Primer ministro de Albania reivindica una victoria electoral, rechazada por la oposición

Briseida MEMA
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El primer ministro albanés Edi Rama reivindicó el martes una victoria "histórica" de los socialistas en las elecciones legislativas, que le permitirá un tercer mandato, pero la oposición no reconoció la derrota en este pequeño país de los Balcanes donde los resultados electorales son sistemáticamente impugnados.

"Hemos roto el récord. Gracias por confiar en mí para un tercer mandato", dijo ante miles de partidarios en el centro de Tirana, dos días después de los comicios.

Según los resultados oficiales, una vez escrutados el 95% de los votos, el Partido Socialista (PS) de Rama habría obtenido el 48,6%.

Ese resultado son unos diez puntos porcentuales más que la oposición de centroderecha, que rechaza declararse derrotada y acusa al bando contrario de haber comprado el escrutinio, hablando de "masacre electoral".

Las proyecciones de la Comisión Electoral Central (CEC) le otorgan al PS 74 escaños de 140, una mayoría absoluta, que le permitiría seguir gobernando solo.

Los demócratas de Lulzim Basha habían reivindicado la victoria cuando aún no se conocían los resultados. Su alianza electoral de una decena de partidos obtuvieron alrededor del 39% de los votos (59 escaños).

"Estas elecciones no tienen nada que ver con la democracia", declaró el martes por la noche anunciando que no iba a "rendirse".

"Entramos en esta batalla con un régimen que hizo todo lo posible para destruir una campaña electoral honesta", dijo ante sus partidarios.

La Fiscalía anunció la apertura de una treintena de investigaciones sobre sospechas de irregularidades electorales.

El Movimiento Socialista por la Integración (MSI) fundado por el presidente Ilir Meta, un adversario de Rama, recibió menos del 7% de los votos (cuatro escaños).

- Mano tendida -

Desde el fin del comunismo en el país más pobre de los Balcanes a principios de los años 1990, los resultados de las elecciones siempre han sido puestos en tela de juicio por los perdedores con acusaciones de fraude.

Tras una campaña electoral estuvo plagada de insultos, acusaciones de corrupción y violencia, la votación y el recuento de votos se desarrollaron sin mayores problemas.

"Seré el primer ministro de todos los albaneses", dijo Rama, pintor de 56 años, invitando a la oposición "a trabajar" con su partido por el bien del país.

El proceso electoral fue seguido muy de cerca por la comunidad internacional, que lo consideraba la prueba de fuego de la frágil democracia albanesa, candidata desde hace siete años a la entrada en la Unión Europea.

La Unión Europea elogió la "buena organización" de la votación y pidió a los partidos que "sigan el principio democrático que consiste en respetar los resultados de las elecciones".

El primer ministro, a quien sus detractores califican de autoritarismo y arrogancia, hizo campaña pidiendo tiempo para terminar proyectos de infraestructura obstaculizados por la pandemia y continuar la reconstrucción de miles de viviendas destruidas por un terremoto a finales de 2019.

También ha puesto en marcha una campaña de vacunación masiva contra el covid-19, que debe permitir la inmunización de 500.000 de los 3 millones de albaneses de aquí a finales de mayo y la reactivación de la industria turística, duramente afectada por la crisis sanitaria.

Sus adversarios le acusan de vínculos con el crimen organizado, manipulación de las elecciones anteriores, deterioro de la economía, lo que él niega.

La Unión Europea avaló el inicio de negociaciones para la adhesión del país aunque sin fecha. Todos los partidos habían prometido hacer los cambios demandados por Bruselas, como la reforma del sistema judicial y la lucha contra el crimen organizado.

Para las oenegés internacionales, Albania figura entre los países más corruptos de Europa.

El salario medio es de 420 euros (507 dólares). Los jóvenes emigran masivamente a Italia, Alemania o Estados Unidos.

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