Las minorías australianas impulsan la vacunación en el país

·3 min de lectura

En las ciudades australianas afectadas por el covid, representantes de las minorías del país luchan, en varias lenguas, contra la desinformación y el aislamiento de algunas comunidades y colman el vacío que deja un gobierno central, que se dirige a sus ciudadanos esencialmente en inglés.

Bajo los minaretes de una mezquita en el oeste de Sídney, 500 personas se vacunaron en una clínica efímera. Muchos no habían salido de casa tanto tiempo desde hacía semanas.

"Sólo quiero volver al trabajo, volver a la vida", dice suspirando Omar Mussawel, vacunado con la esperanza de que termine pronto el confinamiento de Sídney, que dura desde hace casi tres meses.

Cuando la epidemia se propagó en esta ciudad a finales de junio, la falta de dosis hizo que los esfuerzos nacionales de inmunización fueran extremadamente lentos.

Los temores y la desinformación, especialmente sobre la vacuna de AstraZeneca, se difundieron fácilmente.

Khaled Kamalmaz, coordinador de salud de la asociación musulmana libanesa, recuerda que los rumores ganaron terreno rápidamente en todos los idiomas. El grupo recurrió a jeques y líderes religiosos, que se vacunaron para dar ejemplo y contrarrestar la desinformación.

Las comunidades también se sumaron a las autoridades locales, que son cada vez más conscientes del problema.

"El boca a boca es muy poderoso aquí", explica a la AFP Quinn On, un farmacéutico que suministra a las grandes comunidades chinas y vietnamitas de Sídney. "Tenemos una población de edad avanzada, muy reticente a vacunarse, sobre todo con AstraZeneca", precisa.

Andre Renzaho, investigador de la universidad de Western en Sídney, considera que "el gobierno aún no desempeñó un papel suficiente para disipar estos mitos. Puedo garantizar que el impacto de WhatsApp, Messenger, TikTok en las comunidades (minoritarias) es mucho más importante de lo que el gobierno puede imaginarse".

- Brechas étnicas y culturales -

La pandemia sigue afectando de manera diferente a los ricos y a los pobres, exponiendo brechas étnicas y culturales que podrían tardar en colmarse.

En Melbourne, cinco millones de personas viven actualmente su sexto confinamiento desde el comienzo de la epidemia. En las zonas más afectadas, muchos no pueden trabajar en casa. Grupos familiares muy unidos dependen unos de otros para sus necesidades más elementales.

En julio de 2020, en el punto álgido de los contagios en esta ciudad del sureste, Mohamud Omar, de 31 años, se encontraba entre los cientos de residentes de las torres de viviendas públicas en "confinamiento estricto". Pasó cinco días en su departamento con su mujer y su hijo de un año, sin poder salir del domicilio por ningún motivo.

Al no poder obtener alimentos y suministros adecuados para su familia, recurrió a las organizaciones comunitarias locales. "Nos trataron de manera diferente. El gobierno debe asumir sus responsabilidades y disculparse", se queja.

La epidemia en Sídney se agravó, llegando a más de mil casos al día, pero los esfuerzos de la comunidad están dando sus frutos y la vacilación va quedando atrás.

Las regiones con grandes poblaciones minoritarias se encuentran entre las que llevan la carga de la vacunación. On y su equipo han realizado más de 3.000 inyecciones en menos de un mes.

Nueva Gales del Sur es ahora el estado del país con un índice de vacunación más alto y en unas semanas el 70% de los adultos estarán completamente vacunados, lo que permitiría poner fin al confinamiento.

str-al/arb/oho/mlb/roc/mab/erl

Nuestro objetivo es crear un lugar seguro y atractivo para que los usuarios puedan establecer conexiones en función de sus intereses y pasiones. A fin de mejorar la experiencia de nuestra comunidad, hemos suspendido los comentarios en artículos temporalmente