Mikoláiv mantiene abierto su zoológico a pesar de que el frente de guerra está a sus puertas

En un día soleado de otoño, el zoo de Mikoláiv al sur de Ucrania, es un remanso de paz para sus visitantes, parece mentira que la guerra esté detrás de sus puertas.

Sin embargo, la exposición de los proyectiles que cayeron durante los ataques rusos, y el sonido de las explosiones en la distancia, nos devuelven a la realidad. Y es que, aunque no lo parezca, no estamos lejos del frente.

De hecho el zoo es uno de los pocos espacios públicos abiertos para el disfrute de sus vecinos, como Tetiana que visita el recinto con su hija de corta edad.

"Es un maravilloso lugar donde una puede distraerse (de la guerra), relajarse, pasar un rato con la niña, que se entretenga, que se interese por las cosas y aprenda algo. Las guarderías no funcionan, así que intentamos siga aprendiendo tanto como podamos", dice.

Este es uno de los zoológicos más antiguos de Ucrania. En estas circunstancias, tiene que superar multitud de dificultades para disponer de agua, alimentos, y medicinas para los animales, y además garantizar la seguridad de trabajadores y visitantes, como explica el director adjunto del zoo de Mikoláiv, Yuriy Kyrychenko.

"No tenemos agua potable en la ciudad, por el grifo sale agua salada de un estuario, traemos agua dulce para que beban los animales, en estos contenedores y también en otros más grandes que están en cada departamento", señala.

Sus responsables explican que el zoo de Mikoláiv existe gracias a la ayuda de voluntarios ucranianos y extranjeros, el apoyo de otros zoológicos, y donaciones de gente de todo el mundo que compra entradas por Internet para colaborar en su mantenimiento.

El zoo ha servido además de refugio para las mascotas de los ucranianos que se han visto obligados a abandonar la ciudad durante la guerra.

"Cada día al despedirnos, esperamos que al día siguiente nos veamos de verdad. Esa es nuestra vida actual", añade Kyrychenko.

El gran reto es la llegada del invierno.

Llevan meses preparándose para la estación más fría del año aunque los sistemas de calefacción de la ciudad y la red eléctrica son frágiles por los constantes ataques rusos.

El equipo del zoo hará todo lo posible para mantener los animales a salvo.