La mora baja en julio al 3,85 % y los expertos no esperan subidas inminentes

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Madrid, 23 sep (EFE).- La morosidad de los créditos concedidos por la banca española a hogares y empresas continuó bajando en julio y se situó en el 3,85 % frente al 3,88 % del mes anterior, tras reducirse ligeramente tanto la cartera crediticia en vigor como el saldo de impagados.

El indicador, que está en sus niveles más bajos desde enero de 2009, podría mantener su contención al menos hasta el último trimestre de este año o el primero de 2023, aseguran los expertos consultados por Efe, que consideran que en julio aún era pronto para que se notara el efecto de la inflación en el cómputo global.

Según los datos publicados este viernes por el Banco de España, los créditos activos a finales de julio sumaban 1,232 billones de euros, ligeramente por debajo de los 1,234 billones del mes anterior, en tanto que los dudosos cayeron hasta 47.435 millones, unos 481 millones menos que en junio.

Una parte de este recorte y del de meses anteriores se debe a la venta de activos problemáticos a fondos "buitre" u oportunistas, que compran carteras impagadas baratas para sacar rendimiento rápido cuando los precios se recuperan, una de las herramientas que utilizan las entidades para limpiar sus balances.

En comparación con el mismo mes de 2021, el ratio de morosidad del sistema mejoró en julio en algo más de medio punto porcentual, al pasar del 4,39 % al 3,85 %, lo que significa que el crédito impagado se redujo en algo más de 6.200 millones de euros en esos doce meses.

Según explican los expertos consultados por Efe, la mora debería mantenerse en niveles cercanos al conocido hoy al menos hasta el cuarto trimestre de este ejercicio, o el primero del próximo, cuando podría empezar a acusar el impacto del repunte de los tipos de interés en las hipotecas y otros créditos en vigor, en especial los de consumo.

También se acabará notando la subida del IPC hasta niveles desconocidos en décadas, así como la crisis económica y de suministros causada por la guerra de Ucrania, sobre todo en las cuentas de las empresas medianas y pequeñas, que son la inmensa mayoría en España, y que hasta ahora estaban protegidas por las ayudas estatales.

Según las fuentes, otra dificultad añadida es el fin de la moratoria concursal, que fue precisamente en julio, y que permitía a las empresas con problemas retrasar temporalmente su declaración de quiebra, una de las ayudas decidida por el Gobierno en 2020 para paliar los efectos de la pandemia en la economía y las empresas.

Pero si las cosas empeoran en cualquiera de los numerosos frentes abiertos, las entidades tienen la opción de recurrir a las provisiones que dotaron en 2020 para protegerse contra las consecuencias de la crisis, y que les pueden ayudar a reducir el coste del riesgo de crédito.

Además del dato total del sector, el Banco de España publica cada mes la morosidad agregada de bancos, cajas y cooperativas de crédito (cajas rurales), por un lado, y, por otro, la de las financieras de consumo, especialistas en grandes bienes.

La morosidad de bancos, cajas y cooperativas mejoró hasta el 3,77 % desde el 3,80 % registrado el mes anterior, y también en comparación con el 4,33 % con que cerraba el mismo mes de 2021.

El saldo de dudosos se redujo en 473 millones, hasta los 44.500 millones, en tanto que el crédito en vigor se mantenía en 1,18 billones.

Por el contrario, el ratio de morosidad de las financieras de consumo (EFC) se elevó hasta el 6,28 % de la cartera, frente al 6,22 % de junio, con un volumen crediticio de 43.462 millones, más bajo que el mes anterior, y unos impagos también algo más reducidos, 27.280 millones de euros.

(c) Agencia EFE