Montoro pide ayuda tras el lío en el que se ha metido con Llarena

Cristobal Montoro duda del delito de malversación pese a que hace semanas sostenía lo contrario. EFE

Ni Rajoy, ni el juez Llarena ni Puigdemont. El futuro del ‘procés’ no está en manos de ninguno de ellos. Quien tiene el poder de marcar el devenir de la deriva soberanista catalana es Cristóbal Montoro. Cuando todo parecía bien encaminado en el PP para acabar de asfixiar judicialmente a los responsables del 1-O, resulta que uno de los suyos ha abierto una grieta en el plan. Más bien una falla, porque Montoro tiene la llave para la puesta en libertad de Carles Puigdemont en Alemania. Y, por tanto, para que el expresident de la Generalitat recupere su estatus de libertad presentándose, de nuevo, como candidato a la investidura.

El choque se produjo la pasada semana cuando Montoro desafió al Tribunal Supremo negando la malversación del 1-O contradiciendo los informes de la investigación de la Guardia Civil, que ha acreditado el uso de hasta 1,9 millones de euros públicos para la organización y celebración de la consulta.

Se trata de una declaración que, según asegura El Mundo, en la Sala de lo Penal se ha recibido con “irritación”. “No hay justificación” para lo que ha hecho, explican las fuentes judiciales. “No lo entendemos. No se entiende que la semana que el tribunal alemán dice que no hay rebelión y que tiene dudas de la malversación, salga el ministro y diga que no hay malversación”. Que lo insinuara Rajoy hace un mes, cuando lo que estaba encima de la mesa era la acusación por rebelión es una cosa  pero que ahora que lo que se pide es malversación es algo muy diferente.

Montoro ha dejado la puerta abierta a un cambio de la Defensa de los afectados que, ahora, podrían interceder para dejar sin efecto la actuación de la Abogacía del Estado, que se personó en la causa del Supremo y en la de Barcelona en nombre de Hacienda a petición del subsecretario del Ministerio.

Como consecuencia de ese malestar, el juez instructor del 1-O ha requerido al ministro de Hacienda para que informe “a la mayor brevedad posible del soporte objetivo de sus afirmaciones”.

Montoro sigue en sus trece, pero para evitar líos, aparte de recopilar toda la documentación que pueda, se ha puesto en manos de la Abogacía del Estado para contar con su ayuda de cara a preparar su intervención. Según El Confidencial Digital, el ministro ha reunido a algunos letrados destinados en el Ministerio de Hacienda con vocales de su gabinete para coordinar versiones sobre la tutela de las cuentas catalanas y comenzar a estudiar los posibles problemas legales que le pueden acarrear.

Fuentes cercanas afirman que los abogados del Estado no participarán directamente en la redacción del informe que se entregará al juez, pero sí conocerán su contenido para anticiparse a un posible careo con la Guardia Civil o a una petición de Junqueras y demás procesados para que Montoro acuda como testigo al Supremo.

¿Esto puede pasar? En realidad, puede pasar de todo. Incluso desde Alemania cuya Fiscalía ha pedido ser informada de la naturaleza y eventuales consecuencias jurídicas del choque entre el poder judicial y el poder ejecutivo, para poder trasladar sus conclusiones a los jueces que deben decidir sobre la entrega de Puigdemont. Montoro tiene la última palabra.

Al usar Yahoo aceptas que Yahoo y sus socios puedan utilizar cookies para personalización y otros fines