Los migrantes bloqueados en Bosnia suplican a la UE que abra sus puertas

Lajla VESELICA
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"Lo intentaremos de nuevo", dice Mohamad Amin Ibrahimi, un profesor de Kabul, mientras mira hacia el oeste, hacia la vecina Croacia, un país al que ha intentado entrar 30 veces con su familia en su afán por llegar a la Unión Europea.

Cada intento clandestino se saldó con un fracaso. La policía croata lo envió de vuelta a Bosnia, donde vive en una casa abandonada con su esposa y su hija de dos años.

Bruselas denuncia las condiciones de vida miserables de miles de migrantes atrapados en Bosnia en el camino hacia la Unión Europea (UE) y exige que las autoridades locales les proporcionen un lugar digno donde vivir.

Pero los migrantes no tienen ganas de quedarse en este país pobre. Sueñan con la UE y dicen que sus problemas se resolverían mucho antes si se les abriera la puerta.

Con los años, decenas de miles de personas han logrado cruzar ilegalmente.

"Queremos pedir papeles en Croacia" y desde allí ir a Eslovenia o Italia, cuenta a la AFP el profesor de Kabul, de unos treinta años. Está cansado, el viaje ha sido largo y ya lleva seis meses en Bosnia.

Su hija Mahsa juega en el suelo con una muñeca. Estornuda. Lleva enferma desde que comenzó el invierno.

- Una vida mejor -

La policía croata les hizo retroceder una y otra vez. También destruyó el teléfono móvil de Mohamad Ibrahimi, esencial para que los migrantes puedan fijar el recorrido y permanecer en contacto con sus familiares.

Los Ibrahimi comparten un cuarto con otras dos familias afganas --en total son seis adultos y cuatro niños--, en Bosanska Bojna, una pequeña aldea cercana a la frontera croata, en el noroeste de Bosnia. En la casa en ruinas con las paredes sin terminar las mujeres preparan la comida con alimentos que les regalan los habitantes.

Desde 2018, Bosnia ha sido una pieza central de la "ruta de los Balcanes" para los migrantes que huyen de las guerras y la pobreza en Oriente Medio, Asia y África.

Croacia es el siguiente paso hacia una vida mejor, o así se lo imaginan. Pero la policía croata está al acecho. Se le acusa de actos violentos contra los migrantes; ella lo niega.

Unos 8.000 migrantes están bloqueados en Bosnia. Muchos viven en centros gestionados por la Organización Internacional para las Migraciones (OMI). Otros, en el bosque o en casas deshabitadas.

- "Hipocresía" -

En la región fronteriza de Bihac, parte de la población está enfadada con la UE. Dicen que echó el fardo sobre terceros países cuando en realidad los migrantes quieren entrar en el bloque.

Las autoridades de Bihac se niegan a reabrir un antiguo centro de acogida en la localidad, financiado por la UE, que en tres años ha desembolsado casi 90 millones en ayuda a Bosnia.

Los habitantes montan guardia delante del lugar. "No camp" proclama una pancarta en la entrada.

Sej Ramic, profesor de arte de Bihac y uno de los organizadores, protesta contra la "hipocresía" de Bruselas.

"Mantienen cerradas las fronteras de la UE (...) y nos dan lecciones de moral sobre los desastres humanitarios", declara a la AFP. Bruselas "quiere hacer de Bosnia un estacionamiento para inmigrantes no deseados".

"La UE también tiene las manos sucias", afirmó recientemente Lejla, una manifestante de 50 años. "Nos dicen lo que tenemos que hacer en casa mientras cierran sus fronteras".

En ocasiones los migrantes también sufren el rechazo de algunos habitantes, que por ejemplo, bloquearon un traslado en autocar el verano pasado.

- "Abran por favor" -

"Lo único que pido a la ONU y a la UE es que por favor abran la frontera para dejar pasar a los refugiados", dice Rashid Mahmud, un conductor paquistaní de 36 años que lleva bloqueado dos años y medio en Bosnia.

Sueña con España y Portugal y ha intentado el "game", como llaman los migrantes sus tentativas de paso clandestino, 27 veces.

Él vivía en el campamento de Lipa, cerca de Bihac, con otros mil migrantes hasta que las llamas lo devoraron en diciembre, dejando a sus ocupantes a merced del frío y de la nieve.

El ejército bosnio levantó carpas con calefacción cerca del lugar pero él vive con una decena de paquistaníes en el bosque, en una tienda de campaña al pie de la montaña Pljesevica.

Bosnia no tiene suficiente personal para vigilar sus fronteras, según las autoridades locales. Se estima que más de 100.000 personas han logrando cruzar en los últimos años.

Basta "estar en buena forma física" para caminar 24 horas desde Bihac a Italia a través de Croacia y Eslovenia "sin salir del bosque", según su alcalde Suhret Fazlic.

"La UE puede hacerles retroceder, pero lo intentarán mil veces hasta conseguir entrar en el país que han elegido", asegura a la AFP Nermin Kljajic, ministro de Interior del gobierno local.

Mohamad Ibrahimi prepara su 31º "game". "Lo vamos a volver a intentar. Quizá esta vez tengamos la posibilidad de emigrar a Croacia".

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