente en París el 20 de diciembre de 1971 de la mano de un grupo de médicos y periodistas, frustrados tras no haber podido prestar testimonio sobre la guerra civil en la región africana de Biafra y por la ineficacia con que se atendió a las víctimas de las inundaciones de 1970 en Pakistán.

Cincuenta años después las razones que llevaron al nacimiento de MsF siguen vigentes, aunque su carta de fundación de 1971 poco tiene que ver con lo que es la organización actualmente.

Sin embargo, según Noguera, la idea que "un ser humano esté con otro en momentos de crisis" les ha acompañado todos estos años.

"Cuesta hablar del éxito, porque existe un elemento contradictorio que te lleva a pensar que ojalá no existiéramos", subraya Noguera, que añade, no obstante, que ellos "no son políticos" y por lo tanto no pueden solucionar los problemas de raíz.

El volumen de trabajo es muy distinto al que tenían en los inicios: actualmente reciben un presupuesto de 1.800 millones de euros anuales, cuentan con 65.000 trabajadores y con presencia de misiones en 80 países y a nivel institucional en 50.

Noguera afirma que la organización ha ido evolucionando "a medida que la revolución digital se consolida", ya que antes los medios técnicos "eran muy limitados".

"Al principio íbamos a algún sitio remoto y pasado un mes escribíamos una carta con lo que habíamos hecho, mientras que ahora ofrecemos noticias en tiempo real", en un progreso que también aprecian sus programas de medicina, que a día de hoy incluyen telemedicina, una red de consultores globales y la posibilidad de hacer ecografías, entre otros.

La globalización también se ha convertido en un gran reto para Médicos sin Fronteras, ya que ahora "los conflictos son multipolares" y "muy complejos", con países "que tienen agendas propias" y que quieren meter baza en todos los conflictos.

Además, "las instituciones de gobernanza mundial, que son muy necesarias en aspectos como el cambio climático o la covid, chocan con los intereses nacionalistas", y recuerda que "el mundo tiene los recursos para solucionar los problemas, pero personas y empresas deciden no hacerlo".

Admite que actualmente "nos encontramos en un momento especialmente difícil por la situación geopolítica convulsa que estamos viviendo y por otros retos que se plantea la organización a nivel externo, como el crecimiento de las desigualdades o la crisis sanitaria provocada por la covid".

La pandemia supuso un desafío enorme a nivel interno de MsF, ya que fue la primera vez que tuvieron que ofrecer medicina humanitaria a países tradicionalmente donantes y tuvieron que competir por equipos de protección individuales (EPI) con grandes potencias mundiales, llegando a estar más de dos meses sin obtenerlos.

Noguera apunta que la covid ha demostrado que la salud "es un tema completamente global" y que un enfoque en términos meramente económicos es "muy simplista".

Aunque parece que la pandemia en España queda atrás, en los países más vulnerables hay un exceso de mortalidad por la escasez de vacunas que llegan: "Esperábamos que ahora que hemos vivido una situación de medicina humanitaria y somos conscientes de lo que hemos sufrido, naciera una situación de empatía", suspira Noguera.

En los países pobres la covid tiene "un impacto brutal" y el exceso de mortalidad sería "prevenible" impulsando algunas medidas como la liberación de las patentes, que, según Noguera, permitiría vacunar a todo el mundo y que no primaran como ahora "intereses políticos y económicos".

Sobre su coordinación con otras instituciones, Noguera destaca que, pese a que siempre hay cierta coordinación, el sistema humanitario "está fuertemente politizado" y les cuesta "ser miembros formales de plataformas cuando ven que hay otros intereses más allá de salvar vidas".

Aclara que se refiere a que, en la mayoría de los casos, existe una voluntad política en todos los proyectos que desde otras instituciones denominan como "de ayuda humanitaria, pero si pides algo a cambio, ya no se le puede llamar ayuda humanitaria, sino política exterior".

En coherencia, Noguera resalta que ya hace algunos años que no aceptan donaciones del Fondo Europeo, porque entienden que las políticas de migración y refugio de la Unión Europea "son contradictorias con los mensajes que se envían" y que lo que se hace en España y en la UE con los migrantes "es una vergüenza".

Preguntado por las carencias que tiene la ONG, Noguera cree que falta una mirada "a largo plazo, porque la política cortoplacista que tenemos en nuestra vida también afecta a la ayuda humanitaria".

La sección española de MsF que preside Noguera nació en Barcelona en 1986 y uno de sus principales impulsores fue el doctor Josep Vargas, que fue el primer presidente de MsF en España.

Su primer proyecto tuvo lugar en Palos Blancos (Bolivia), con un programa de asistencia a la población aymara y hoy, 35 años después, MsF España lleva a cabo operaciones en una treintena de países gracias a sus más de 580.000 socios y colaboradores españoles.

Sergi Marcè Mestres

(c) Agencia EFE

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