Miles de personas reclaman en Argentina el fin de la violencia machista

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Una mujer grita consignas en una marcha con motivo del Día Internacional de la Eliminación de la Violencia contra la Mujer este lunes en Buenos Aires (Argentina). Las organizaciones feministas en Argentina convocaron una marcha en la que revindicarán más medidas para la lucha contra la violencia machista, así como la legalización del aborto, ilegal en el país. EFE/Juan Ignacio Roncoroni

Buenos Aires, 25 nov (EFE).- Miles de manifestantes feministas y diversas organizaciones salieron este lunes a la calle en Buenos Aires y otros puntos de Argentina para reclamar el fin de la violencia machista en un país que acumula más de 200 feminicidios en 2019.

En el Día Internacional de la Eliminación de la Violencia Contra la Mujer, las argentinas se reunieron en la capital del país y en otras ciudades como Córdoba y Mendoza bajo la consigna "Ni una menos" para visibilizar una lacra que se mantiene latente en el país pese al creciente movimiento feminista.

"Somos el grito de las que ya no están", rezaba la pancarta de una de las asistentes al acto, en el que no faltaron críticas a la "falta de decisión y voluntad política" para acabar con esta problemática, según explicó a Efe Analía Kelly, coordinadora en la provincia de Buenos Aires de Mujeres de la Matria Latinoamericana (Mumalá).

"Hoy por hoy, poco hace (el Estado) en torno al diseño de política pública efectiva para ponerle un alto a la violencia machista", aseguró Kelly, quien reclamó mayor presupuesto para la causa y remarcó la importancia de generar equipos interdisciplinarios que acompañen de manera integral a las mujeres que sufran violencia de género.

CIFRAS ALARMANTES EN 2019

La Defensoría del Pueblo de la Nación cifró en 229 las víctimas de feminicidio en Argentina desde inicios de año hasta finales de octubre, casos entre los que se incluyen 3 suicidios feminicidas, 23 feminicidios vinculados y 8 transfeminicidios.

Sin embargo, desde observatorios feministas manejan otros datos: Ahora Que Sí Nos Ven habla de 290 mujeres asesinadas hasta el 20 de noviembre -una cada 26 horas-, mientras que Mumalá contabiliza 246 feminicidios en lo que va de 2019.

Pese a estos datos alarmantes, Kelly se mostró esperanzada con la creciente movilización feminista en las calles, impulsada por el movimiento "Ni Una Menos" y el pedido de legalización del aborto en Argentina.

"Nosotras notamos que venimos ganando la calle y la opinión pública. Somos un montón las mujeres que nos organizamos con estas temáticas, son un montón las organizaciones que también lo toman y son un montón las mujeres que son ciudadanas simplemente y también llevan adelante el reclamo", expresó la coordinadora de Mumalá.

RECLAMOS POR BOLIVIA Y CHILE

En Buenos Aires, la marcha contra la violencia de género atravesó algunas de las principales calles de la ciudad y pasó por delante de la embajada boliviana para repudiar lo que consideran un "golpe de estado" en ese país, así como por el consulado chileno.

"Es necesario denunciar una y otra vez que las prácticas de tortura, ultraje, violación y violencia sexual aún siguen vigentes en Chile y que esta forma de criminalización y hostigamiento apuntan directamente contra los derechos humanos de mujeres y disidencias sexuales", recoge el documento común del acto.

La jornada contra la violencia de género también puso énfasis en los transfemicidios -8 en lo que va de año según cifras oficiales-, motivo por el que reclama Rocío Saavedra, integrante del colectivo trans.

"Se sufre mucha discriminación, no solo en la calle sino en la escuela o el trabajo. Hay que pelearla cada día", manifestó a Efe.

MATERNAR "EN RED"

Ante las agresiones machistas que sufrieron, Violeta Gibaja, Andrea y Paola encontraron en las terapias psicológicas a las que asistían un apoyo mutuo que las impulsó a "maternar en manada, en red".

Gibaja, que acudió a la manifestación, detalló que entre mujeres supervivientes a violencia de género se ayudan para acompañar a sus hijos al pediatra y al colegio o se cubren entre ellas si una tiene que trabajar. Aprendieron a "vivir en un matriarcado".

Para la argentina, ser madre en sus condiciones es "muy difícil" porque el Estado no les da opciones, así que ella y sus compañeras enseñaron a sus hijos que "hay otras formas de amor y de familia posibles, más horizontales".

"Sentimos que por primera vez no estamos solas, y que al closet (armario) de la violencia no volvemos nunca más", sentenció Gibaja.