Mirando a la cara a los vecinos: qué ha pasado allí donde quitaron las mascarillas antes que España

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Fiesta en un club de París en marzo, ya sin necesidad de llevar mascarilla (Photo: Foc Kan via Getty Images)
Fiesta en un club de París en marzo, ya sin necesidad de llevar mascarilla (Photo: Foc Kan via Getty Images)

Fiesta en un club de París en marzo, ya sin necesidad de llevar mascarilla (Photo: Foc Kan via Getty Images)

Aún se hace raro, para muchos, moverse bajo techo sin necesidad de taparse media cara. Dos años de pandemia después, España comienza a normalizar su día a día, ya sin mascarillas salvo en espacios contados.

Tarde para algunos, pronto para otros y el momento exacto para el Gobierno, el 20 de abril se hizo efectiva una medida que apenas ha empezado a caminar y que muestra ya primeros efectos inmediatos (previsibles). Aunque la estadística nacional ya no incluye la incidencia general, el dato sobre mayores de 60 años se sitúa en 608 casos a 14 días, en tendencia ascendente. Inquieta también la ocupación hospitalaria, que ha vuelto a subir y ya está en nivel de riesgo medio.

Pero la referencia de España aún es muy inmediata; el Gobierno ha sido uno de los últimos del entorno en dar un paso largamente debatido entre Sanidad y las comunidades. Mucho antes, desde finales de enero, territorios como Reino Unido ya dieron libertad en su uso, aunque el grueso de naciones se decidieron entre febrero y marzo, ya con la ola de ómicron superada y lejos de los peores registros marcados tras la Navidad.

Pero cada nación es un mundo en sí mismo y las experiencias vividas están siendo muy diversas, tanto a nivel de transmisión diaria como de ocupación de UCI por covid. Así se muestran los cuidados intensivos en cinco de los grandes países en adelantarse a España:

Reino Unido, el primero

Boris Johnson, ahogado por la crisis interna del partygate fue el primero en guardar la mascarilla bajo techo. Lo hizo en 27 de enero, cuando sus cifras de transmisión aún eran elevadas, de cerca de 100.000 positivos diarios a una tendencia a la baja. Su evolución, desde entonces, ha sido irregular.

La positividad siguió cayendo hasta mediados de febrero (el 19 se registraron 39.000 casos) y desde entonces la tónica se invirtió, para comenzar a subir a niveles más altos en marzo, por encima de los 100.000 diarios. A partir de ahí, la curva ha vuelto a bajar, ya sin sensación de que haya repuntes considerables. También se hunde el porcentaje de pacientes covid en UCI, por debajo del 5%.

Francia, a la inversa

Inmerso en la precampaña presidencial y con un fuerte descontento social por las restricciones sociales, Macron adoptó la decisión de retirar las mascarillas bajo techo en la mayoría de espacios para el 14 de marzo.

Con algo más de 115.000 positivos por entonces, su curva no ha seguido la tendencia de otros territorios y se mueve ligeramente al alza, con oscilaciones, pero por encima de los niveles registrados entonces. No obstante, la cantidad es notablemente inferior a las registradas a comienzo de año, cuando el país llegó a contabilizar hasta medio millón de diagnósticos el 25 de enero.

Dinamarca, el primero en declarar el fin de la pandemia

Con los ecos de ómicron aún resonando y la incipiente subvariante Ómicron BA.2 o ‘sigilosa’, secuenciado por primera vez en este país, el Gobierno danés se atrevió a dar el paso de declarar el fin de la pandemia.

La incidencia, por entonces, se movía en cifras altas y la cifra de contagios diarios marcaba su récord, con 55.000. Este dato se repetiría una semana después, el 9 de febrero. A partir de ahí y pese a la relajación de medidas, no hizo sino bajar. Con la salvedad de algún pico por actualización estadística, la evolución ha sido muy a la baja, hasta los niveles actuales, con alrededor de 3.000 positivos por jornada y una ocupación de UCI casi nula, de menos del 3%.

Alemania, sin mascarillas pese al pico de covid

El país ahora dirigido por Olaf Scholz se libró de la mascarilla a comienzos de abril. Ya solo es necesaria en centros sanitarios y medios de transporte, en línea con la mayoría de sus vecinos. Pero, a diferencia de estos, su decisión llegó con los positivos en pico. Con transmisiones oscilantes, pero ampliamente por encima de los 150.000 cada día y una preocupante ocupación de UCI al 26%.

La estadística, por actualizaciones y adecuaciones sigue marcando vaivenes muy fuertes, aunque en términos más reducidos que los centenares de miles vividos justo antes de la retirada de los tapabocas. También decrece, si bien de forma lenta, la saturación de pacientes covid en cuidados intensivos, aún por encima del 20%.

El caso de Austria: marcha atrás y otra vez mascarillas fuera

El país centroeuropeo ha sido fuente constante de noticias en cuanto a la regulación del coronavirus. El 5 de marzo, su Gobierno alivió buena parte de sus restricciones, entre ellas el uso masivo de cubrebocas tras llegar a una “meseta” de casos, como explicaron desde su Ministerio de Sanidad.

El departamento tardó dos semanas en arrepentirse. La curva subió de inmediato, al ritmo de casi 50.000 diagnósticos por jornada, lo que llevó a las autoridades a volver a imponer el uso obligatorio de mascarillas. Sus efectos fueron inmediatos; la curva se estabilizó los siguientes días y, desde finales de mes comenzó la caída de casos hasta una media de 5.000 actuales.

Desde el 16 de abril afronta su segundo periodo sin mascarillas, con las UCI al 15% pero en fase de desocupación severa y en una posición mucho más favorable para evitar repuntes de importancia.

Este artículo apareció originalmente en El HuffPost y ha sido actualizado.

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