Meyer: "No puedo imaginar que no haya casos de acoso en el mundo de la ópera"

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El director de orquesta francés Dominique Meyer durante una entrevista con Efe se declara firme defensor de Plácido Domingo, sobre el que dice nunca ha escuchado una queja, aunque advierte de que también en el mundo de la ópera puede haber casos de acoso que aún no se conocen. Meyer se prepara para liderar La Scala de Milán tras diez años de tarea modernizadora al frente de la Ópera de Viena. EFE/ Hugo Barcia

Viena, 28 nov (EFE).- Dominique Meyer se prepara para dirigir La Scala de Milán tras diez años de tarea modernizadora al frente de la Ópera de Viena. Firme defensor de Plácido Domingo, sobre el que dice nunca ha escuchado una queja, sí advierte de que también en el mundo de la ópera puede haber casos de acoso que aún no se conocen.

El francés de 64 años de edad, que llegó a Viena en 2010, se mantendrá al frente del escenario austríaco hasta junio de 2020.

Antes, en marzo, asumirá la dirección del Teatro alla Scala, y estará de esta forma al frente de dos de los principales centros líricos de Europa al mismo tiempo.

Esas dos instituciones se cuentan entre las que decidieron mantener sus compromisos con Plácido Domingo, incluso después de que el pasado verano varias mujeres le acusaran de haberlas acosado sexualmente en la década de 1980, provocando cancelaciones en teatros estadounidenses.

APOYO A PLÁCIDO DOMINGO

"Decidí seguir recibiendo a Plácido por dos motivos. Primero, uno legal: no vivimos en un mundo donde cada uno puede decidir lo que quiera. No hay juicio, no hay juez y no hay sentencia (contra Plácido Domingo). Por otra parte, tengo contratos que son válidos. ¿Qué motivo tengo para decir que mi firma ya no es válida?", explica en una entrevista con Efe.

Meyer, quien insiste en recordar que el principio de "presunción de inocencia" es una columna de la sociedad, asegura además que él nunca ha escuchado, hasta ahora, "la más mínima queja contra Plácido Domingo" en la Ópera de Viena.

"Al contrario. Es muy querido por todo el mundo. Lo conozco personalmente desde hace diez o doce años. Siempre he admirado cómo se comporta con los compañeros. Cómo apoya a los jóvenes. Cómo está siempre listo para dar un consejo", relata.

Meyer reconoce que cuando se dan estas alegaciones, uno se encuentra "desarmado".

"Porque no somos policías ni jueces. Y no tenemos mucha experiencia en tener que afrontar este tipo de casos", admite.

ACOSO EN LA ÓPERA

Respecto al impacto que el movimiento "Me Too" y las denuncias de acoso machista ha tenido en la industria del cine, Meyer da por sentado que ese tipo de casos existen también en otros ámbitos culturales.

"No puedo imaginarme que no haya ningún caso en el mundo de la ópera o el ballet. Pero quizá no han salido aún a la superficie como deberían", asegura.

"No hay motivo para pensar que la gente que trabaja en una ópera se va a comportar mejor que en otros campos", agrega.

Lo importante, afirma, es tomar las medidas apropiadas cuando las cosas no están bien.

"Mi opinión es muy sencilla. Si alguien se ha portado mal y está demostrado, hay que abordar las consecuencias. Si uno no tiene la sensación de que (las acusaciones) sean verdad, entonces no se puede hacer", resume.

PRESUNCIÓN DE INOCENCIA

Respecto a la distinta reacción que los escenarios europeos y estadounidenses han tenido en el caso de Domingo, Meyer recuerda que en la Ópera de Los Ángeles o en la de Washington, el tenor español tuvo puestos de autoridad, y que quizás eso tuvo que ver en sus decisiones de cancelar actuaciones.

Pero, además, afirma que, mientras en Europa hay que demostrar que alguien ha cometido un fallo, "en Estados Unidos tienes que demostrar que eres inocente".

"No se puede condenar a la gente antes de que haya pruebas", sentencia. Por todo ello, responde con un rotundo "por supuesto" a la pregunta de si Plácido Domingo seguirá siendo bienvenido en La Scala bajo su dirección.

MODERNIZAR LA ÓPERA

Respecto a sus diez años en Viena, Meyer muestra su satisfacción por haber renovado el repertorio, tanto con obras barrocas como contemporáneas, con dos o tres estrenos cada temporada de piezas que nunca se habían representado en Viena.

Al respecto, se refiere a las nuevas obras encargadas en exclusiva para la Ópera de Viena, y que en ocasiones ha tocado temas muy actuales y políticos, como "Los sauces", sobre el renacer del populismo, o "Orlando", basado en la obra homónima de Virginia Woolf, sobre las fronteras de la identidad sexual.

Para el director, una institución como la Ópera de Viena debe tocar esos temas, una filosofía que se ha extendido a las obras para niños, con piezas que han tratado asuntos como el ecologismo o formas alternativas de familia.

Otra de las líneas de modernización ha sido la de traer a Viena a nuevos directores y cantantes.

"Hemos tenido muchos grandes nombres, pero también gente joven que han tenido papeles importantes", dice Meyer.

Se refiere a artistas como el director de orquesta Alain Altinoglu, o cantantes como Benjamin Bruns, Adan Plachetka o Aida Garifullina que, afirma, "han crecido aquí".

Pensando ya en La Scala, cuyas riendas asumirá antes de lo previsto por la marcha prematura de su actual director, Alexander Pereira, Meyer reconoce que es un teatro muy distinto y que no tendría sentido trasplantar a Milán el sistema de la Ópera de Viena.

"Hay que respetar siempre los teatros donde uno trabaja. Tienen sus leyes, sus tradiciones y sus enfoques. Con el tiempo se pueden corregir o modificar cosas pero, lo primero, hay que respetar a la institución", concluye.

Antonio Sánchez Solís