Moldavia elige presidente bajo la atenta mirada de Moscú

Mihaela RODINA
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Un hombre sentado con un cartel electoral a sus espaldas, en Chisinau, la capital de Moldavia, el 29 de octubre de 2020

Moldavia elige presidente bajo la atenta mirada de Moscú

Un hombre sentado con un cartel electoral a sus espaldas, en Chisinau, la capital de Moldavia, el 29 de octubre de 2020

Los moldavos votaban el domingo en unos comicios presidenciales clave, bajo la atenta mirada de Moscú, que quiere la reelección del jefe de Estado saliente frente a los candidatos proeuropeos, con las protestas que sacuden al antiguo espacio soviético como telón de fondo.

Esta antigua república soviética de 3,5 millones de habitantes situada entre Rumanía y Ucrania ha sufrido en los últimos años varias crisis políticas.

Las fuerzas favorables a un acercamiento a Rusia y los partidarios de una integración en la Unión Europea (UE) se han alternado en el poder, sin llegar a tener una mayoría clara.

El presidente saliente Igor Dodon, de 45 años, promete "continuar con la cooperación beneficiosa con Rusia, el principal socio estratégico de Moldavia" y el aprendizaje obligatorio del ruso en el colegio.

Su homólogo ruso, Vladimir Putin, le ha apoyado abiertamente y ha saludado los "esfuerzos realizados" por Dodon para construir relaciones con Rusia.

Su principal rival es Maia Sandu, de 48 años, candidata de la oposición de centro derecha, que fue primera ministra entre junio y noviembre de 2019. Ha prometido un acercamiento de Moldavia con la UE y la creación de empleos para frenar el éxodo masivo de la población al extranjero.

Con ocho candidatos en liza, parece probable una segunda vuelta el 15 de noviembre.

- ¿Rusia o la UE? -

"Estas elecciones tienen un valor de referéndum sobre el mandato de Dodon", dice Valeriu Pacha, del grupo de reflexión WatchDog Moldavia.

Según él, los moldavos podrán elegir entre la vía de la "integración europea más intensa --un campo donde Moldavia registra muchos retrasos--" o la continuación del régimen actual, "totalmente subordinado al Kremlin".

Su programa no convence a Ion Enache, un jubilado de 62 años. "Mientras votemos por los socialistas, nunca saldremos del barro, de la pobreza", asegura en Chisinau, la capital.

En cambio, Ekaterina Radetskaya, una jubilada de 69 años, cree que el presidente merece una segunda oportunidad. "Hasta ahora se le ha impedido aplicar su programa, de ahora en adelante será más fácil", estima.

Considerado uno de los países más pobres de Europa, Moldavia es conocida por su industria vinícola y por un conflicto con separatistas prorrusos, en Transnistria, que se separó en 1992 tras una guerra rápida. Moscú tiene tropas desde entonces en esta región.

En 2014, Moldavia firmó un acuerdo de asociación con la UE, provocando la furia de Rusia. En respuesta, el Kremlin impuso un embargo a las exportaciones de productos agrícolas moldavos, un duro golpe para la economía local.

Seis años después, pese a que las sanciones se han ido levantando, la UE ha destronado a Rusia como principal socio comercial de Moldavia.

En los últimos años, importantes escándalos de corrupción entre las élites moldavas han puesto en riesgo la ayuda financiera vital de Occidente.

"Queremos mejores condiciones de vida, escuelas para los niños y sobre todo paz. No queremos más querellas entre los políticos", dice Marin Ioan, un jubilado de Soroca (sur).

Antes de los comicios, los expertos hablaron de la posibilidad de un "escenario" bielorruso, donde la polémica reelección en agosto de Alexander Lukashenko ha generado un movimiento de protesta sin precedentes.

En este sentido, Moscú acusó a Estados Unidos de querer fomentar una revolución, siguiendo el modelo de Bielorrusia y el de Kirguistán, donde también hubo protestas.

"Estados Unidos continúa interfiriendo sin freno en los asuntos internos de países amigos de Moscú (...), hoy vemos que los estadounidenses están orquestando un escenario revolucionario para Moldavia en noviembre", declaró, según un comunicado, el jefe del servicio de inteligencia exterior ruso (SVR) Serguéi Naryshkin.

Por su parte, la delegación de la UE en Chisinau abogó por elecciones "transparentes" y exhortó a las autoridades a que "eviten las prácticas contrarias a las normas internacionales, como la compra de votos".

Unos 2.200 observadores han sido desplegados en el país.

Las restricciones impuestas por diferentes países para controlar la propagación del coronavirus amenaza con impedir votar a buena parte del millón de moldavos que trabajan en el extranjero.

mr/af/es