En Mineápolis, como en otros sitios de EEUU, se silenciaron los pedidos de reforma policial

Joy POWELL con Charlotte PLANTIVE en Washington
·4 min de lectura
El primo y la tía de George Floyd frente a su retrato en Mineápolis el 14 de octubre de 2020

En Mineápolis, como en otros sitios de EEUU, se silenciaron los pedidos de reforma policial

El primo y la tía de George Floyd frente a su retrato en Mineápolis el 14 de octubre de 2020

"Comenzó muy fuerte, pero retrocedió": Thomas Waltower, un educador en Mineápolis, lamenta que los llamados a una reforma profunda de la fuerza policial, surgidos después de la muerte del afroestadounidense George Floyd, hayan perdido fuerza en el debate preelectoral en Estados Unidos.

Floyd murió el 25 de mayo en esta gran metrópoli del norte de Estados Unidos, asfixiado bajo las rodillas de un policía blanco. Su calvario, difundido en video por internet, conmocionó al mundo entero y desató una inmensa movilización en todo el país. 

En todas partes hubo llamados a transformar la fuerza pública, pero fue en Mineápolis donde llegaron más lejos: el 7 de junio, el ayuntamiento anunció su intención de "desmantelar" su policía, acusada de ser "estructuralmente racista", para "reconstruir un nuevo modelo de seguridad pública". 

Varios legisladores quisieron luego que el tema estuviera en la agenda para las elecciones del 3 de noviembre que, más allá del duelo entre el presidente republicano Donald Trump y su rival demócrata Joe Biden, incluye referéndums y otras votaciones locales. 

En última instancia, después del veto de una comisión de miembros nombrados por un juez, el asunto no se pondrá a consideración de los votantes en Mineápolis el martes. 

Ni en ningún otro lugar, en un país que en general ha renunciado a reformas de gran envergadura ante el desánimo de los policías, el resurgimiento de la violencia en las grandes ciudades y las repercusiones en el debate político.

- "Verano horrible" -

En Mineápolis, "no se escucha nada más sobre lo que quieren cambiar", dice Waltower, quien capacita a jóvenes en codificación de computadoras en los barrios pobres y predominantemente negros de la ciudad. 

"Sin embargo, los afroestadounidenses sentimos a diario los prejuicios de la policía", agrega este padre de imponente estatura, que es regularmente objeto de controles policiales.

Pero las prioridades han cambiado con el aumento de la delincuencia. Desde principios de año, la ciudad ya ha registrado 65 homicidios, contra 49 en todo 2019, y un repunte de los tiroteos. 

Vivimos "un verano horrible, realmente duro", señala a la AFP Waltower. Alumnos del instituto donde enseña quedaron atrapados en medio de esos tiroteos. 

Para él, la razón es simple: hay menos agentes en las calles, lo que envía una "luz verde" a los delincuentes. 

De hecho, la fuerza policial ha disminuido. Al menos 175 agentes, de unos 850, han dimitido o han tomado baja por enfermedad desde principios de año, según un abogado que los representa. 

"El incidente con Floyd, los disturbios, la falta de apoyo, la sensación de abandono (...) todo eso hace que un gran número de policías digan 'No puedo seguir así'", explica Ron Meuser. 

En este contexto, el jefe de policía pide más recursos y no lo contrario. 

- Impacto en el debate político - 

Pero Stuart Schrader, investigador en sociología de la Universidad Johns Hopkins, advierte contra las explicaciones simples.

Para él, la pandemia y su impacto económico sin duda han jugado un papel importante en el aumento de la delincuencia, también observado en Nueva York y Chicago. 

Como muchos manifestantes, cree que parte del presupuesto de la policía podría reorientarse a programas sociales, para luchar contra las causas estructurales de la violencia.

Llamamientos a "recortar fondos policiales" fueron fuertemente criticados por el presidente Trump, quien acusó a activistas del movimiento Black Lives Matter (Las vidas negras importan) de querer llevar al país "al caos y la anarquía".

Incluso Biden, ansioso por captar a los votantes de centro, tuvo cuidado de distanciarse de los llamados a desmantelar la policía.

Ahora "el pedido de retirar fondos para la policía probablemente no se esté expresando tan ampliamente (...) pero no creo que eso signifique que haya desparecido", asegura Schrader.

Nichole Buehler, quien dirige una asociación de vecinos en el norte de Mineápolis, da fe de ello. 

"Definitivamente hay más tiroteos en mi vecindario", dice. "Pero no creo que tener más policías marque la diferencia, porque siempre vienen después". 

Para ella, la mejor estrategia sería invertir en viviendas estables y trabajos bien remunerados.

"El aumento de la delincuencia no ha cambiado mi punto de vista", insiste. 

Si Biden gana las elecciones presidenciales, el tema volverá a la mesa y "la izquierda presionará por nuevas políticas", indica Schrader. 

Por otro lado, si Trump es reelegido, "habrá presión social (por reformas) pero también una fuerte reacción", teme.

str-chp/la/fby/ad/gm