El tesoro que los europeos guardan en casa y que compañías y Gobiernos quieren: millones de euros en móviles antiguos

La escena se repite con frecuencia en los hogares europeos. Cada vez que entra un nuevo smartphone en la casa, el anterior suele ir a parar irremediablemente a un cajón. Y es que el reciclaje de los dispositivos electrónicos continúa siendo una cuenta pendiente en la Unión. Es la principal conclusión que se extrae de un reciente estudio de la UE en el que se señala las importantes consecuencias económicas que tiene el olvido al que destinamos a estos viejos teléfonos una vez que adquirimos uno nuevo.

Las cifras, desde luego, son llamativas. Las estimaciones apuntan a que solo en los países europeos hay 700 millones de móviles que ya no se usan, pero que tampoco han sido desechados por sus propietarios. Terminales en desuso que serían muy útiles fomentando el crecimiento del mercado de segunda mano y también ahorrarían millones de euros en costes de fabricación.

Hay 700 millones de móviles sin usarse en la UE. (Getty Images)

Fundamentalmente son dos las razones que empujan a las personas a guardar sus viejos terminales. La principal es el miedo a que hayan quedado almacenados datos confidenciales en el móvil y cualquiera pueda tener acceso a ellos.

Pero también se quedan como un posible reemplazo en el caso de que falle el móvil principal, aunque normalmente casi nunca termina ocurriendo así. Y es que tras un fallo del dispositivo, lo más normal suele ser comprar otro.

Así, el informe estudia el impacto que podrían tener todos esos teléfonos si fueran reciclados o reacondicionados y lo cierto es que serían muy importantes en aspectos como creación de empleo, la reducción de emisiones o la reducción de costes de fabricación.

En los últimos años se venden menos teléfonos móviles, pero ha aumentado de una manera importante la compra de terminales de segunda mano. En 2017, la cifra ya estaba en los 140 millones de unidades. El principal reto para la Unión es que esos dispositivos se comercien dentro de Europa, ya que la inmensa mayoría va a parar a países en vías de desarrollo.

El estudio considera que si el 30% de los teléfonos pudieran ser reacondicionados se crearían más de 43.000 puestos de trabajo. No se puede olvidar al respecto que la mayoría de terminales nuevos son importados, por lo que generan poco mercado laboral en la Unión.

Basura tecnológica. (AP Photo/Paul Sancya)

Componentes recuperables

El informe también pone el foco en el contrate entre el número de dispositivos reciclados (15%) y los altos niveles de basura tecnológica que se genera en el continente (16,6 kilos por persona). Estiman que con el máximo número de móviles reciclados se podrían fabricar hasta el 59% de celulares gracias a las piezas recuperadas.

Los terminales cuentan con componentes como cobalto, oro y cobre que podrían ser rescatados y cuyo valor se cifra en unos 1.000 millones de euros en materias primas, que actualmente el continente se ve obligado a importar. Son casi 15.000 toneladas las que se podrían conseguir de estos smartphone viejos.

Finalmente, los investigadores lanzan un mensaje a los fabricantes para que intenten alargar la vida útil de los terminales. Creen que en un plazo de 10 años se puede reducir en un 29% las emisiones de CO2 simplemente aumentando un año la vida del dispositivo. Si fueran dos años, la cifra ya subiría al 43%.

Más historias que te pueden interesar: