Misión del OIEA llega a la planta de Zaporizhia pese al “aumento de la actividad militar”

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© Alexander Ermochenko, Reuters

El equipo que lidera Rafael Grossi avanza en su objetivo de inspeccionar la central nuclear de la ciudad ucraniana en una jornada donde recrudecieron los bombardeos en las inmediaciones, con acusaciones cruzadas entre Kiev y Moscú. Tres personas murieron en Energodar, donde se localiza la planta, por artillería ucraniana y uno de los reactores debió ser desconectado por precaución.

Este jueves 1 de septiembre, el equipo de expertos del Organismo Internacional de Energía Atómica (OIEA) que arribó ayer a la ciudad de Zaporizhia se dirigió hacia la planta ubicada en Energodar en un marco donde se registraron peligrosas agresiones en las últimas horas y cuando las condiciones para desplazarse eran “mínimas”.

El director del organismo, Rafael Grossi, ratificó que continuarán con su misión “pese al aumento de la actividad militar” y los retrasos que se produjeron.

Dentro de los planes figura principalmente dialogar con los operarios locales, quienes están bajo condiciones tensas y estresantes.

“Después de haber llegado tan lejos, no vamos a parar. Vamos a movernos, sabemos que hay un área, la llamada 'zona gris', entre la última línea de Ucrania y la primera de Rusia, donde los riesgos son significativos”, afirmó el argentino.

A pesar de los ataques, Moscú sostiene que la situación está bajo control

Sin embargo, durante las primeras horas se reportaron fuertes bombardeos en zonas cercanas a las instalaciones nucleares.

En Energodar, la localidad que alberga la planta de Zaporizhia, al menos tres personas murieron por el fuego “masivo” de la artillería ucraniana en las primeras horas de la mañana, dijo la administración prorrusa.

El ministerio de Defensa de Rusia denunció que “cuatro proyectiles explotaron a una distancia de 400 metros del primer reactor” con el objetivo de “interrumpir la llegada del OIEA”.

Igor Konashenkov, portavoz de la cartera castrense, difundió que dos grupos de sabotaje de Kiev habían sido interceptados a tres kilómetros de la planta nuclear. A su vez, recalcaron que la situación “es complicada, pero está bajo control”.

En la misma sintonía declaró este miércoles el ministro de Relaciones Exteriores, Serguéi Lavrov, durante un evento en la capital rusa. Allí, el diplomático ratificó que su país está haciendo todo lo posible para “garantizar el funcionamiento seguro” en Zaporizhia.

En contrapartida, la empresa estatal de Ucrania, Energoatom, comunicó que uno de los reactores fue desconectado “como resultado de otro bombardeo de mortero por parte de las fuerzas de ocupación rusas”, activando el protocolo de emergencia.

La compañía añadió que también se dañó la línea auxiliar de suministro de energía de respaldo, utilizada para necesidades internas de las instalaciones, haciendo que otra unidad se apagara transitoriamente.

"Esta es la segunda vez en los últimos 10 días que las acciones criminales de los militares rusos han provocado el cierre de la unidad y el apagón de la planta de energía", enfatizó Energoatom.

Ante este contexto, la Cruz Roja instó a ambos bandos a que detengan las operaciones militares antes de que haya consecuencias “catastróficas”.

“Ya es hora de dejar de jugar con fuego y tomar medidas concretas para proteger esta instalación”, dijo Robert Mardini, director general del CICR.

“El más mínimo error de cálculo podría desencadenar devastaciones de las que nos arrepentiremos durante décadas”, agregó.

Con EFE, AFP y Reuters