Mohamed, amputado de una pierna, estrella del parkour en Gaza

Mai YAGHI
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Con ayuda de sus muletas, Mohamed Aliwa salta de un bloque de cemento a otro, pese a que solo tiene una pierna, determinado a practicar el parkour, un deporte que permite a los jóvenes de Gaza evadirse un rato haciendo acrobacias.

A este palestino de 18 años le amputaron la pierna derecha por debajo de la rodilla tras un recibir un disparo del ejército israelí durante las manifestaciones de "la marcha del regreso", a lo largo de la barrera ultramilitarizada que separa la franja de Gaza de Israel.

Sin la pierna se esfumó su sueño de convertirse en profesional del parkour, cuenta a la AFP.

Pero viendo a sus amigos saltar de obstáculo en obstáculo, el joven - que a veces lleva una prótesis - decidió que, aunque fuera solo con una pierna, haría las piruetas del parkour.

"Pedí a mis amigos que me ayudaran a caminar, y poco a poco, he acabado desplazándome y saltando casi como ellos", recuerda en un centro de fisioterapia del norte del enclave palestino al que acude al menos una vez por semana.

El parkour, que nació en los años 1990 en Francia donde fue popularizado por el grupo Yamakasi, consiste en navegar en medio de los obstáculos urbanos con una mezcla rápida de saltos, carreras y revolcones.

"A veces me siento frustrado", reconoce el joven, mientras se cubre la cara con la mano para protegerse del sol.

"Pero me dije que si podía hacer esto, todo el resto, en mi vida, sería fácil", agrega Mohamed, vestido con jersey rosa palo y pantalón con rotos que asegura que el parkour le genera una "energía increíble".

En Gaza, hace años que los jóvenes practican este pasatiempo, saltando de ruina en ruina en un enclave mortificado por tres guerras entre el movimiento islamista armado Hamas, en el poder desde 2007, e Israel.

- Resistencia -

Pero saltar de roca en roca supone riesgos y es por ello que Jihad Abu Sultan, de 32 años, ha abierto la "primera academia de parkour en los Territorios Palestinos", con el apoyo de la fundación de la empresa francesa de equipos deportivos Decathlon.

"Empecé a practicar parkour en 2005", cuenta en el campo de refugiados de Al Shati, al oeste de la ciudad de Gaza. "Entonces, no teníamos un espacio específico, nos entrenábamos en los cementerios y en la ruinas de edificios destruidos por Israel".

Su club, bautizado Wallrunners ("corredores de muros"), es "la primera academia palestina que enseña parkour de manera segura, lejos de los peligros de la calle", asegura a la AFP.

La academia, creada hace dos meses, no tiene mucho presupuesto pero cuenta ya con unos 70 miembros, entre ellos siete chicas, que pueden saltar entre bloques de madera, hacer piruetas, bascularse entre barras paralela, con la seguridad de la colchoneta que hay debajo.

En un enclave bajo bloqueo israelí donde el desempleo ronda el 50%, según el Banco Mundial, el parkour representa para algunos una tabla de salvación.

"Para una generación de jóvenes palestinos que han crecido en medio del desempleo masivo, el parkour se ha convertido en una forma de expresión y de vida. Pareciera que este deporte se ha creado a medida para lugares como Gaza, y para la energía, la creatividad y la resistencia de su juventud", dice la página web de Wallrunners.

El club pretende organizar la primera competición de parkour en Gaza en febrero, si las restricciones por la pandemia de coronavirus lo permiten.

Mohamed Aliwa no tiene previsto concursar pero mirará a sus camaradas acróbatas con cierta frustración. "Mi sueño es recuperar mi pierna y rehacer una vida normal, hacer gimnasia y parkour, como debería ser", confiesa.

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