La predicción sobre el colapso de la sociedad que miramos ahora de reojo

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Recreación artística de los efectos de un desastre apocalíptico sobre una ciudad - imagen creative commons vista en Max Pixel
Recreación artística de los efectos de un desastre apocalíptico sobre una ciudad - imagen creative commons vista en Max Pixel

La sociedad humana avanza hacia el colapso, evento que podría suceder en apenas dos décadas, a no ser que viremos el rumbo y cambiemos seriamente nuestras prioridades a escala global.

Siento haber comenzado así, a lo bruto, sin filtro, pero la idea que acabo de exponer se basa en un trabajo realizado por el MIT en la década de 1970. Durante bastante tiempo se supo bastante poco de aquel viejo trabajo, denostado en su época, pero ahora una analista llamada Gaya Herrington (que actualmente trabaja para una de las cuatro grandes a nivel mundial en el sector de las consultoras, la firma KPGM) acaba de “revisitar” aquel trabajo, solo para descubrir que algunas de sus lúgubres predicciones se están cumpliendo punto por punto.

Aquel informe de 1972 dio lugar a un best seller titulado “Los límites del crecimiento”. El leitmotiv de la obra era muy sencillo: si las corporaciones y los gobiernos se empeñaban en seguir buscando el crecimiento económico continuo, la mayoría de los modelos predecían un punto en el que los recursos naturales comenzaban a escasear, y el nivel de bienestar personal de las sociedades se desplomaría.

En uno de esos 12 escenarios previstos por el MIT, sin duda el más infame, se hablaba de un punto alrededor de la década de 2040 en el que el crecimiento económico alcanzaría su apogeo, tras lo cual se sufría una fuerte recesión. Dicho decrecimiento afectaría así mismo a los alimentos, a los recursos naturales y por tanto a la población mundial.

No obstante hay que decir que ese “colapso” no equivaldría al fin de la especie humana, sino más bien a un punto de inflexión social tras el cual los estándares de vida en todo el mundo caerían irremisiblemente durante décadas.

Ha transcurrido casi 50 años desde aquel trabajo del MIT, y Herrington (que trabaja como investigadora de análisis de sistemas dinámicos y de sostenibilidad) se dio cuenta de que nadie había regresado al informe para actualizar la información recopilada desde entonces y comprobar hasta qué punto se habían cumplido los pronósticos. De modo que dicho y hecho, ella mismo se propuso averiguarlo.

Los resultados de su actualización se publicaron en la edición de noviembre de 2020 de la revista Yale Journal of Industrial Ecology, en la que básicamente, Herrington amplió la tesis doctoral que había realizado sobre este campo, durante su posgrado en la Universidad de Harvard.

Para evaluar el estado actual del mundo, Herrington se basó en 10 variables diferentes, entre las que se incluyen población, tasas de fertilidad y mortandad, niveles de contaminación, producción de alimentos, industrial y de servicios, nivel de bienestar, recursos no renovables y huella ecológica.

Lo que descubrió es que algunas de estas variables se alineaban extremadamente bien con dos de los escenarios predichos en 1972. El primero, llamado Tecnología integral (CT), implicaba una ayuda de los avances tecnológicos que facilitaban la reducción de la contaminación así como un aumento en el suministro de alimentos (incluso aunque los recursos naturales fueran agotándose).

Este escenario, si bien da lugar a un impacto menor sobre la población mundial y su novel de personal, sigue conduciendo a un punto en el que el crecimiento económico se reduce drásticamente, principalmente debido a la falta de recursos naturales.

El otro escenario significativo era el llamado “BAU” (que implicaría seguir haciendo negocios como de costumbre). Este escenario implicaba así mismo el cese del crecimiento económico en apenas una década. Obviamente esto quiere decir que no hacer nada, y continuar pensando que el crecimiento eterno es posible, es simplemente imposible.

La buena noticia (sí, parece que no todo es tan negro) es que según Herrington aún no es demasiado tarde para evitar los escenarios CT y BAU, al tiempo que encaminamos a la sociedad hacia una alternativa, el así llamado Mundo Estabilizado (“SW” según su terminología).

Para alcanzar ese soñado SW, los seres humanos deben decidir una limitación deliberada del crecimiento económico por su propia voluntad, es decir antes de que la falta de recursos naturales nos obligue a hacerlo por las malas.

El escenario SW asume además que no bastará con encontrar soluciones tecnológicas, también deben cambiar nuestras prioridades sociales a nivel global. En palabras de la autora: “un cambio en los valores y en las políticas se traduce entre otras cosas en una familia de tamaño reducido, disponibilidad perfecta de métodos anticonceptivos y la elección deliberada de limitar la producción industrial, dando prioridad a servicios de salud y educación”.

Si se produce este cambio en los valores, el escenario SW podría alcanzarse poco a poco, para lo cual tendrían que estabilizarse tanto el crecimiento industrial como la población mundial. De este modo la disponibilidad de alimentos podría seguir aumentando para satisfacer las necesidades de la humanidad a escala global. Además, la contaminación disminuye y llega casi a desaparecer, al mismo tiempo que los recursos naturales también se estabilizan. Resumiendo, el escenario de Mundo Estabilizado evita por completo el colapso.

Que tal cosa es posible acaba de quedar patente – según indica Herrington – con lo que ha sucedido durante la pandemia de Covid-19. El rápido desarrollo de las vacunas es un recordatorio del potencial del ingenio humano cuando nos enfrentamos a una crisis global. La autora cree que si asumimos un compromiso igual de fuerte, para tratar de superar la actual crisis climática, “todavía no será demasiado tarde para la humanidad”.

Ojalá el optimismo de Herrington tenga un respaldo en nuestro comportamiento futuro. Tanto los gobiernos, como las empresas, como el último de nosotros, tendremos mucho que decir y hacer si deseamos evitar el fin de nuestra sociedad tal y como la conocemos. Actuando desde ya, el aterrizaje en esa sociedad estable podrá efectivamente evitar traumas y dibujar un futuro esperanzador para nuestra especie.

Me enteré leyendo Vice.com

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