El primer ministro de Estonia dimite debido a un caso de corrupción

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El primer ministro Juri Ratas, con mascarilla, abandona el Parlamento estonio tras dimitir, el 13 de enero de 2021 en Tallin

El primer ministro de Estonia, Juri Ratas, anunció este miércoles su renuncia tras el inicio de una investigación de su formación política, el Partido del Centro, en un caso de corrupción vinculado a un proyecto inmobiliario.

"Tomé la decisión de renunciar como primer ministro", dijo Juri Ratas, que preside el Partido del Centro, en un mensaje en Facebook.

Su dimisión provoca la caída del gobierno de coalición de centro-derecha, que también incluye a una formación de extrema derecha.

Nuevas elecciones parecen por ahora improbables y el presidente, Kersti Kaljulaid, tiene 14 días para nombrar a un primer ministro que después tiene que ser aprobado por el parlamento.

Ratas confía en que su dimisión contribuya a "aclarar las circunstancias" de la investigación por corrupción, pero insistió en el hecho de que no había tomado "ninguna decisión malintencionada de forma consciente".

La investigación se centra en la firma inmobiliaria Porto Franco, que se benefició de un importante préstamo del Estado y concluyó un acuerdo muy lucrativo con las autoridades de la capital, Tallin, cuyo alcalde es también miembro del partido de Ratas. El padre del dueño de esta empresa hizo además importantes donaciones al Partido del centro.

"Como jefe de gobierno, no siento, en el caso de Porto Franco, que un ministro o un partido haya intentado influenciar las decisiones del gobierno hacia la ilegalidad", dijo Ratas.

Entre los otros sospechosos de esta investigación también está Kersti Kracht, consejero del ministro de Finanzas, Martin Helme, del partido de extrema derecha EKRE.

La dimisión de Ratas también podría terminar con el polémico proyecto de referéndum sobre el matrimonio homosexual que la coalición había previsto organizar en los meses venideros.

Si ningún candidato al cargo de primer ministro obtiene la mayoría, sí habría que convocar nuevas elecciones.

Los estonios votaron por última vez en 2019, cuando el Partido de la reforma, principal formación de oposición, consiguió el mayor número de votos pero no logró formar un gobierno de coalición.

El Partido del centro sí logró aunar los apoyos del partido EKRE y los conservadores de la formación Isamaa y logró la mayoría necesaria para gobernar.

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