El primer ministro húngaro Orban, muy activo en Facebook, lanza una ofensiva contra los gigantes digitales

Peter MURPHY
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El primer ministro húngaro, Viktor Orban, muy dependiente de Facebook, teme correr la misma suerte que su aliado Donald Trump con los gigantes digitales y promete legislar sobre el tema antes de las elecciones del próximo año.

El gobierno "va a someter una ley al Parlamento esta primavera", anunció el martes la ministra de Justicia Judit Varga, al término de un "comité extraordinario" para analizar sanciones contra las plataformas que "limiten la libertad de expresión".

Esta iniciativa, similar a otra en Polonia, se produce después de que las cuentas del expresidente estadounidense fueran suspendidas por Facebook, Twitter y otras redes sociales a raíz del asalto del Capitolio.

"Hoy, cualquiera puede ser desconectado de las redes de manera arbitraria", denunció Varga, "da igual que seas panadero, peluquero, jubilado, profesor o que presidas un Estado".

Aunque el discurso es nuevo, el ministerio húngaro de Justicia, interrogado por la AFP, asegura que llevan "analizando el asunto cerca de un año", después de haber recibido numerosas pruebas de la "limitación de mensajes de usuarios sin ninguna notificación o explicación".

Judit Varga acusa a las redes sociales de "abusos sistemáticos" y de prohibiciones "realizadas sin transparencia" con fines políticos. Según ella, Facebook quiere "reducir la visibilidad de las opiniones cristianas, conservadoras y de derecha".

En este sentido, el ministerio cita los trabajos del "Proyecto Veritas", un grupo de militantes que dice haberse infiltrado en Silicon Valley para demostrar su parcialidad.

- Un millón de seguidores en Facebook -

Paradójicamente, Viktor Orban utiliza regularmente las redes sociales para dirigirse directamente a los húngaros. Su página de Facebook cuenta con un millón de seguidores, una cifra considerable en un país de 9,8 millones de habitantes, de los que 5,4 millones tienen una cuenta.

Varga y el ministro de Relaciones Exteriores, Peter Szijjarto, también suelen anunciar sus decisiones en las redes sociales.

Acusado por la oenegé Reporteros Sin Fronteras (RSF) de haber limitado drásticamente la libertad de los medios, Viktor Orban utiliza Facebook para difamar a la Unión Europea y a sus adversarios políticos.

Como Donald Trump, despliega una narrativa conspiracionista hecha de falsedades, según los informes de muchas organizaciones internacionales, como la ONU y la Organización para la Seguridad y la Cooperación en Europa (OSCE).

Y los gastos en publicidad de su partido, el Fidesz, superan de lejos los de las otras formaciones húngaras.

- "Tiro en el pie" -

Parece claro que la proscripción digital de Donald Trump ha asustado al primer ministro húngaro, a un año de las legislativas que se anuncian reñidas, dice a la AFP Agoston Mraz, del grupo de reflexión Nezopont. "El Fidesz teme que, sin reglamentación, se pueda producir un incidente cuando se acerquen las elecciones".

Sobre todo, porque Orban no tiene otra tribuna digital.

En Hungría apareció en diciembre una red social alternativa, fundada por una personalidad cercana al gobierno, similar al chino WeChat y el ruso VKontakte. Pero está muy lejos de tener el alcance de los mastodontes anglosajones.

Este rival, con un diseño azul y blanco que recuerda a Facebook, se presenta como un remanso de libertad de expresión dotado con una moderación mínima. Sus promotores no ha respondido a las llamadas de la AFP.

Su creación está en la estela de las plataformas conservadoras como Parler y Gab, en las que se han refugiado los internautas que se consideran "censurados" por las redes convencionales.

Pese a las amenazas, el politólogo Patrick Szicherle duda que Budapest vaya tan lejos como Varsovia.

En Polonia, donde el presidente Andrzej Duda y el primer ministro Mateusz Morawiecki tienen también una fuerte presencia en Facebook, el gobierno prepara una ley para impedir el cierre unilateral de las cuentas.

"Sería como tirarse un tiro en el pie", dice Patrick Szicherle, del grupo de reflexión Political Capital.

Este politólogo espera, más bien, que Viktor Orban opte por la "posibilidad de recurrir a la justicia por las cuentas suspendidas" o por una fórmula "que tendría poco efecto en la práctica, pero que permite al gobierno presentarse como que se está enfrentado a los gigantes liberales de la tecnología".

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