"Millones están a favor", dice sobre el polémico Tren Maya la embajadora de México en Francia

El Gobierno de México promueve el Tren Maya, un proyecto multimillonario que sigue provocando protestas. Es un proyecto social "para promover el desarrollo económico, el turismo y controlar un poco la migración ilegal", explica Blanca Jiménez Cisneros, embajadora de México en Francia. Un sector de la población de esa zona teme por su rico patrimonio ambiental y prehispánico, lo que contrasta con los esfuerzos del Gobierno para recuperar piezas arqueológicas que salieron ilegalmente del país.

El proyecto del Tren Maya recorre cinco estados del sureste del país a través de 1.500 kilómetros. Debería facilitar el traslado de los cerca de 14 millones de turistas que cada año recorren la Rivera Maya y dar empleo a 300.000 personas. Iniciado en 2020, debe comenzar a operar en 2024.

Este proyecto ha unido a cientos de miles de habitantes del sureste mexicano, especialistas en arqueología, economistas, ambientalistas y numerosas organizaciones sociales que afirman que es un despropósito. Su construcción ha estado salpicada de denuncias de corrupción y, para sorpresa de todos, el presidente Andrés Manuel López Obrador decidió en julio pasado declarar ese polémico proyecto una causa de “seguridad nacional”.

"Son cientos de miles de personas que están en contra, pero hay millones que están a favor. Hay que recordar que la parte sur de México es sumamente pobre, nunca se desarrolló, y curiosamente, porque es una zona sumamente rica, me llama mucho la atención cuando oigo a los turistas que se sorprenden de que un país con tanta riqueza siga teniendo tanta pobreza”, explica la embajadora de México en Francia, Blanca Jiménez Cisneros.

“La importancia de este tren es combinar dos cosas: un proyecto social de desarrollo económico, porque también se va a usar para mover mercancía, hay muchos productos allí que prácticamente no se venden, aparte de promover el turismo y no únicamente hacia el lado de la Rivera Maya, hay muchas zonas de importancia que también podrían conocerse. Por supuesto, es muy importante proteger todo lo que es la parte ecológica, es una zona muy rica tanto en fauna como en flora. Se hizo un cálculo, y se ha hablado poco de eso, toda la zona que se va a abrir es muy poca; hay que recordar que ya había un trazado de tren y casi se está siguiendo el mismo. Se abrió otra zona protegida hacia la zona de Guatemala, es decir se multiplicó el número de hectáreas que se van a abrir como áreas protegidas", agrega Jiménez Cisneros.

El Tren Maya, un asunto de seguridad nacional

El hecho de decretar este proyecto, inicialmente turístico, como un tema “estratégico y de seguridad nacional”, evita que pase por el Parlamento. La representante de México en Francia afirma que el tren busca también controlar la migración.

"La mayor parte de los migrantes que van a Estados Unidos vienen del sur. De hecho, una parte del Tren Maya va incluso a surtir algunas ciudades de América Central para tratar de controlar esta parte de seguridad. La cantidad de migrantes es tremenda, viene de Haití, de Panamá, de El Salvador. Están viviendo hoy en México y la población también está bastante inquieta", dice.

La pregunta que se plantea es si la construcción del tren no va a permitir que los migrantes indocumentados circulen más fácilmente. Blanca Jiménez Cisneros explica que va a incrementar las posibilidades de trabajo y mejorar la economía local, de manera de ir fijando a la gente a la región.

"Creo que una región más fuerte podría ser también más resiliente, por eso también se extendió hacia América Central. De hecho, también se extendió otro programa del que se habla muy poco que se llama 'Sembrando Vida' (plantación de árboles), y ya México lo está haciendo en varios países de América Central. Este también es un programa para arraigar a la gente, y de seguridad para nosotros", agrega.

Algo que llama la atención en Francia y el resto de Europa es la decisión del presidente López Obrador de no dedicar un solo viaje a Europa, considerada como un importante socio comercial, incluso aliado de México. El presidente tuvo tiempo para ir a ver a Donald Trump, pero no ha hecho una sola visita al otro lado del Atlántico.

"Las relaciones con Francia son excelentes. El presidente dedica su tiempo principalmente a las cosas de México. Creo es difícil entender el ritmo de trabajo que tiene el presidente. Diario comienza a las seis de la mañana, a las siete comienza su conferencia de prensa, trabaja todo el día y los fines de semana hace recorridos. Eso le deja muy poco para distraerse hacia afuera. Lo que quiere ahora es consolidar hacia adentro para comenzar a consolidar hacia afuera. Yo no sé si va a salir a Europa, ya salió a Estados Unidos y había dicho que no saldría. Ya salió", apunta.

"El patrimonio no se vende"

El pasado mes de julio, Blanca Jiménez Cisneros declaró que en Francia es imposible impedir la venta de arte precolombino. La ley francesa reconoce el derecho a la propiedad privada como parte de los derechos del hombre. Por lo que "hay que trabajar en una campaña de concientización para convencer a las casas de subasta y los posibles compradores que no deben comercializar con el patrimonio de otros pueblos'". ¿Qué tan eficaz es esa visión?, preguntamos a la invitada de Escala en París.

"Es un proceso en el que tenemos que trabajar mucho para un cambio de mentalidad, notamos que ya comienza a existir esta posibilidad. De hecho, hemos tenido ya retornos voluntarios de piezas de personas que viven en Francia; incluso una persona nos devolvió algo, aunque nos pidió no diéramos su nombre, era una condición. Y poco a poco estamos comenzando a ver este cambio. Es un cambio de paradigma, es como hacer que la gente ya no compré pieles. Antes eso se veía muy bien, era muy chic, un símbolo de lujo. Es comenzar a concientizar a la gente sobre la importancia que tienen este tipo de obras para ciertas civilizaciones”, responde.

“Y yo creo que sí se puede hacer, así como ahora ya no se compran los jeans deslavados porque contaminan los ríos de otros países. Uno puede preguntarse en qué le afecta a un francés que haya un río contaminado en otro país. De la misma manera, comienza a entenderse la relación que hay con estos objetos, el saber, la cultura y la apreciación de la gente, porque hay casos en que incluso se están vendiendo deidades de poblaciones que tienen un significado muy profundo. Creo que, en el caso de Francia, que es una población muy culta, que le gusta viajar y que reconoce mucho este tipo de valores, le es posible cambiar", añade.

Las embajadas de Colombia, Guatemala, Honduras, Perú y México emitieron un comunicado conjunto en noviembre del 2021 denunciado la subasta del patrimonio prehispánico de esos países en Francia. En ese caso se trató de 72 piezas mexicanas vendidas por la casa Christie’s.

"La carta tuvo mucho efecto. En primer lugar, el efecto de ver ya unida a América Latina; de hecho, se han unido más países a esta solicitud, como Panamá, República Dominicana y Bolivia. Ahora estamos hablando de América Latina, pero es un problema que también afecta a África, países de Asia. Es como un clamor de decir, como en México, ‘nuestro patrimonio no se vende’, es algo cultural, afirma nuestra invitada.

“A veces digo, qué sentirían ustedes (franceses), si subastáramos la espada de Napoleón. Sería un poco diferente. En muchos museos de Francia ya se habla de expoliación, hablan del origen de las piezas, y es un primer paso para comenzar a cambiar. El Gobierno de Francia ha sido muy consistente en el apoyo, tenemos un acuerdo firmado y estamos trabajando en capacitación para tratar de ver estos cambios. Y creo que el reciente caso que se está dando con Abu Dabi, va a hacer revisar la legislación y los mecanismos de trabajo aquí, en Francia. De hecho, sabemos ya que el Senado (francés) está interesado en el caso de México y en el caso de América Latina", concluye.