Atrapados en una zona montañosa de Nueva Zelanda, sus decisiones les salvaron

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Dos montañeros se encontraban en una expedición de varios días en una de las zonas montañosas más populares de Nueva Zelanda cuando les sorprendió una avalancha. Avisaron al servicio de rescate, pero las condiciones meteorológicas impedía alcanzar su posición. Para aguantar la noche a la espera de que llegasen los equipos se construyeron una cueva en la nieve y se alimentaron de las barritas de muesli que llevaban consigo.

Fueron prudentes y eso les salvó la vida. (Foto: Getty Images)
Fueron prudentes y eso les salvó la vida. (Foto: Getty Images)

Según informa The Guardian, los dos hombres estaban realizando un viaje de tres días por The Remarkables cuando ellos mismos desencadenaron una avalancha que, por suerte, no les dio de lleno. Atrapados a una altura de 2.300 metros de altura sobre Queenstown, el peligro de provocar otra avalancha les hizo parar y pedir ayuda. La primera les había arrastrado 20 metros y el riesgo era alto.

Así que los dos jóvenes, de unos 20 años, decidieron que lo más prudente era no moverse. Llamaron a la Policía el martes a mediodía para informar de su situación y pedir que les rescatasen. El problema es que no era factible que los servicios de rescate llegasen hasta allí en ese momento. Tras dos intentos de acceder a la zona en la que se encontraban en helicóptero tuvieron que desistir por culpa de una tormenta de nieve.

“Es un terreno muy empinado y accidentado, montañoso y nevado... Cuando llegan las tormentas, puede ser un lugar bastante inhóspito. Se estaba haciendo tarde y decidimos que era demasiado tarde para poner un equipo a pie... Sabíamos que tendríamos una hermosa y tranquila mañana a la mañana siguiente”, ha explicado Russ Tilsley, coordinador del equipo, que añadía que hablaron con los chicos y entonces estos decidieron construirse una cueva.

Había encontrado una roca de gran tamaño con mucha nieve acumulada y se pusieron a ello. Gracias a esa cueva improvisada consiguieron pasar la noche a cero grados en lugar de a los -12º del exterior. Habían llevado una tienda consigo, pero la perdieron durante la avalancha. Además, en el caso de haber podido rescatarla, estaría mojada, con lo que la cueva en la nieve era la mejor opción para pasar la noche.

El principal problema era la hidratación, ya que les quedaba poco combustible en su estufa para poder derretir la nieve. En cuanto a la comida, esto no fue un problema. Cuando los miembros del equipo de rescate les preguntaron si tenían suficiente para pasar la noche respondieron que tenían entre 10 y 15 barritas de muesli y con eso se alimentaron hasta que llegaron a por ellos.

Aguantaron la noche y al día siguiente fueron puestos a salvo. Se los encontraron “un poco conmocionados” y mojados, pero en buen estado. Tilsley, como recoge The Guardian, ha destacado la suerte de que la avalancha les encontrase en un lateral y no “a 50 o 100 metros dentro del flujo”. De haber sido así, “probablemente habrían muerto”.

Por otro lado, el jefe del equipo, que ha visto muchos rescates, ha destacado la prudencia de los jóvenes montañeros y la decisión que tomaron de no seguir con la ascensión tras la primera avalancha. “Hicieron lo correcto”, ha sentenciado.

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