Los militares reforzarán la seguridad en 561 municipios brasileños en elecciones

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Río de Janeiro, 20 sep (EFE).- Las Fuerzas Armadas reforzarán la seguridad en 561 de los 5.570 municipios de Brasil en las elecciones presidenciales del 2 de octubre, consideradas como las más polarizadas en la historia del país, informaron este martes fuentes oficiales.

La lista final de municipios que contarán con la presencia de militares para reforzar la seguridad durante los comicios fue divulgada por el Tribunal Superior Electoral (TSE), cuyo pleno concluyó hoy el análisis de todas las peticiones de refuerzo.

Los municipios que solicitaron los refuerzos militares por considerar que corren riesgo de registrar episodios de violencia durante las elecciones están ubicados en 10 de los 27 estados de Brasil.

En las elecciones presidenciales, legislativas y regionales de 2018 los militares fueron enviados a 513 municipios de 11 estados.

La lista de estados con más municipios con refuerzo de miembros del Ejército, la Marina o la Fuerza Aérea la encabeza Río de Janeiro (sudeste), con 167 ciudades, seguida por Maranhao, en la Amazonía, con 97 localidades.

Las tropas también serán enviadas a ciudades de los estados de Acre, Alagoas, Amazonas, Ceará, Mato Grosso do Sul, Mato Grosso, Pará, Piauí y Tocantins, en su mayoría ubicados en la Amazonía y algunos de los cuales solicitaron refuerzos militares para garantizar la seguridad en reservas indígenas.

Además de ofrecer seguridad, las Fuerzas Armadas apoyarán en tareas de logística, como la distribución de las urnas y el transporte de los fiscales electorales a las comunidades aisladas.

Según la legislación brasileña, el refuerzo militar está autorizado cuando un municipio notifica a la Justicia Electoral que no tiene capacidad para garantizar la normalidad durante los comicios con sus efectivos policiales locales.

El aumento del número de municipios que pidieron refuerzos militares refleja la radicalización de la actual campaña electoral, que tiene a Brasil dividido entre los seguidores del presidente Jair Bolsonaro, que aspira a ser reelegido, y los del exmandatario Luiz Inácio Lula da Silva, el gran favorito en los comicios con cerca del 47 % de la intención de voto.

Hace dos semanas un seguidor de Bolsonaro, el líder de la ultraderecha brasileña y al que los sondeos le atribuyen un 31 % del favoritismo, asesinó a cuchilladas a un simpatizante de Lula, candidato por una amplia coalición de izquierdas, tras una discusión por motivos políticos. En julio un agente carcelario igualmente seguidor de Bolsonaro asesinó a tiros a un defensor de Lula.

Los candidatos de la oposición atribuyen el aumento de la violencia a los discursos de odio e intolerancia que promueven los grupos de ultraderecha que apoyan a Bolsonaro.

El presidente, un firme impulsor de la liberación de la tenencia de armas, suele usar una retórica agresiva contra sus rivales y en un reciente mitin dijo que "gente como Lula tiene que ser extirpada de la vida pública". Hace cuatro años llegó a decir que había que "fusilar" a los miembros del Partido de los Trabajadores (PT).

De acuerdo con una encuesta divulgada la semana pasada, el 67,5 % de los brasileños teme ser agredido por su posición política y un 3,2 % dijo haber sido amenazado por ese motivo en el último mes.

Ante el aumento de los casos de violencia el Tribunal Superior Electoral ya prohibió el porte de armas en los locales de votación o en sus proximidades durante las elecciones y al menos 48 horas antes.

El asunto fue discutido este mismo martes en una reunión que el presidente del tribunal electoral, Alexandre de Moraes, tuvo con los jefes de Policía de los 27 estados del país, quienes sugirieron que se prohíba el funcionamiento de los clubes de tiro en el día de las elecciones.

Ello impedirá que personas que tienen porte de armas por integrar estos clubes puedan salir armados a las calles.

(c) Agencia EFE