Mirad qué fácil es desmontar el discurso de Macarena Olona (y la invitación que le hago a la señora Diputada, a ver si acepta).

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Diputada Olona: las feministas no odiamos al hombre. No fantasee. Eso es muy peligroso. Y si está mintiendo a propósito es mucho peor.

(Photo by MARISCAL/POOL/AFP via Getty Images)
(Photo by MARISCAL/POOL/AFP via Getty Images)

Diputada, no sé si a estas alturas de la legislatura usted lo habrá descubierto, o le voy a dar yo ahora una tremenda sorpresa, pero a las feministas nos gustan los hombres. Y las mujeres. O ambos. ¿Qué más da?

Pasa que las feministas no somos supremacistas, ¿sabe usted? Supremacista es el machismo. Y el nazismo. Y el racismo. Y la homofobia. ¿Le suenan?

No somos supremacistas.

Pero le voy a contar una cosa: en un pequeñísimo porcentaje de esos hombres maravillosos que están con nosotras tratando de construir el mejor mundo posible, se esconden todos los violadores. En otro pequeñísimo porcentaje de esos hombres se esconden casi todos los asesinos del mundo. Y los acosadores. Y los machistas. Y los que abusan de su poder laboral para obligar a las mujeres a mantener sexo con ellos. Y tantos más.

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El hombre no viola, lo hace un violador

El 100 por 100 de las violaciones las cometen hombres. Los violadores, además, no violan por un orgasmo. Lo hacen por dominación y poder sobre sus víctimas, las mujeres.

El hombre no mata, mata un asesino

95 de cada 100 asesinatos en el mundo están cometidos por hombres, según datos de la Oficina de las Naciones Unidas contra la Droga y el Delito (UNODC).

El hombre no maltrata, lo hace un maltratador

En este confinamiento en España 6 hombres han asesinado a sus parejas. Las llamadas al 061 para pedir protección han subido un 60%. Las denuncias se han multiplicado al relajarse las medidas de confinamiento y poder acudir las mujeres a comisaría.

El hombre no humilla, humilla un cobarde"

¿Hay algún hombre que haya tenido que bajar la cabeza cuando grupos de mujeres le gritan obscenidades desde un coche? ¿Alguno que haya tenido pánico cada noche al regresar solo a casa? ¿Alguno al que le hayan tocado el culo en el metro, en el bus, en un bar?

(Photo by Eduardo Parra/Europa Press via Getty Images)
(Photo by Eduardo Parra/Europa Press via Getty Images)

Son pocos, pero están ahí. Y son peligrosos. Esos pocos hombres son peligrosos porque humillan, violan, maltratan y matan a consecuencia de una desigualdad estructural entre ellos y las mujeres, entre ellos y algo a lo que consideran inferior o de su propiedad. Algo que tiene que servirles cuando, como y donde decidan o les apetezca. Algo a lo que hacer daño cuando se rebele.

¿No cree que hay que proteger a las víctimas? ¿No cree que necesitan especial protección, como las personas que estaban amenazadas por el terrorismo, que tenían sus escoltas, sus leyes y sus tribunales?

¿Qué les decimos a las miles de mujeres que viven escondidas del hombre con el que compartieron cama? ¿Qué les decimos a las que tienen tanto miedo que ni siquiera en su casa se sienten seguras? ¿Qué les decimos a sus huérfanos? ¿O a las madres de tantas adolescentes que ya no están?

Este miércoles me pareció verla sonreír en el Congreso cuando desde la tribuna de oradores leían los nombres de las 21 mujeres asesinadas este 2020. Espero que hayan sido solo imaginaciones mías.

Le lanzo el guante: ¿quiere venir conmigo a una casa oculta de mujeres con altísimo riesgo de ser asesinadas? Escúchelas. Escuche sus historias. Y luego nos cuenta a todos.

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