La pesadilla de unas monjas de clausura por culpa de jóvenes desnudos y bebiendo cerveza

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Tras dos años sin poder celebrar la Noche Blanca por las restricciones impuestas por la pandemia del coronavirus, los vecinos de L’Aquila (Italia) pudieron resarcirse la noche del pasado 1 de junio con todo tipo de actividades y festejos. Sin embargo, no todo el mundo lo pasó bien. Las monjas de clausura del Monasterio de San Basilio vivieron una auténtica pesadilla que han denunciado ante los Carabinieri y ante los medios de comunicación, según informa La Repubblica.

Los jóvenes forzaron la puerta de la iglesia para entrar en el monasterio y subieron a la planta donde viven las hermanas. (Foto: Getty Images)
Los jóvenes forzaron la puerta de la iglesia para entrar en el monasterio y subieron a la planta donde viven las hermanas. (Foto: Getty Images)

“Una noche de pesadilla, estamos aún aterrorizadas”. Así ha descrito una de las hermanas que habitan en el monasterio lo vivido la madrugada del miércoles al jueves mientras el pueblo estaba de fiesta. Hasta en dos ocasiones su lugar de residencia fue asaltado por un número indeterminado de jóvenes. “Dos veces forzaron la puerta y entraron en la iglesia, subieron también a los pisos superiores”, ha relatado la hermana Giovanna.

El primer incidente tuvo lugar alrededor de las tres de la madrugada, cuando llamaron a los Carabinieri para comunicarles que dos jóvenes habían entrado en el monasterio y subido hasta la planta donde duermes las monjas. Al ser descubiertos, echaron a correr dejando caer en su huida un vaso con cerveza que llevaron consigo en su incursión.

En declaraciones a la agencia Ansa, la hermana Giovanna ha relatado que se despertó al oír el ascensor y que cuando se asomó vio a dos jóvenes “tratando de abrir la puerta de la hermana mayor”. Entró en su cuarto, se visitó porque estaba en camisón y salió de nuevo al pasillo. Cuando los Carabinieri acudieron a la llamada les dijeron que seguramente se habían dejado ellas la puerta abierta de la iglesia.

Solo dos horas más tarde, a las cinco de la madruga, tuvieron que volver a llamar al cuartel. Esta vez escucharon “alboroto en la iglesia” y al ir a ver qué estaba sucediendo se encontraron a “unos jóvenes desnudos en el confesionario”. Estos también emprendieron la huida sin ropa al ver a las hermanas. Esta vez sí, al volver al lugar, los agentes pudieron comprobar que la puerta había sido forzada y comenzaron con las pesquisas abriendo una investigación.

“Ver sin poder intervenir por miedo a las reacciones, además de angustia y miedo, ha generado en nosotras la vulneración de nuestra intimidad como monjas de clausura”, han sentenciado las hermanas. Tras lo vivido, al día siguiente, la abadesa, sor Margherita, acudió a poner una denuncia.

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